MANUEL ENRIQUE  CAICEDO MOSQUERA
De:    Mario Pachajoa Burbano
Martes 7 de octubre, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Manuel Enrique Caicedo Mosquera, ex-esposo de Ana Maria González-Angulo, contrajeron matrimonio en 1997; aceptándolo el Gobierno americano vicecónsul de Colombia en Miami en agosto 5 de 1997, y otra en la misma ciudad, mismo cargo, octubre 28 de 1998. Luego hay otra fecha de aceptación del gobierno sede del 13 de julio, 2000, como vicecónsul de la ciudad de Boston. [Internet-Departamento de Estado].

En la prensa americama en la que seguimos usualmente el juicio, no se han localizado novedades.

En la prensa colombiana creemos que es una novedad,  la oportuna entrevista que le hace el diario bogotano El Tiempo a Manuel Enrique Caicedo Mosquera, que la transcribimos en esta nota. Foto: Archivo de El Tiempo.

Cordialmente,

***

ONCÓLOGA COLOMBIANA 'JAMÁS DEMOSTRÓ
'SER DIABÓLICA' DICE SU EXMARIDO
Por: Mariana Escobar Roldán.
El Tiempo
6:54 a.m. | 5 de octubre de 2014


Ana María González y Manuel Caicedo se casaron en Popayán en 1997.

El ingeniero civil y político caucano Manuel Enrique Caicedo estuvo casado durante 12 años con Ana María González, la oncóloga colombiana que el lunes pasado fue condenada a diez años de prisión por envenenar a George Blumenschein, su colega y examante.

Aunque esta brillante científica fue acusada de adúltera y declarada culpable del delito de asalto agravado, su exmarido la ha apoyado antes, durante y después del juicio, porque no le cabe en la cabeza que quien fue una esposa “buena y generosa” haya cometido un crimen pasional “al mejor estilo de la película Atracción fatal”, como lo señalaron los jurados en sus argumentos.

 Caicedo habló con EL TIEMPO desde la propia casa de González, en Houston, donde se hospedó con la que, hasta el 2009, fue su familia política. Todos viajaron para acompañar a la mujer de 43 años en los días previos al juicio.

Durante el juicio, los fiscales calificaron a Ana María de “diabólica y maliciosa”. ¿Alguna vez le dio esa impresión?

Nunca. Ana jamás demostró ser diabólica ni maliciosa. Eso está fuera de toda realidad. Desconozco esa faceta completamente.

¿Cómo recibió la noticia de que la culpaban de envenenar a George Blumenschein?

Simplemente no lo podía creer. Es más, todavía no lo creo. Conocí a esa mujer y estoy convencido de que semejante barbaridad ni siquiera se le pasó por la mente.

¿Ustedes por qué se separaron?

Fueron 12 años de matrimonio. Digamos que no se nos dieron las cosas, que lo que había se acabó, y a principios del 2009 decidimos que la relación ya no daba más.

¿Fueron acaso las dificultades de ella para tener hijos las que causaron la separación?

Prefiero no hablar del tema.

¿Y cómo se comportó ella durante la separación?

Aunque fue una situación dolorosa para los dos, ese final fue amigable. Me dijo: “Que te vaya bien en tus cosas, te deseo lo mejor, te agradezco”. Todo muy cordial. No hubo nada que generara discordia.

¿Siguieron en contacto después?

Yo regresé a Popayán y de vez en cuando nos enviábamos correos, sobre todo cuando había alguna calamidad en las familias.

Usted viajó la semana pasada a Houston y la acompañó antes y durante el juicio...

Cuando uno ve el dolor de la persona que amó y que la acusen así, no hay de otra. Yo siempre voy a estar ahí para ella.

¿Y cómo la sintió?

Como la vio todo el mundo: una mujer fuerte, pero en la cara y en su manera de actuar se le notaba la procesión que llevaba por dentro. Así no lo haya hecho visible frente a mí –yo sé que es difícil quebrarse frente al exmarido–, me di cuenta de que estaba muy dolida, muy triste y muy preocupada.

¿De qué hablaron cuando la declararon culpable?

De nada trascendental. Yo procuré que fueran temas relajados, así tal vez bajaba la preocupación. De vez en cuando yo lanzaba algún chiste o un comentario gracioso para que, por unos instantes, ella no pensara en su situación. También le di ánimo, le dije “fuerza, eres capaz de llevar esto”.

¿Le mencionó si confiaba en la justicia?

Ella cree totalmente en el sistema. No está de acuerdo con el veredicto; tal vez no esperaba ese resultado, pero igual lo acepta y lo respeta.

¿Y le dijo qué va a pasar con su casa, sus pertenencias y su carrera?

Sobre eso quiero mantener el respeto y la distancia. No sé qué va a pasar.

¿Qué pudo llevar ella a prisión?

Nada.

¿Se ha podido comunicar con ella?

Ciertos días y a ciertas horas, ella puede hacer llamadas de unos pocos segundos a su familia. También la han podido visitar los seres más cercanos.

¿Pero usted lo logró?

Hablamos. La sentí fuerte. Es optimista. Tiene su conciencia tranquila y sabe que no hay qué esconder.

¿Le dijo cómo es la prisión en donde está?

Sé que no pueden llevarle ningún objeto, aunque está permitido enviarle cartas. Ahora está recluida en una prisión de la ciudad, pero en algún momento que desconocemos será trasladada a una prisión del estado de Texas.

¿Y usted ya le ha escrito alguna carta?

No, aún no he escrito una palabra, pero esa será la forma en la que podré darle la mano.

MARIANA ESCOBAR ROLDÁN
EL TIEMPO.COM

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