LIVIO ARMANDO PAZ NAVIA
Miércoles 29 de mayo, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

"Difícilmente Popayán podrá repetir en alguno de sus hijos a un personaje de tan elevados talentos y virtudes, fruto de selección generacional de una casta que ha honrado a nuestra ciudad.  Livio Armando Paz Navia (1922-2002) todo en uno, fue poeta de exquisita sensibilidad, epigramista ingenioso, versificador ágil y brillante, prosista castizo y sustancioso. Su diestra pluma no sólo se lució con los exigentes menesteres de la lirica, sino que, asistido por el pincel y la pluma o el carboncillo, produjo meritorias expresiones artísticas en la pintura, la caricatura o el retrato formal. Su vocación de carguero, que ejerció virilmente y con orgullo durante toda su vida, le marcó decididamente el ritmo y la fortaleza para trasegar los senderos que le marcó el destino, hasta este punto final en que, inexorablemente, hubo de entregar su barrote". [Jaime Vejarano Varona en Estampas de mi ciudad Popayán]

Cordialmente,

***


LIVIO ARMANDO PAZ NAVIA
LUNES, 19 DE OCTUBRE DE 2009
Publicado por 
Víctor López Erazo en 10:13 

Por las décadas de 1940 y 1950, existía en Popayán un periódico humorístico que se llamaba “Satanás”. En ese entorno de humor, cuando aún no se inventaba la agresión física y la ciudad era engalanada por repentistas, versificadores, epigramistas, Livio Armando Paz Navia, colaboraba con “Satanás” donde se destacaba como poeta clásico, picaresco y satírico.
Fueron famosos sus “Bocetos payaneses”, donde daba vida jocosa a los personajes de la época, sin faltar a la elegancia en el decir. Aquí van unos ejemplos, extraídos del libro “De Belén al Cacho”:

Pateguaba.

Se carga a media caña los calzones
y una pata golpeada que parece
una hoz…Limosnero en los portones
alaba a Dios, hasta que el sol fenece.

Toca flauta, además; y aunque les pese
la toca bien…soplándole unos rones…
De un perro el esqueleto, a sus talones
sigue la huella, que hacia atrás se crece…

Carga jigra, sombrero y mucho pelo;
de estatura que llega casi al cielo,
vive con su cabeza de alcornoque

en continuo vaivén. Nunca se lava,
le llaman por apodo “Pateguaba”,
aunque por lo de can, es un San Roque.

Zócalo.

Siendo de la más mínima estatura,
(como quien dice, menos de una vara),
a pesar de todo ello, es tal la cara
que para el cuerpo es una carga dura.

Tiene para el guarapo envergadura
magistral, y por eso es cosa rara
verlo en su sano juicio…Sólo para
donde Alvarado, su mansión segura.

Perro de toda boda y agasajo,
nunca falta a los grandes festivales
para llevar el jazz y el con-trabajo…

Toca, además, maracas el maldito,
Y aunque por contextura es “del chiquito”,
se resbala también sus “especiales”.

Seguramente la mejor biografía de Livio Paz Navia es su propio
soneto donde se retrata hasta el alma. Ese soneto es
:

Ego sum

Mi lánguido retrato es absoluto:
ojos inquietos, sin ningún contrato;
nariz larga y vulgar, -con mucho olfato-,
labios de negro y el cabello hirsuto.

Pero, a pesar de mi semblante bruto,
me ampara un corazón nada insensato;
que, aunque es algo glotón, en su arrebato
cuando el amor se rinde es impoluto.

Tengo un alma sencilla donde anida
un apego tremendo por la vida
y una avidez total a la aventura.

Y aunque me plagio siempre de poeta,
en todo mi razón es incompleta,
siendo completa solo en la locura.  

Livio Paz Navia escribió el siguiente soneto donde utilizó
extensivamente la letra P de Popayán; decía que era un
soneto en P de Popayanejo preparado para pasar picada.
Se llama


Por pendejear.

Pobres: Pancho, Popeye, Periquita,
Pascual, Pato, Piolín, Pluto, Pilón,
Parachoques, Pillín, Paco, Pepita,
Pedro, Pablo, Paquita, Pantaleón.

Personajes peleles para pita…
pagarán, por pendéjolos, pensión
pues pudiendo pasarla pianolita,
prefieren picardear por profesión.

Parodiando parábasis pueriles
proyectan parabólicos perfiles
por precipitación positivista;

pues precisan, por pura paradoja,
paralelas paráfrasis por pioja
para pagar papel proselitista…   

No escapó a su gracia un compañero de trabajo, bastante débil
de dineros, quien estaba próximo a contraer matrimonio.
Livio Paz Navia asistió al homenaje que se ofrecía al próximo
marido y le declamó el siguiente soneto:


¿Qué te vas a casar? Quien lo creyera
Tú que apenas te encuentras en pañales
ya piensas amarrarte en esponsales
sin un mísero cobre en la cartera.

Tú que la vida la has pasado entera
al margen de los fiscos nacionales,
desde ahora verás que otras causales
te cobrarán impuesto, a su manera…

Adiós, viejo querido: que en la hermosa
floresta del ensueño, con tu esposa
embriagados del amor viváis borrachos.

Y al despedirte en viaje al Himeneo
con todo el corazón yo te deseo,
como premio a tu arrojo, diez muchachos…    

Livio Paz Navia era frecuente animador de la Tertulia Payanesa
hasta el día en que por afanes trascendentes no volvió de ese
rincón de olvido adonde se fue.


 Digamos con él,

Qué triste me hallo, en verdad,
recordando aquellos años
cuando Teófilo Bolaños
recorría la ciudad
de a caballo, a todo full,
con briches y fugarretas…
No volveré a ver cometas
ni a nuestro amigo BAUL.
Por eso me encuentro triste
y no me alegro jamás…
Aunque echen el mejor chiste
nunca verás, cual lo viste,
a tu hermano, Livio Paz. 
  
Publicado por Víctor López Erazo 10:13 

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