PAPÁ NOEL, SU HISTORIA..
Miércoles 18 de diciembre, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Continuando con temas navideños, esta vez evocamos la historia de Papá Noel.

Cordialmente,

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LA SIMBOLOGÍA NOEL
PAPÁ NOEL

Enviado por jorgemarin 1
monografias.com

Los chicos esperan con ansiedad la llegada de Papá Noel. Se sabe que él convertirá las ilusiones en un regalo.

De una antigua manera de representar al invierno, con la imagen de un viejo, nació Papá Noel. Una teoría acerca de su origen señala que Papá Noel es una derivación del dios Saturno. Igualmente, cada cultura lo ha teñido con una imagen particular: "En Alemania, el Viejito Pascuero se ha mezclado con el Weihnachtsmann. El Viejito Pascuero es un alma feliz, en cambio el Weihnachtsmann está irritado de andar cargando sus baúles de regalos. Además, lo acompaña un hombre oscuro que a veces lo persigue y golpea con un bastón; a este personaje se le reconoce por varios nombres, entre ellos, Hans Muff, Knecht Rupprecht and Butz, y se le representa con un oscuro rostro de animal". (Mitos, Nº 8, 1986:s/n).

La figura de Papá Noel, para nuestra tradición, se fusionó a la San Nicolás o Santa Claus, cuyos nombres también fueron muy populares.

San Nicolás fue un Obispo que tenía por costumbre hacer regalos a los niños pobres. Su festividad era el 6 de diciembre, día de su fallecimiento. La Iglesia, al aceptar esta celebración, en el siglo IV, la traslada al día de Navidad. Existen varias leyendas que hablan acerca de la vida de este Santo.

En cierta ocasión, el jefe de la guardia romana de aquella época, llamado Marco, quería vender como esclavo a un niño muy pequeño llamado Adrián y Nicolás se lo impidió. En otra ocasión, Marco quería apoderarse de unas jovencitas si su padre no le pagaba una deuda. Nicolás se enteró del problema y decidió ayudarlas. Tomó tres sacos llenos de oro y en la Noche de Navidad, en plena oscuridad, llegó hasta la casa y arrojó los sacos por la chimenea, salvando así a las muchachas.

Marco, quien quería acabar con la fe cristiana, mandó quemar todas las iglesias y encarcelar a todos los cristianos que no quisieran renegar de su fe. Así fue como Nicolás fue capturado y encarcelado. Cuando el emperador Constantino se convirtió y mandó liberar a todos los cristianos, Nicolás había envejecido. Cuando salió de la cárcel, tenía la barba crecida y blanca y llevaba sus ropajes rojos que lo distinguían como obispo; sin embargo, los largos años de cárcel no lograron quitarle su bondad y su buen humor.

Los cristianos de Alemania tomaron la historia de los tres sacos de oro echados por la chimenea el día de Navidad y la imagen de Nicolás al salir de la cárcel, para entretejer la historia de Santa Claus. A fines del siglo XIX y principios del XX la costumbre del San Nicolás reinventado en Nueva York, se fue extendiendo por casi toda Europa. El Nombre de Santa Claus viene de la evolución paulatina del nombre de San Nicolás: St. Nicklauss, St. Nick, St. Klauss, Santa Claus, Santa Clos. Fundó sus bases en Gran Bretaña como Father Christmas o Padre Navidad, y de ahí pasaría a Francia bajo el nombre de Père Noël o Papa Navidad, del cual derivaría Papá Noél, como se lo conoce en España, Argentina y gran parte de América latina.

La imagen que se conoce actualmente de Santa Claus fue dibujada por primera vez en 1863 por Thomas Nast, quien publicó sus ilustraciones en la revista Harper’s, de entre 1860 a 1880. Nast añadió detalles: su taller en el polo norte con muchos duendes que lo ayudan a fabricar todos los regalos que le piden los niños por medio de cartas y su vigilancia sobre ellos, buenos y malos, de todo el mundo. Él le dio el color rojo y su vestuario de pieles.

Pero finalmente, fue la Coca-Cola la que le dio su actual aspecto en 1931. Para la campaña publicitaria de la Navidad de este año, la Coca-Cola le encargó a Habdon Sundblom que remodelara el Santa Claus de Nast, un viejito un poco más alto que un duende, pero con idénticas características . Él creo un Santa Claus más alto, todavía más gordinflón, aunque más simpático, con un rostro bonachón, con una agradable sonrisa y su clásico "jo, jo, jo", de ojos pícaros, chispeantes y amigables, con pelo cano y luenga barba y bigote, también blancos, sedosos y agradables. La vestimenta mantuvo los colores rojo y blanco, que son los de la compañía, pero su traje se hizo más lujoso y atractivo: un pijama con un gorro de dormir, botas y cinturón.

Otras alusiones a su figura mítica se encuentran en el poema de Clement Moore, Una visita de San Nicolás, escrito en 1822. Papá Noel entra por la chimenea y esta alusión se amalgama de antiguas tradiciones, principalmente las que tiene su origen en Finlandia. El poema contiene dos importantes claves: por un lado, se escuchan los renos en el techo y, por el otro, de un solo salto se arroja por la chimenea. También, se traslada en un trineo tirado por ocho renos. La idea de los ocho renos, haya surgido de una antigua leyenda del dios teutón Odín, quien montaba un caballo de ocho patas llamado Sleipnir, vistiendo una amplia capa y sombrero, cuando visitaba a su gente y repartía los premios y castigos a que se habían hecho acreedores. A partir de esta alusión, quizás, se pueda argumentar que Odín fuera el precursor de la figura de Papá Noel–Santa Claus. Los renos tienen nombres singulares: Pompón, Vondín, Danzarín, Lindo, Veloz, Listo, Cometa y Rodolfo. Además se le proveyó de una bolsa mágica en donde entraban todos los juguetes.

Cuando se publicó el poema, el 23 de diciembre de 1823, de inmediato se hizo inmediatamente popular y, a partir de entonces, se cambió por completo la imagen de Papá Noel; nunca más vendría a caballo, sino con un trineo tirado por ocho renos que volaba por los aires; ya no golpearía las puertas para dejar sus obsequios, sino que ingresaría por la chimenea.

Como dato ilustrativo se puede mencionar que Robert L. May, en 1939, fue quien dibujó por primera vez a Rodolfo para un aviso publicitario y, en 1949, Johny Marks compuso la canción Rodolfo, el Reno de la roja nariz, que fuera grabada por Gene Autry y Bing Crosby.

"La laicalización de Santa Claus no sólo fue indispensable para permitir su supervivencia y expansión, sino que fue la razón que le catapultó como símbolo universal dentro de una sociedad industrial que, aunque consumista insolidaria y egoísta, gusta soñar con los valores tradicionales de la Navidad. Santa Claus permite participar del "espíritu de la Navidad" sin ponernos ante disyuntivas ético–religiosas ni, menos aún, hacernos entrar en contradicción con lo que somos o hacemos durante el resto del año." (Rodríguez, 1997:118)


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