DANIEL ARTURO VEJARANO VARONA
Miércoles 2 de enero, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
 
Amigos:

Daniel Arturo Vejarano Varona falleció en Popayán
el 25 de diciembre de 2012. Su hermano, el poeta Jaime
Vejarano Varona, ha escrito la nota que ofrecemos hoy.

Cordialmente,

***
IN MEMORIAM
DANIEL ARTURO VEJARANO VARONA
Por: Jaime Vejarano Varona
Popayán, enero 2013.

 
Quienes tuvimos el privilegio de su cercanía y de su amistad, lo recordaremos como a uno de esos payaneses bien representativo de esta ciudad, Popayán, por sus calidades humanas, intelectuales y sociales.
 
Afable, inteligente, ameno e ilustrado conversador, amigable, eran estos los más notables atributos que distinguieron a este personaje que rindió su elipse vital el mismo día en que celebrábamos el nacimiento de Jesús.
 
Co-fundador de la Tertulia Payanesa junto con su hermano Jaime y otros payaneses ilustres Edgar Penagos Casas, Pedro A. Paz Rebolledo y Carlos González Vidal, tuvo en esta asociación parlatoria la oportunidad de ejercitar el diálogo como una de sus más propicias disposiciones intelectuales. Encontraba en el intercambio de ideas y en la disertación, una de las vías más expeditas para hacer gala de sus talentos naturales.
 
Cargando siempre un portafolio que contenía el acopio de sus producciones literarias, así como de documentos históricos y curiosidades sobre los ancestros de las familias payanesas, amen de sus composiciones versificadas, fue siempre centro de atracción para los muchos amigos que en él tuvieron la afición por el conocimiento de las tradiciones de nuestro solar y que en la tertulia callejera o en la bancas del Parque de Caldas, convertían su pasar jubilatorio en horas de verdadero recreo intelectual.
 
Producto de su afán investigativo escribió varios estudios históricos que revelaban aspectos desconocidos del transcurrir de nuestra ciudad, sus gentes, sus hechos y sus remembranzas. Ejemplo de ello el “Callejero payanés” que desde hace años viene publicando, como un anexo, el Directorio Telefónico, en que hace memoria de los nombres dados antiguamente a nuestras calles.

Fue autor también de “El Diccionario de dichos patojos” publicado en nuestra anterior edición de “Proyección del Cauca” como una compilación de palabras de nuestro particular y coloquial léxico patojo. Y, en un pequeño pero bien documentado opúsculo, escribió la historia del Teatro Municipal de Popayán.
 
Cultivó la rima festiva en la que produjo piezas ingeniosas e inolvidables.
Una relación versificada sobre “Las Tiendas Payanesas” y su poema festivo denominado “Nomenclatura Sísmica” en que hace un recuento de los apellidos de familias afectadas por el terremoto de 1983, son solo algunos de los reflejos literarios que recordamos de su mente festiva, talentosa y creativa.
 
Y en una versión rimada, salpicada con vocablos del castellano antiguo y de muy exigente factura, hizo la semblanza de ese gran personaje, poeta fáustico y lírico payanes, cual fue don Ramón Dolores Pérez, que intituló “A Don Nomar de Zerep”, (retruécano de su nombre) pieza literaria, sin duda alguna, que marcó un hito en su capacidad de versificación. Dice así:
 
“A don Nomar de Zerep”
Autor Daniel Vejarano Varona

 
“Deambulante, noctámbulo y afable,
con su majo sombrero a la chamberga
saludando va el bardo inextricable
con su ínsito estilo de monserga.
 
Al fulgor de la luna y los fanales
sobre tapias de túrbidas callejas,
se mixturan las sombras cual juncales
del Quijote, los postes y las tejas.
 
Tremulento, faraute, asaz voltario,
en las tascas de córvidas se cuelga
y al plañir su violín “Stradivarius”
tórnase mustio su perfil de acelga.
 
Lírico Adán, de númen primigenio
que forjaste viníferas consejas,
tras el profluvio de tu loco ingenio
eternizado tu recuerdo dejas.”
 
De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco”, dice el refrán. Y Daniel no era la excepción. Compuso una serie de bellas melodías que él interpretaba empíricamente al piano y que valdría la pena fuesen rescatadas por su hijo el Profesor Musical Juan Diego.
 
Esta resumida evocación del personaje cuya muerte hoy estamos lamentando y que con la que hoy se desdibuja el magnífico inventario humano de Popayán, sea un tributo a su imborrable recuerdo.
 
Paz en su tumba.
 
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