GUILLERMO VALENCIA
Lunes 27 de mayo, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Al Maestro Guillermo Valencia,(1873-1943), en el contexto histórico-literario,
se le reconoce su aporte como poeta parnasiano y miembro del grupo que
conformó la segunda generación modernista. Una serie de opiniones en ese
sentido damos a continuación

Juan Ramón Jiménez  (1881-1958)  es categórico en señalar el carácter estético del poeta, cuando dice “Valencia es un parnasiano, así Rubén Darío empieza como parnasiano y termina como simbolista, Guillermo Valencia es un parnasiano. Su forma es perfecta, perfecta; es decir, perfecto no quiere decir nada, hay muchos grados de perfección, pero, en fin, es una forma elaborada, ceñida, en una poesía cerrada, muy dominada por el poeta; no dice más ni menos de lo que quiere decir; es un parnasiano, en suma”. Max Enríquez Ureña  (1886-1968)  afirma que “Por la pulcritud de la forma y por el sentido plástico de la emoción, Guillermo Valencia podría haber sido clasificado como parnasiano. En el momento, su personalidad quedó marcada por ese sello indeleble”. Por su parte Rafael Maya  (1897-1980)  niega la existencia del “mundo afectivo” en la poesía de Valencia y allí mismo parece entrar en contradicción al hablar de la “pasión intelectual y la fiebre estética que estremece esos poemas”. Andrés Holguín (1918-1989)  sostiene que es un error denominar su obra toda bajo los parámetros del “arte por el arte”, al considerar que la poética parnasiana se desarrolla en pocos poemas. Dado el carácter sincrético y ecléctico del modernismo como restauración de metros en desuso —el romance, por ejemplo— y resurrección de otras formas poéticas —el soneto—, sumado a la incorporación de las diversas estéticas provenientes de los movimientos artísticos modernos europeos —romanticismo, simbolismo, decadentismo, parnasianismo, neoclasicismo—, es comprensible que la poesía de Valencia integra y mezcla otros registros temáticos y lingüísticos como son los elementos simbolistas distintos y opuestos del credo parnasiano, provenientes de la tradición alemana. Por su parte el profesor Otto Olivera  (1919-2012)  lo ratifica cuando dice: “resulta sorprendente que para un sector de la crítica la obra haya de quedar como paradigma de expresión marmórea y frigidez parnasiana”. Aspecto confirmado por José Olivio Jiménez  1926-2003)  cuando sostiene “el primer parnasiano de América”, se le suele llamar
frecuentemente, al repararse sobre todo en el acendrado y terso lenguaje del colombiano. Pero es acaso, por esa insistencia (y aún no siendo totalmente errónea, pero sólo en lo que atañe a la pulcritud y tensión de la forma), la que más en peligro ha puesto la recta y justa comprensión de su misma poesía, pues nada más lejano de Valencia que el ideal de impersonalidad objetiva que es definitorio y esencial en el verdadero parnasismo [...] Y ha actuado tal etiqueta como turbio cristal que impide apreciar la rica densidad simbólica, los seguros avances hacia el simbolismo que también, y con mayor significatividad, se dieron en su verso”.

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Del Maestro Guillermo Valencia, en nuestra base de datos, se encuentra su autobiografía y poesías:


    * Autobiografía de Guillermo Valencia
    * Canto a Popayán
    * Anarkos
    * Los camellos
    * Leyendo a Silva
    * Alma Mater
    * Leyendo a Silva de Guillermo Valencia
    * Palemón el estilita
    * San Antonio y el centauro.
    

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