LOS CAUCANOS COMO SOCIEDAD
DEBEMOS PASAR LA PÁGINA DE VIOLENCIA.
Domingo 15 de diciembre, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Queipo Franco Timaná Velásquez., profesor titular de la Universidad de Antioquia, escritor de notables articulos y estudios sobre la educación, se refiere a que los caucanos deben superar la etapa de la violencia y que la riqueza del Cauca debe utilizarse en mejorar plenamente lsus propios servicios.

Cordialmente,

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LOS CAUCANOS COMO SOCIEDAD
DEBEMOS PASAR LA PÁGINA DE VIOLENCIA.
Por: Queipo F. Timaná V.
El Nuevo Liberal,
Domingo 15 de diciembre, 2013

La Sociedad Caucana la componemos todos sus habitantes, tanto nacidos como moradores de esta región. Esta sociedad es pluriétnica y multicultural, lo cual exige que el lente de observación sea de mayor alcance para explicar su complejidad, podemos decir que la sociedad caucana está compuesta por un 23% de indígenas, 26 % de Afro-caucanos, 3% de blancos y el resto de la población es mestiza es decir un 48%; si esta es la realidad no es válida la mirada del gobierno y la opinión nacional al creer que el Cauca es únicamente indígena, esta mirada etnocentrista puede inducir a un falso diagnóstico.

No es correcto plantear la dominación de la elite blanca, pero tampoco la indígena, lo correcto es plantear una sociedad Caucana libre y democrática en donde todos podamos vivir dignamente juntos, en armonía y con igualdad de oportunidades para ser realmente ciudadanos pertenecientes a una sociedad equitativa y justa.

La política tiene ideales altruistas, los cuales nos deben orientar en el proceso de aclimatar la paz en nuestro departamento, lo que se esperaría de las negociaciones que se realizan en La Habana, es que cesen las hostilidades del conflicto, pero construir la paz no es un acto automático, es un proceso permanente de vida de todos y todas, dando lo mejor de sí y haciendo lo mejor posible en la actividad que nos corresponde en este espacio efímero que se llama vida, pero sí en un territorio que es real y en el cual nuestra relación con la sociedad y la naturaleza debe ser armoniosa, siempre pensando en las generaciones del futuro, por cuanto somos una familia humana y una sociedad con destino común.

Si esta es nuestra apuesta, debemos estudiar, dialogar, hablar con nuestras familias, con nuestros amigos sobre los procesos que se avecinan de desmovilización, desarme, reintegración y reinserción tanto política como social, es necesario crear espacios para escuchar e interrogar sobre experiencias nacionales e internacionales que han sido exitosas, y ser capaces de adaptarlas a los contextos particulares de nuestro departamento.

La etapa del posconflicto para el Cauca, debe preocupar a los gobiernos departamental, municipales, los sectores sociales y productivos, por cuanto se requiere el apoyo de todos, cada uno jugando su rol de donde le corresponda contribuir al buen éxito y aclimatar la paz.

Para el logro de la paz política, se tiene que tener previsto un sistema de seguridad inteligente y operativa, que controle el surgimiento de reductos dedicados al narcotráfico.

Subregiones como la nororiental y la costa caucana, que han sido establecidas como rutas para el narcotráfico de los grupos insurgentes, merecen un análisis detenido, por cuanto además de ser zonas intervenidas por las fuerzas de la insurgencia, también hay que reconocer que son zonas desprotegidas por el Estado Colombiano, si hablamos de una justicia restaurativa, basada en los derechos humanos, debemos prever que tipo de educación con criterio de pertinencia y calidad se puede ofrecer a estos habitantes, al igual que garantías de salud, oportunidades de vivienda, trabajo y capacidad de formar un hogar digno como se lo merecen todos ellos.

Debemos además entender que el concepto de pobreza puede ser más mental que real, esto debe cambiar con una nueva mentalidad de cooperativismo, emprenderismo y empresarismo , que nos devuelva la confianza de que somos capaces de salir adelante por sí mismos, para ello se deben garantizar las oportunidades para desarrollar nuestras potencialidades incluyendo el afecto.

El suelo y subsuelo que pisamos no es pobre, muy pronto se buscará extraer el oro y demás minerales preciosos que están depositados en nuestros territorios, riqueza que no debe ser arrebatada, sino que debe ser destinada al mejoramiento en las condiciones de vida de sus habitantes, en particular de los servicios educativos para que sean conscientes de su dignidad, a la vez que capacitados para aportar valor agregado a la materia prima que se extraerá.

La riqueza que se extraiga del suelo y subsuelo caucano, debe tender a un mejoramiento sustancial de los servicios públicos básicos para las comunidades asentadas en dichos territorios. Si hemos partido de reconocer que es sociedad pluriétnica y multicultural que conforma el departamento, el desarrollo humano integral será el eje de gravitación del desarrollo del departamento, esperando este proceso sea democrático – participativo, buscando con ello que la pobreza deje de ser etnocéntrica.


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