ANTONIO MUÑOZ FEIJOO
Viernes 20 de septiembre, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
mariopbe.com


Amigos:

Antonio Muñoz Feijoo, nació en Popayán en 1851 y murió en Santander de Quilichao en 1890. Fue un poeta filosófico y patriótico y de entre sus numerosos escritos sobresalen los versos que reproducimos hoy. El texto lo hemos tomado del libro de Rogelio Echavarria (1924) que incluye biografías y obras de poetas colombianos.

Cordialmente,

***:

QUIÉN ES QUIÉN EN LA POESÍA COLOMBIANA
 ANTONIO MUÑOZ FEIJOO
Por: Rogelio Echavarria, 1924
FRAGMENTOS.


Antonio Muñoz Feijoo, (1851-1890). Ingeniero de la Universidad del Cauca, después fue profesor y rector. También subdirector de la Escuela Normal y profesor en otros planteles de la capital caucana.

Fundó la tertulia Escuela Literaria y redactó los semanarios El Popular, político, y La Aurora, literario.

Se destacó entre los llamados «poetas filosóficos» y patrióticos y escribió, fuera de sus versos «de jugosa perennidad», la comedia Por dinero baila el perro. Su Canto al trabajo fue laureado en 1881. Su obra en verso fue recogida en Bogotá con el título de Poesías por el Instituto de Cultura Hispánica de Colombia en 1974.

El famoso poema Un pensamiento en tres estrofas, atribuido entre otros a Bécquer y a Espronceda, es de su autoría, según lo certifica Rafael Maya, quien a propósito de la obra total de Muñoz Feijoo dijo: «Hay dos poetas en él: el romántico, autor de versos demasiado fáciles con amplias concesiones a los lugares comunes propios de la escuela y con una somera sentimentalidad muy dada a la expresión de temas familiares. Y hay el otro poeta, de valor más alto, que concibe extensos poemas, que son verdaderas meditaciones poéticas, por estilo de las que escribió Lamartine en su época. Esta poesía, que podríamos llamar discursiva, no extraña a los temas filosóficos y científicos, tuvo mucha preponderancia en el siglo pasado ...».
 
No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma
... y viven todavía.

No son los muertos, no, los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos;
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.

La vida no es la vida que vivimos,
la vida es el honor, es el recuerdo.
Por eso hay muertos que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo muertos

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