CONVERSACION SOBRE PATOJOS
Martes 13 de agosto, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja


Amigos:

Albert Sodemann nos ofrece una conversación sobre los patojos, qué es lo que necesita un patojo para demostrar cultura de ciudadanos para hacer de Popayán una ciudad de convivencia.

Cordialmente,

***

Conversación sobre los Patojos
Entre el “Míster” Edgar Simmonds y Albert Sodemann
Por: Albert Sodemann
Popayán. Agosto 2013



A.S.: La idea de conversar sobre los Patojos parte de la observación de que se necesita ciudadanos que demuestran una cultura de ciudadanos para hacer ciudad de convivencia. Popayán no ha caído del cielo sino es producto de toda una historia. Es una de las ciudades más bellas de Colombia y de América Latina. Pero esta sufriendo actualmente de  deterioros  urbanísticos en muchos aspectos. Por esto nos parece importante mirar mas de cerca al grupo de ciudadanos llamados “Patojos” como portadores de una cultura urbana tradicional. ¿Cómo caracterizas estos “Patojos”, como son realmente?

E.S.: Partiendo de lo que tu mencionas que Popayán sea una de las ciudades más bellas, quiero recordar, que  en la América Hispana, las ciudades fundamentales eran Cartagena de las Indias, Santa Fe de Bogotá, Popayán, Quito y Lima. Siendo Patojo, considero que la más bella es Popayán. Tenemos unas características muy específicas entre los patojos raizales quienes creemos en las costumbres y en las tradiciones. Ser patojo también es estar en todos eventos de la Semana Santa en Popayán y que la niñas salen de sahumaderas en las procesiones grandes y chiquitas.

A.S.: Se destaca el amor de los patojos por su ciudad tradicional, colonial, patrimonio de la Nación. Explícame: ¿En qué sentido los patojos se caracterizan por tener una cultura urbana y si tengan realmente méritos en conservar su ciudad? Siempre se dice que la ciudad hasta el terremoto de 1983 era otra que hoy. ¿Llegó su cultura urbana hasta este cataclismo y después se halla perdida?

E.S.:  Creo, que los patojos mas bien tienen poca cultura urbana. El concepto de ciudad ha venido de tiempos atrás. Era maravillosa Popayán en estas épocas. Si uno contempla el centro histórico, particularmente el Parque Caldas y las manzanas circundantes con sus edificios majestuosos, expresando grandeza, viendo estos desarrollos urbanos  de cientos de años, uno realmente debe pensar que los personajes de hoy deberían haber aprendido algo de este espíritu y no conformarse con la miseria que nos caracteriza últimamente.

A.S.: Se observa que la ciudad ha tenido una coherencia en su cultura urbana antes de 1983. La población se conocía entre ella, se compartieron espacios urbanos, casi todo el mundo vivía en el centro histórico. A consecuencia del terremoto y de la reconstrucción de la ciudad que causo en cierto sentido una bonanza han llegado mucha gente desde afuera. Vinieron para aprovecharse, como se sostiene frecuentemente. ¿Cómo es hoy en día la relación entre los patojos raizales y estos inmigrantes?

E.S.: Es muy bien observado que esta gente que han venido no tenían nada que ver con Popayán,  ni con sus tradiciones, ni con su cultura urbana. Era gente totalmente ajena a la ciudad. Por esto no hay mucha relación entre ellos con los patojos ni viceversa. Puede haber algunos entre los inmigrantes que se preocupan de la ciudad, pero creo que esto son minorías. Pero también habría que recordar que muchos popayanejos o “patojos” como se dice coloquialmente, a raíz del terremoto han abandonado no solamente el centro histórico sino la ciudad. Somos muy pocos los patojos que nos hemos quedado aquí “metiendo el hombro”. Llegaron en esta situación esta gente ajena que no tenían ninguna referencia ni cultural ni histórica, ningún amor con Popayán, sino buscando crédito para conseguirse lotes o construir casas. Esto es la única relación que tienen ellos con la ciudad. Es por esto que es difícil tener relaciones culturales con ellos. Vemos la resultante que es una incoherencia entre que uno piensa altruistamente y la realidad que uno observa. Esta gente bota basura, se descuidan de todo,  invade los espacios… No hay ningún interés en el Popayán maravilloso que uniéndonos podamos por lo menos recuperarlo en alguna parte.

A.S.: Posiblemente, no todos que llegaron en 1983 han sido lumpen proletariado o gente de mala clase. ¿No sería posible, intentar a establecer relaciones con gente desplazada del campo caucano, con campesinos o indígenas, para ver como se podría reordenar y conservar la ciudad?

E.S.: Sin lugar a duda. Pero el problema es educarlos digamos “sicicamente”. Muchos de ellos no tendrían problemas. Pero hay muchísima gente que no les importa y no conocen por qué no se les ha demostrado cual es la esencia de esta ciudad.

A.S.: ¿Quienes son los responsables de este descenso en cultura urbana? ¿Son los culpables los inmigrantes o la misma elite tradicional de la ciudad?

E.S.: Como ya he comentado: muchísimos patojos se han ido de la ciudad y solamente vienen en la Semana Santa para hacer el rito del carguío o observar el carguío que hacen sus hijos. Pero  finalmente, Popayán, que tanto querían, han abandonado. Esto es la realidad.

A.S.: ¿Cuantos patojos raizales pueden haber todavía en la ciudad?

E.S.: Es difícil calcularlo. Pienso que es un porcentaje mínimo. Si reunamos unos quinientos o hasta mil quienes se comprometan con la ciudad sería una maravilla.

A.S.: Se dice que en la cultura patoja se manifiesta todavía cultura hispana: ¿Si es verdad, como se manifiesta hoy?
E.S.: No lo creo. La hispanidad se ha manifestada por ejemplo en la arquitectura de la ciudad. En vez de que se imponga por ejemplo desde Planeación Municipal o de los Curadores Urbanos un concepto de construcción coherente en el centro histórico, todo el mundo hace que le da la gana. Pero para respetar a Popayán hay que conocerlo.

A.S.: ¿No será también posible que el mismo Gobierno Nacional tenga responsabilidad en este descenso cultural urbano? Todos los gobiernos, no importa su color partidista, han impulsado la modernización y competitividad del país. Se gasta por ejemplo mucho más dinero público en infraestructuras para automóviles, en construir zonas industriales, en levantar megaproyectos urbanísticos que en la conservación de los patrimonios urbanos. Parece que el patrimonio cultural no representa un alto valor para el Gobierno Nacional.

E.S.: Lamentablemente, eso es así. Seguimos de lamento en lamento como en algún tango. El Ministerio de Cultura, por ejemplo, debería ser más sistemático y contundente  en sus esfuerzos, respaldando  estudios académicos que nos posibilitan  a proteger mejor nuestros patrimonios culturales. Debe proporcionar mas recursos para poder recuperar la majestuosidad de Popayán.

A.S.: Si hablamos de políticas públicas, ¿ por que los Popayanejos han elegido en los últimos 14 años alcaldes que no eran de la ciudad y que no tenían ni experiencia ni méritos en recuperar el patrimonio payanes?

E.S.: Realmente no nos hemos preocupados demasiado de estos temas. El resultado es culpa nuestra. Sin embargo, el actual alcalde me parece ser uno de los pocos que realmente es muy comprometido con la ciudad,  a diferencia de su antecesor que nos dejó con puro discurso. Otro factor que influye, sin entrar en muchos detalles, es la forma como se maneja la política en este país que conlleva cometer muchos errores y hasta delitos entre candidatos para alcaldías y concejos.

A.S.: Se puede observar una ironía en los escenarios políticos de la ciudad: mientras dos tercios representan la mayoría de la ciudadanía y son fuerza decisiva para ganar batallas electorales, viven en  estratos bajos y zonas periféricas sin mayor relación con Popayán. Por el otro lado,  un tercio vive en los tradicionales o nuevos centros urbanísticos, entre ellos patojos raizales y profesionales de formación académica superior, quienes tampoco impongan un concepto de cultura urbana  a Popayán. ¿Como salir de este impase?

E.S.: Si los dos bandos se unieran en un propósito, el escenario podría ser otro al de hoy. Pero deben ser otros metodos en hacer políticas públicas y nombrar funcionarios públicos. Con esta politiquería actual los patojos raizales no comulgan.
A.S.: ¿Tu recuerdas patojos en cargos públicos de alcaldes y de gobernadores que han sido sobresalientes en ética, en manejar con transparencia la causa pública, en impulsar obras importantes?

E.S.: Recuerdo mucho a uno que fue Gobernador en el año 1948 por que  era mi padre. El era un ingeniero civil. Fue elegido por el Presidente Ospina Pérez de Gobernador por su disciplina y entrega al Cauca. Fue uno de los pocos gobernadores liberales de esta época. En adelante han habido otras personas maravillosas. Cuando mi padre ya tenía unos setenta años, habido otro de nombre  Álvaro Pio Valencia, tal vez un poco más joven, quien era izquierdista, comunista pero un hombre extraordinario. Ambos fueron nombrados concejales de Popayán, cargo que se desempeño en este entonces por honor y no por honorarios. Esto era otra diferencia importante a la vida política de hoy. Entre ambos ha habido una gran discusión quien debería  ser presidente del Concejo Municipal. Mi papa era muy enfático de que el presidente debería ser Álvaro Pío Valencia, por el otro lado, Álvaro Pio Valencia era muy enfático de que mi papa debería asumir este cargo. En esta ocasión el presidente fue mi papá.

A.S.: Hablando de ética: ¿los patojos conservaban un código ético común entre ellos? ¿Existe todavía este código ético común?

E.S.:  La misma palabra “´patojo” lleva implícita una ética. El patojo es un hombre respetuoso, además amable, de buen humor. Gente que nos han visitado como tú lo han podido apreciar, donde la amabilidad, el buen humor y el sentido grato de las cosas es como un denominador común.

A.S.: ¿Partiendo de una ética común de buenas modalidades de convivencia, tu crees que sería posible un dialogo entre la población raizal y los inmigrantes?

E.S.: Yo creo que sí. Para esto es importante la buena educación. Pero lo fundamental es una reunión entre los de buena voluntad. Hay que facilitar encuentros entre personas que tengan la mejor voluntad del mundo pero comparten patrones éticas comunes. Tenemos que conocerlos de cerca de la misma manera como tienen que conocer ellos a nosotros. Tenemos que compartir el mundo en lo cual vivimos todos.

A.S.: Existe hace algunos años el Plan  Especial del Manejo del Patrimonio Cultural de Popayán P.E.M.P. Además es ley y reglamenta como debe manejarse el patrimonio cultural de la ciudad, reglamentación elaborado por un equipo muy profesional, financiado por el Ministerio de Cultura y la Cooperación Internacional Española. ¿Cómo se explica que casi nadie conoce este plan o lo aplica?

E.S.:  Es un documento muy extenso. La crítica del 90% de las personas con los cuales he hablado sobre este tema consiste en lo siguiente: se han incluido en este plan un sinnúmero de inmuebles y regiones y barrios que no tienen que ver con el verdadero centro histórico. Paralelamente, conozco casos como él del curador urbano nro. 1, quien se demoró obtener el permiso de arreglar una gotera de una casa nada especial cerca a Santo Domingo durante siete meses. No basta tener expertos muy ilustres sino hay que ser más práctico en manejar las cosas.

A.S.: Una cosa parece ser el PEMP y otra los tramites frente al Ministerio de Cultura que practica un centralismo burocrático contraproducente. Si el Ministerio se comprometería a delegar competencia y recursos en el municipio para agilizar los tramites: ¿El PEMP podría coger otra vez vuelo?

E.S.: Podría,  obviamente.  Si me parece que deba darse eso. Pero además,  el Popayanejo debe tener  cierta autonomía de ponerse de acuerdo con el Ministerio. Debe revisarse si realmente hay que conservar unos 800 inmuebles como contempla el PEMP. Yo estaría contento si se comienza a conservar unas sesenta  u ochenta edificios y que se supera la actual traumatología espantosa que en caso de la mayoría de las casas humildes coloniales no valdría la pena. Repito, que no soy partidario en dañar el patrimonio colonial de nuestra ciudad sino aterrizar su manejo en forma real y práctica.
 
Cordialmente,

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