LA CRUZ DE BELÉN DE POPAYÁN
De:  :Mario Pachajoa Burbano
Domingo 14 de diciembre, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

¿Se cayó la Cruz de Belén? (I)
11:00 pm 13-diciembre
HORACIO DORADO GÓMEZ
horaciodorado@hotmail.com



Foto: Tomás Pachajoa Burbano, 1983 

Esta pregunta que me hizo un compañero de infancia desde el otro lado del océano (EE.UU). Creí que por encontrarse Popayán en zona de riesgo sísmico alto, azotada por varios  lo largo de su historia, -el más reciente, el Jueves Santo 31 de marzo de - la cruz se había desplomado. Asustado trepé los “quingos” hasta la capilla de Belén. Creí que él tenía mejor información que yo, pues en Popayán los escándalos se encarnecen con la música de las ondas hertzianas y las resonancias televisivas, con el poder del excremento del diablo.


En efecto, la Cruz en piedra de cantera erigida en 1789 estaba en pie, pero aproveché para repasar lo escrito en ella:

“Una Ave María a la madre de Misericordia para que no sea total la ruina de Popayán. Recordé la fábula que contaban mis mayores: “El día que se caiga la Cruz, será la ruina total de Popayán”. Entonces, contradije a mi viejo amigo, e indagué el porqué de su pregunta. De hecho, abundamos en el tema.

Recordamos que entre la gente de Popayán, germinó una clase dominante de notables aristócratas que brillaron en todos los campos del conocimiento, y que gracias a las profundas tradiciones heredadas a lo largo de su historia se mantuvieron durante siglos como los “portavoces” dignos representantes de causas y asuntos económicos y políticos, tanto del Cauca como del país. Y que siempre Popayán, se mantuvo en la cumbre del poder en todas las épocas importantes de la conformación de la república, ubicando en la primera magistratura de Colombia a sus mejores e ilustres hijos.

De allí que Alexander Buendía dijera: “… resulta evidente que la ciudad es un lugar para habitar que al mismo tiempo connota lo social de sus habitantes. Por esta razón en ella se mezclan los sueños, los imaginarios, las relaciones sociales, las expresiones artísticas y estéticas de las gentes; en últimas, su cultura”

De otro lado, evocamos las denuncias de Bartolomé de Las Casas con su denominada leyenda negra que describe al conquistador como un hombre ambicioso, inescrupuloso, ansiosos de oro, mujeres y tierras, cruel y sanguinario con los indios. “Algunos historiadores han insistido en un lema que recoge las tres preocupaciones fundamentales o impulsos básicos del conquistador del Nuevo Mundo: “Oro, Gloria y Evangelio”. Por ello, la sesgada historia nos enseñó a ofrendarle a Sebastián Moyano, nuestro “conquistador” honores en la fecha de fundación de la amada Popayán.

Aunque resulte obvio, es importante decir que también se vivió en la ciudad un proceso de enculturación, entendida como “…el proceso de transmisión de nuevos rasgos culturales desde una cultura a otra”. Por ejemplo, aunque la clase dirigente pretendió oprimir las formas de expresión naturales de las razas indígena y negra, estas lograron transmitir a sus descendientes sus nativos rasgos, en el sentido físico y especialmente en el imaginario; el ritual de sus vidas antes de su procurada sumisión dejó vestigios que hasta ahora se reconocen en la población, de ello dan testimonio la música (chirimía) y las danzas que tanto nos agradan ¡Qué tiempos aquellos don Simón!

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