LA CONQUISTA DE POPAYÁN
Jueves 31 de octubre, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
mariopbe.com

Amigos:

Langebaek Rueda, Carl Henrik, pr Melo, Jorge Orlando  en el libro "Historia de Colombia: el establecimiento de la dominación española. La Conquista de Popayán"(1942-),  inician el relato con las primeras exploraciones de la futura Gobernación de Popayán, que incluimos en el articulo de hoy.

Cordialmente,

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 HISTORIA DE COLOMBIA. DOMINACIÓN ESPAÑOLA.
LA CONQUISTA DE POPAYÁN
Primeras exploraciones
Por: Langebaek Rueda, et al., 1942-


 Aunque parte del reconocimiento de la región que conformaría luego la gobernación de Popayán -en especial la zona de Antioquia- fue realizado por grupos que partieron de Cartagena, el principal impulso conquistador provino del sur, de los recientes establecimientos de Perú y Ecuador. Por supuesto, el mismo proceso de descubrimiento y sujeción del Perú produjo, como efecto secundario, la visita a las costas del Pacífico colombiano.

 En 1522 Pascual de Andagoya recorrió parte del litoral chocoano, y entró por uno de los ríos que desembocan allí cerca de 20 leguas (¿el Baudó?). Francisco Pizarro, que salió de Panamá en noviembre de 1525, y Diego de Almagro, pocos meses después, recorrieron toda la costa y dieron nombre a algunos de sus sitios. Acamparon por un tiempo en un río al que llamaron San Juan (que no es el San Juan actual; pudo ser el Iscuandé) y visitaron la isla de Gorgona; tuvieron que enfrentarse con tanto mosquito como para "atacar la armada del Gran Turco".

 Pero estas expediciones, que condujeron a la identificación rápida de las grandes culturas peruanas, no se dejaron distraer por aventuras menores que, dadas las dificultades del medio geográfico y la ausencia de señales inmediatas de grandes riquezas o densas poblaciones, parecían poco prometedoras.

En 1531 Pizarro dirigió sus hombres a la conquista de los Incas; en tierra ecuatoriana un grupo de unos 30 hombres traídos de Nicaragua por Sebastián de Belalcázar se unió a ellos y contribuyó a la caída de los indios peruanos. El líder de este contingente, Belalcázar, obtuvo una porción del tesoro de Atahualpa inferior únicamente a la de los Pizarro y la de Hernando de Soto; como teniente de Pizarro exploró y sometió la región actual del Ecuador y en octubre de 1534 fundó allí la ciudad de Quito, con lo cual quedaba completamente sujeto a la autoridad española el territorio del antiguo imperio incaico. Este se extendía entonces hasta el río Angasmayo (actual río Guáitara), al norte del cual comenzaba la región poblada por el grupo de indígenas que recibieron nombre de Pastos -que quizás estaban en proceso de sujeción, como lo sugieren algunos testimonios de que pagaban tributos a los incas-. A finales del mismo año un grupo de españoles, encabezado por Pedro de Tapia, llegó hasta esta frontera y recibió noticias claras de los grupos vecinos.

Parece que entonces obtuvo Belalcázar informes sobre un país fabulosamente rico, en el cual el cacique, cubierto el cuerpo de oro, se sumergía en una laguna a la que arrojaba luego joyas en ofrenda a sus divinidades. Esta nueva versión de El Dorado venía a añadirse a los diversos relatos sobre la profusión de oro de los indígenas del interior y contribuiría a dar fuerza a los intentos españoles de exploración del territorio colombiano. Belalcázar, en todo caso, envió un nuevo grupo, de unos sesenta hombres, al mando de Pedro de Añasco, quien recorrió, sin tropezar con muy notoria oposición militar, la zona que recibió el nombre de Mesa de los Pastos.

 A esta expedición se sumó, a mediados de 1535, una bajo Juan de Ampudia, quien venía con unos noventa hombres; después de reunirse, los españoles recorrieron la parte oriental de la cordillera, guiados, según se dice, por el indio que había relatado el ritual de El Dorado. De acuerdo con Juan de Castellanos, siguieron hacia la región de Sibundoy, contra las indicaciones del informante; desde allí enviaron grupos de reconocimiento que encontraron el Patía, "adonde vieron buenas poblaciones" armadas y con bastante oro3. Todos se dirigieron entonces al Patía, siguiendo probablemente por las cabeceras del Juanambú para descender luego por el río Mayo. Recorrieron el Patía en medio de una violenta resistencia indígena, a la que respondieron, según versiones recogidas por Las Casas y Andagoya, con una táctica de tala y quema de las poblaciones con las que tropezaban.

Los españoles anduvieron luego hacia el norte hasta encontrar la llanura de Popayán y, probablemente en el sitio de Timbío, debieron enfrentarse a unos 3.000 indios, armados de dardos, lanzas y macanas (¿octubre de 1535?). Tan pronto los alcanzó un grupo que había quedado atrás con Añasco, se trasladaron al sitio de Popayán, donde parece que cerca a una gran edificación o fortaleza existía un bien poblado caserío, al que entraron sin tropezar con mayor resistencia y el que abandonaron a los pocos días -acosados por niguas y pulgas, nos dice Castellanos- para acampar junto al río Cauca.

El grueso de la expedición continuó luego por la ribera izquierda del Cauca, en dirección al norte, por una zona que no se menciona como muy poblada, hasta que llegaron al río Jamundí, donde encontraron de nuevo fuerte resistencia de una abundante población. Los españoles se asentaron provisionalmente allí, pero pronto trasladaron el campamento a orillas del Cauca, donde pudieron advertir que la ribera oriental estaba también muy poblada.

Un grupo de unos 100 españoles, encabezados por Francisco de Cieza, partió en dirección al norte, con intenciones de buscar un sitio para cruzar la cordillera Central. Cieza siguió por el valle del río hasta la confluencia del Cauca con el río La Vieja, y tuvo que enfrentarse a una belicosa población cuyo volumen sorprendió a los españoles:

"Y en más de treinta leguas de camino
nunca se vido paso sin vecino.
Poblados montes y las partes rasas,
los fondos valles hasta los altores,
y pueblos hallaba de mil casas
grandes, de seis y siete moradores".


Al regreso de este grupo, Ampudia trasladó el campamento a un sitio lejano del Cauca, en las estribaciones de la cordillera Occidental, e incluso fundó un pueblo -lo que indica ya la voluntad de permanecer en la región- que se denominó Villa de Ampudia y cuya localización ha sido objeto de discusiones aún no resueltas entre los historiadores. Según Castellanos se encontraba en el "señorío" de Cali, que era parte de los dominios de Pete, cacique cuya habitación se encontraba en una parte aún más elevada de la cordillera y que limitaba al norte con los "gorrones"; esta información es tan imprecisa, que es imposible determinar el sitio aproximado donde se estableció. Si Pete es el cacique Petecuy de otros documentos, esto indicaría las inmediaciones del Cali actual; la idea de Arroyo de que se fundó río Jamundí arriba no parece fundada. Sea como sea, los españoles tuvieron una serie de escaramuzas con los indios de los alrededores y después de varios intentos de sujetarlos volvieron a la Villa de Ampudia a celebrar la Semana Santa de 1536.

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