EL CERRO DE LAS TRES CRUCES
Jueves 18 de abril, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos

Horacio Dorado Gómez, nos ha enviado su articulo sobre el cerro
que domina la ciudad de Popayán con las tres cruces. Agradecemos
al poeta y escritor Horacio, por participarnos de su escrito.

Cordialmente,

***

EL CERRO DE LAS TRES CRUCES..
Por
: Horacio Dorado Gómez
horaciodorado@hotmail.com
Popayán, abril, 2013

 

A nuestros conquistadores, una de las cosas que más les llamó la atención del Valle Pubentino, fue el cerro tutelar recostado sobre la cordillera Central por la forma de “M”. En un principio esta pequeña montaña tenía vegetación tupida, resaltando las guaduas que eran tan gordas como la cintura de un hombre y árboles que alcanzaban  gran altura y de follaje espeso; además, varias especies de ranas, que cantaban al anochecer, y muchas especies de pájaros y aves, como colibríes, azulejos, mirlas, cucaracheros, búhos, gavilanes, pájaros carpinteros y esmeraldas.  Las diminutas partículas de agua que formaba la neblina resbalaban sobre  el follaje y los troncos de los árboles para caer al suelo en forma de gotas más grandes; el agua era absorbida por musgos,  epífitas, hojarasca y el capote, que funcionaban como esponjas, para  escurrirse lentamente por la intrincada red que formaban las raíces del bosque que poco a poco se juntaban  formando pequeños hilos de agua y arroyos para aumentar el caudal de los ríos que cruzan a Popayán.

A semejante paraíso que tiene la forma de “M”, por lo menos desde tres costados: norte, occidente, sur, y hacia el montículo llamado el “Azafate”, huyeron los indígenas cuando los españoles ocuparon sus predios de la parte plana del Valle de Pubén.  Desde allí divisaron a los soldados de las huestes de Ampudia y Añasco durante una procesión Semana santera que por sus largas filas de alumbrantes, los indígenas imaginaron que eran  militares europeos que muy bien armados marchaban a atacarlos.

A ese patrimonio ambiental de la ciudad, con el paso del tiempo, le cambiaron hasta su nombre: “Las Tres Cruces”. No se sabe desde cuándo y por qué. Bien podría ser desde cuando se dio inicio a la celebración del Santo Ecce Homo del 1° de Mayo o porque allí hacían rituales sagrados los  pubenenses  para enterrar a sus muertos. 

Hay que rescatar la importancia de estos cerros tutelares como pulmones de la ciudad, ya que aportan aire puro al que ahora respiramos en ese  ambiente enrarecido por las emisiones de gases de los vehículos de motor.  Además, contribuir a suavizar  las temperaturas en  las oleadas de calor, y muy importantes como barreras de protección contra el viento.

Ojalá la comunidad, se una bajo el objetivo del alcalde Francisco Fuentes Meneses de rescatar este pulmón céntrico de la ciudad.  Concientizando  a los moradores, ciudadanía en general  y movimientos ecológicos a sumarse para realizar las obras de rescate en el cerro, asignándole  guardabosques para evitar incendios. El rescate del cerro siempre  se había  propuesto. Esta administración con sentido de lo ecológico, pretende hacerlo para que la ciudad cuente con un verdadero mirador, con seguridad policial. Ha dicho el alcalde  el proyecto de gestión ambiental estará a cargo de la Fundación río las Piedras para evitar que la mancha urbana le gane más hectáreas al cerro.

Civilidad: ¿Quien no sueña vivir en una ciudad saludable, hermosa, donde se respire aire puro y se aprecie a la naturaleza en todo su esplendor?

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