UN BELLO DETALLE HISTORICO
Lunes 22 de abril, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

La bajada del Amo ECCE-HOMO en la noche del 29 y la madrugada
del 30 de marzo de 1946, ha sido una de las más memorables,
numerosas y sentidas en la historia de esta imagen. Otón Sánchez da
los detalles de este acontecimiento sin precedentes.

Cordialmente,

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GUIA HISTORICA DE POPAYAN
UN BELLO DETALLE HISTORICO
Por: Otón Sánchez
Popayán 1946


Popayán siempre a lo largo de su historia, ha profesado particular devoción a la imagen de sus preferencias, el ECCE-HOMO, que se venera en la bella capilla de Belén. Las tradiciones consignadas en múltiples escritos confirman este antecedente, que la ciudadanía vigila por su sostenimiento. En los días adversos como en los del triunfo, Popayán siempre ha accedido a postrarse sin alardes ante la imagen veneranda de Belén.

Ahora, ese bello y ejemplarizante gesto ha adquirido toda la trascendencia del orgullo y toda la magnificencia de la consagración. Raros fenómenos han mantenido en permanente conmoción a nuestra capital y constantes temblores han alterado por completo el ritmo de tranquilidad de nuestros coterráneos. El pavor y la desesperanza ponían una nota de tragedia en nuestro ambiente, agravándose cada momento con nuevas y más intensos movimientos de tierra. La llegada de la noche, con toda su cauda alarmante de preocupaciones, aumentaba la intranquilidad y de cada espíritu salía la plegaria dirigida al Altísimo, clamando por la salvación de este devoto pueblo. Entonces surgió como un movimiento bueno de espontaneidad la idea de conducir hasta Popayán en imponente procesión la imagen sagrada del Ecce-Homo .

Nunca la capital caucana había asistido a un acto de tanta belleza y de tanta imponencia como este. La imagen, colocada en sus andas, y la ciudadanía, confundida en admirable consorcio de voluntades piadosas, implorando el fervor mezclado en dicientes palabras la plegaria maravillosa que hemos repetido siempre con reverente unción. Diez mil personas llevando sus cirios formaban una calle de majestuosa devoci6n, acompañando la sagrada imagen. Hombres sencillos de nuestro pueblo, caballeros de esclarecidos títulos, damas de nuestra nobleza, todos confundidos en un solo sentimiento asistimos a este acto que ha quedado para siempre gravado en los mármoles de nuestra historia. Tal fue la noche del viernes 29 y la madrugada del 30 de marzo de 1946. A la una pasada.de la mañana arribó la sagrada Imagen en lenta peregrinación, en significativa rogativa por nuestras calles llenas de sombras y untadas de sentimiento trágico. Y frente a su templo, morada transitoria a su descanso, ya que desde su bella prominencia vigila atento ' las palpitaciones de nuestro pueblo, descansa la imagen sagrada que en esos momentos constituyó para Popayán el jalón definitivo de su fervor, de su admiración y de su reverente y eterno cariño.

Y como detalle de curioso interés, se anotaba el hecho de que cuando marchaba la lenta procesión entre su disciplinada formación de cirios, fuertes temblores volvieron a repetirse; pero nuestro pueblo no se inmutó, pues tenia la sincera seguridad de que acompañaba un motivo de salvación y que con él nunca podría abrigar temores de tragedia. La historia debe registrar este suceso del pueblo payanés con página amplia de significación y de imponencia lo ocurrido en cuatrocientos años que tiene de vida Popayán.

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