"SOMBRAS BRILLANTES"
Martes 4 de marzo, 2014
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja(1999-2013)

Amigos:

Guillermo Borrero Aragón
, psicólogo, poeta, escritor, autor de varios libros y publicaciones sobre temas de su profesión, se refiere a los comentarios de Jaime Vejarano Varona en su artculo distribuido por la Red Payanesa, el pasado 26 de febrero, "Rayos y Centellas". Nuestro agradecimientos para Guillermo por participarnos su escrito.

Cordialmente,

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"SOMBRAS BRILLANTES"
Por: Guillermo Borrero Aragón.
Marzo, 2014

He leído con mucho interés el comentario de Jaime Vejarano Varona[1]  sobre el poeta Aurelio Arturo, y digo con interés porque sus preguntas son muy validas y hay que tomarlas en serio. Qué fácil sería caer en el esnobismo y aceptar todo lo que haya sido tildado de genial por los críticos de la época que lo consideraban como uno de los mejores poetas de Colombia, pareciera decir Jaime en su comentario.
 
En cuanto a la poesía, el escritor Víctor López Erazo, comenta que “alguna vez le preguntaron a un poeta, que para qué sirve la poesía y el respondió para lo mismo que sirve una flor. La poesía es arte y el arte hay que sentirlo antes de entenderlo.”
 
Aurelio Arturo, a propósito,  vivió en Popayán, donde fue magistrado en la ciudad blanca, según me recuerda Edgar Bustamante.  A pesar de su limitada producción literaria, muchos aun, lo consideran como el mejor de todos los poetas de Colombia.
 
Jaime cuestiona la lógica de algunos de sus versos, y en eso, Jaime pueda que tenga la razón porque muchas de sus estrofas no tienen lógica. El acusa a sus poemas de tener “frases inconexas, enigmas idiomáticos, caóticos adjetivos.” Ese es uno de los privilegios que se toman los escritores; creándole música a las palabras , haciendo que reboten en la mente del lector, induciéndole a veces dudas y emociones diversas contradictorias, inclusive repudio.
 
“Sombras brillantes” no tiene lógica, como tampoco la tiene el hecho que Aurelio Arturo continúa brillando desde la oscuridad de su tumba…nada mas oscuro que una tumba, pero metafóricamente sus palabras continúan estimulando a lectores a pensar y reflexionar.
 
Entiendo que nació en La Unión, Nariño y que sus poemas “plasman recuerdos de su tierra natal.” ¿Sería posible que convivió junto a un circulo ambiental rodeado de niños mestizos, tal vez compañeros de pupitre,  con quienes elevó cometas durante los días de viento en el verano, o con quienes jugaba a los escondidos, justo cuando el atardecer empezaba a cubrir sus praderas verdes, cediéndole el espacio a la oscuridad de la noche y que, a él le parecía que la oscuridad surgía de la hierba? Y si hubiera sido así, entonces, de pronto, la imagen de las “noches mestizas que subían de la hierba” deja de ser absurda e incomprensible.
 
No hay sonido mas metálico que el golpe de los cascos de los caballos jóvenes sobre las piedras del camino. Eso no es metafórico, es directo. No es piedracelista es simplemente narrativo, pero yo entiendo la frustración de Jaime Vejarano, no hay cosa mas aburridora que tratar de buscarle significado a los escritos, o tener que leer con un diccionario en la mano.
 
El poeta se toma libertades cuando escribe “la bella fuerza, con majestad de vacada” (la verdad es que no me impresiona como una imagen muy poética), pero ¿sería que se refería a una mujer esbelta con senos voluptuosos? Acaso Lorca no se refería a los “…peces sorprendidos/la mitad llenos de lumbre/la mitad llenos de frío,” refiriéndose a los muslos de la casada infiel? Y aun mas, en el mismo poema describe la oscuridad profunda de la noche haciendo una referencia aparentemente sin sentido, pero con gran poder descriptivo cuando dice: “…Sin luz de plata en sus copas/los árboles han crecido…”  Traducido al mundo lógico, Federico nos esta diciendo que la noche era tan oscura, sin luz alguna, que ni siquiera la luz de plata (de la luna) iluminaba la copa de los árboles, dándoles la impresión de ser enormes casi sin límites como una catedral gótica, escondidos en la negra noche, creando una expectativa perfecta para lo que estaba por venir
 
Así como Lorca que le asignaba personalidades humanas al viento, al aire, o a la Luna, como lo podemos ver en Preciosa y el aire: “…¡Preciosa, corre, preciosa, /que te coge el viento verde!/ ¡Preciosa, corre, Preciosa! / Míralo por dónde viene…” ¿No sería posible que Aurelio Arturo haga lo mismo cuando dice: “…Un ala verde que levanta la llanura…”, o cuando escribe: “…Un viento que duda y se detiene…”? Estas son imágenes contundentes, de un valor poético inigualable.
 
Pienso que, especialmente la poesía, es como los sueños que tienen sentido para quien los vive oníricamente. El resto de los mortales, para lograr entenderlos nos toca buscar elementos asociativos en nuestras propias experiencias, y aun mas, para sentirlos nos toca salirnos del contenido lógico del pensamiento y dejar de buscarle un significado aparente. Necesitamos escaparnos de ese cajón tridimensional donde vivimos y dejar a nuestra mente libre, para que “sienta” y[1] haga sus propias asociaciones que nos pongan en contacto el duende del poeta.
 
Guillermo Borrero Aragón.
 
 [1] RAYOS Y CENTELLAS. Red Patoja. Jaime Vejarano Varona. Popayán, febrero, 2014

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