PALABRAS DE AMALIA GRUESO DE SALAZAR BUCHELI
Domingo 31 de marzo, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Foto: Alcaldía de Popayán.

Incluimos las palabras de agradecimiento de la Ex gobernadora
del Cauca, Amalia Grueso de Salazar Bucheli, al imponérsele
el escudo de la muy noble e hidalga ciudad de Popayán en la
categoría de "Gran Cruz de Oro", máximo galardón que otorga la
Administración Municipal de Popayán, en la ceremonia realizada
en la ciudad el 31 de marzo de 2013.


Cordialmente,

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PALABRAS DE AMALIA GRUESO DE SALAZAR BUCHELI
TREINTA AÑOS DEL TERREMONO DE POPAYÁN
Pronunciado el 31 de marzo 2013, Popayán.

 
Señor Ing. Francisco Fuentes Alcalde de Popayán
Señor Doctor Temístocles Ortega Gobernador del Departamento del Cauca
Excmo. Señor Arzobispo de Popayán Iván Antonio Marín López
Señor Ingeniero Luis Salazar Exalcalde de Popayán
Ex gobernadores del Departamento del Cauca
Ex Alcaldes de la ciudad de Popayán
Distinguidos Senadores, Representantes, Concejales y Diputados del Cauca
Doctor José María Salazar  Bucheli Ex Ministro de Salud
Autoridades militares, civiles y eclesiásticas

Conciudadanos
  
Hace 31 años el Señor Presidente Doctor Belisario Betancur Cuartas  me hizo el inmenso honor de designarme  gobernadora del Cauca. Para mi fue un honor no buscado, pero que una vez concedido se convirtió en un mandato para servir al Departamento y a la ciudad que me vio nacer. Interrumpí mis labores profesionales en Washington y  me trasladé a esta tierra querida con el total soporte de mis padres, mi esposo y mis hijos.
 
Traía conmigo un bagaje de optimismo de que con el apoyo del Señor Presidente Betancur  y con la ayuda de tantos amigos que había conocido en previos años podría  desarrollar un programa de gobierno orientado a mejorar las perspectivas del Departamento, de obtener un desarrollo justo, y avanzar por el camino de la superación y con especial cuidado a la juventud con sus sueños de grandeza como la conocieron los fundadores de nuestra gran comunidad y quedó escrito en los anales de la historia de nuestro Departamento y de Popayán.
 
Así sucedieron los hechos; viajé a Colombia y me trasladé a Popayán, no sin antes haber dialogado ampliamente con el Señor Presidente de la República Doctor Belisario Betancur, con su ministro de gobierno Rodrigo Escobar Navia y varios Ministros del Despacho, quienes me ofrecieron su apoyo en esa nueva empresa de mi vida a la cual aportaría lo mejor de mi persona, con el optimismo que se tiene cuando los años son los de la plena juventud y uno sueña que con el esfuerzo y el soporte de los compatriotas del Cauca y en especial con la compresión y apoyo del primer mandatario de la Nación se podrían solucionar los problemas que tradicionalmente le impedían a nuestra ciudad y Departamento avanzar por el camino del desarrollo.   
 
Cargada con esa esperanza viajé a Popayán y tomé posesión del cargo de gobernadora del Departamento del Cauca.  Llamé para que me ayudaran en esa empresa  a un grupo de colaboradores que se caracterizaban por sus grandes méritos profesionales y personales con el común denominador: el amor y servicio por el Cauca y Popayán, todos ellos de una honestidad diáfana y decisión de trabajar sin descanso para el logro de los objetivos que en ese momento proponía.
 
Sin un minuto de duda y plena de esperanza inicié mi labor  no sin antes haber pedido al Dios de mis padres, su ayuda e inspiración, para acertar en la difícil tarea que tenía que cumplir en el futuro.
 
Sin embargo, ese camino  que había empezado a transitar con plena fe y esperanza durante los primeros meses de mi gestión, se vio súbitamente detenido  el día 31 de Marzo cuando a las ocho y quince de la mañana sobrevino la inmensa hecatombe  que afectó a Popayán y al Cauca: el terremoto de 1983. El cual interrumpió los planes que había soñado y sembró destrucción y angustia a todos nosotros los habitantes de nuestra bella y amada ciudad de Popayán y del Cauca.
 
Conciente de la tragedia que estaba viviendo salí  inmediatamente en compañía de mi padre Hernando Grueso Arboleda para hacer una inspección inicial de lo que había sucedido y es difícil para mi describir sin que me conmueva el alma la inmensa desgracia que nos afectaba.
 
En el camino me encontré con el Señor Arzobispo Samuel Silverio Buitrago, que al igual que yo teníamos el corazón oprimido por la verdad de los hechos que la naturaleza había traído sobre mi ciudad querida, sobre sus gentes  y el  Cauca entero. Enseguida me dirigí a la comandancia de la Policía Nacional por cuanto el edificio de la gobernación estaba destruido  y necesitaba  de inmediato y con urgencia comunicarme con el Señor Presidente de la República y las organizaciones  encargadas de prestar ayuda a las familias que habían perdido sus seres queridos o estaban lesionados.
 
Logré comunicarme con el Presidente quien se encontraba de viaje a Neiva y quien inmediatamente tomó rumbo a Popayán a pesar de que aún no se había podido evaluar el riesgo relacionado con  la situación de la pista del aeropuerto. Por fortuna, gracias a su patriotismo y valor llegó a Popayán con algunos de sus inmediatos colaboradores de nivel nacional que lo acompañaban e   hicimos una primera evaluación preliminar sobre las consecuencias de la inmensa tragedia.   
 
Con el Primer Mandatario recorrimos la ciudad y pudimos apreciar los daños que el sismo de 5.5 grados en la escala de Richter había producido en más del 90 por ciento de los edificios de adobe y tapia del sector histórico de Popayán y   destruido a un número superior a las 2.470 viviendas de construcción de ladrillo y a un condominio familiar denominado Pubenza, en el Barrio Modelo, que causó  la mas alta mortalidad en la ciudad. Igualmente observamos los problemas causados por el sismo en la Infraestructura básica de Popayán. Todo esto parecía  como si una poderosa bomba hubiera caído en nuestra ciudad blanca. Desde un helicóptero, observamos los problemas causados en varios de los alrededores de Popayán y municipios del Cauca. 
 
No podré olvidar jamás entre las primera imágenes dolorosas la de mirar a nuestra Catedral destruida y después supimos que allí perecieron muchos de los compatriotas que se encontraban en ese momento en el templo asistiendo a los oficios del Jueves Santo. También comprobamos con tristeza que la mayoría de los templos históricos de Popayán habían sufrido serios daños.
 
Tanto desde el aire como  por tierra hicimos un estimado concluyendo  que nuestra ciudad estaba casi devastada. La gente en las calles en actitud de desesperación y de terror. Con el Señor Presidente se tomaron las decisiones iniciales que exige una situación como la que vivía Popayán en ese momento y se dieron las órdenes más inmediatas a la Policía, Ejército, Cruz Roja, Hospitales y Defensa Civil para atender la tragedia con los escasos recursos que se encontraban disponibles en ese momento.
 
Imposible no recordar en primer lugar la ayuda del Presidente Betancur quien ordenó de inmediato  a todos los niveles ejecutivos del Gobierno Nacional prestar la máxima colaboración posible a Popayán y al Departamento. Prometió en ese momento crítico que él y su  gobierno reconstruirían  la ciudad y  el Cauca.
 
Hay registros fotográficos y escritos que dejaron testimonio de la inmensa magnitud de la catástrofe que nos afligió.  La historia  además registra la decisión del primer magistrado de la nación  y la acción que se necesitaba llevar adelante   al nivel del Departamento  del Cauca y del país que debían responder a aliviar el dolor y la angustia que la destrucción,  afectaba a los habitantes de una ciudad y del Departamento que a través del tiempo habían servido con tanta generosidad a la Patria.
 
Tan pronto pasamos de este golpe inicial, quedaba en nuestras manos la inmensa tarea de organizarnos para atender el problema en toda su gran magnitud. La acción inmediata era la de cuidar a los heridos organizando nuestros hospitales, que por fortuna habían quedado en relativo buen estado. En ese momento un censo inicial nos indicaba que habían ocurrido mas de 200 fallecimientos y muchísimos lesionados graves por lo que era prioritaria su atención inmediata al igual que a todas las familias damnificadas.
 
Como el edificio de la gobernación  estaba destruido fue necesario improvisar el despacho  y las oficinas de urgencia para atender el desastre. Inicialmente nos ubicamos en el Edifico de la Policía Nacional y posteriormente en las dependencias del Instituto Colombiano del Seguro Social.  Sobra decir que todos los organismos de la Gobernación y la Alcaldía de Popayán y otros Municipios del Departamento se dedicaron a trabajar sin descanso con la colaboración de las Fuerzas Militares. Los funcionarios trabajaron  intensamente no sólo las primeras horas sino durante varios días, semanas y hasta meses después. A todos ellos a pesar del tiempo trascurrido les quiero agradecer una vez más su apoyo y colaboración incondicional, sin excepción todos ellos se merecen las más altas distinciones.
 
Desde el mismo día del terremoto y los días siguientes los departamentos vecinos se movilizaron con su personal de urgencias y ayuda en especie y medicinas, lo cual es imposible olvidar y  no agradecer a todas las personas que nos dieron la mano con su generosa cooperación y asistencia.
 
El Instituto del Seguro Social, El Banco Central Hipotecario, La Cruz Roja, la Defensa Civil, Las Fuerzas Militares: Ejercito Policía y Fuerza Aérea, Planeación Nacional, los Ministerios y diversas organizaciones del Estado, La Universidad Javeriana, El Minuto de Dios y otros  se hicieron presentes con sus altos ejecutivos para atender  las inmensas necesidades que afectaban a una  comunidad como era la de la ciudad entera. Cabe hacer especial mención de la asistencia de los medios de comunicación, la prensa, local, nacional, la radio y la televisión quienes mantuvieron en todo momento informada a la comunidad lo cual fue fundamental para conservar el orden y tranquilidad en estos momentos de crisis del Departamento.
 
Con gran satisfacción aprovecho esta oportunidad para reconocer y agradecer a todos nuestros conciudadanos, quienes de manera anónima y desinteresada prestaron un inmediato auxilio a los mas afectados por la tragedia, quienes yacían entre los escombros y contribuyeron al pronto levantamiento de las ruinas sin más retribución que una satisfacción profunda por ayudar al prójimo.
 
También se inició desde ese mismo día la coordinación de la ayuda Nacional e Internacional especialmente de los Bancos Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial y la nuestra propia que se generaba en Popayán para atender el desastre, coordinación que no fue nada fácil, pero que se logró por fortuna en primer lugar por el inmenso valor e inteligencia de los Caucanos y payaneses que reaccionaron con fortaleza ante el desastre que afectaba a su ciudad y el Departamento para reconstruir y restablecer lo que había sido siempre nuestra ciudad con su cultura, belleza y con un plan de superación.
 
Testigos de este esfuerzo de los payaneses y caucanos son los estudiosos y eruditos de la historia que lo podrán verificar al visitar otras tierras que han sufrido violentos sismos o desastres de la naturaleza, dejando ruinas de piedras y rocas milenarias que hablan de la existencia de otros conglomerados humanos, inclusive imperios poderosos de los cuales sólo han quedado  antiguas piedras y rocas sin otro rastro de vida.
 
Comparando lo sucedido en Popayán con lo ocurrido en otros sitios podemos decir con orgullo que después del terremoto  nuestro pueblo se  levantó, logrando reconstruir la ciudad que ha quedado aún mejor que antes con una fuerza vital, que en el futuro hablará de nuestra cultura, de la capacidad de lucha y propósito de recuperación y vida. Cada payanés es un héroe que contribuyó en la medida de sus capacidades a la reconstrucción de su querida ciudad.
 
Para terminar estas palabras quiero agradecer muy sinceramente a Usted Señor Alcalde Francisco Fuentes por el reconocimiento que me hace  al concederme el Escudo de Popayán, máximo galardón que otorga la Administración Municipal que usted preside con dignidad y decoro. La acepto no solo a mi nombre sino en el de todos aquellos colaboradores que de manera heroica se consagraron a rescatar nuestra ciudad y nuestro departamento del inmenso desastre que súbitamente nos  afectó. Muchas gracias Señor Alcalde por esta distinción que portaré con orgullo de Caucana y se la trasmitiré a mis hijos y nietos.
 
Muchas gracias,
 
Amalia Grueso de Salazar Bucheli
Popayán, Marzo 31 de 2013

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