Cojea ¿pero llega?
Jueves 8 de
agosto, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Dola Indidis, abogado católico keniano, tiene una sóla meta: lograr justicia en el juicio que se le siguió a Jesucristo hace más de 2.000 años y para ello ha ido a la Corte Internacional de Justicia. El joven escritor caucano, Juan Esteban Constain Croche, nos da sus impresiones sobre esta sorprendente noticia.

 
Cordialmente,

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Cojea ¿pero llega?
Por: Juan Esteban Constaín
Columnista de EL TIEMPO
EL TIEMPO. BOGOTA.
07 DE AGOSTO, 2013

El doctor Indidis está dispuesto a llegar hasta el fondo en su empresa justiciera. Ahora acude a la Corte de La Haya (glup), para que los jueces anulen el juicio que llevó a Cristo a la cruz.

No todas las noticias en este mundo tienen que ser superficiales y sórdidas. No. A veces aparece alguna que nos reconcilia con la especie  humana , y que nos devuelve la fe en su aspecto más perdurable y objetivo, más sensato y edificante: la ficción. Cuando todo parece estar perdido y solo oímos hablar de candidatos (o aun peor: los oímos hablar a ellos), de desfalcos, de realities, algo ocurre en algún rincón del planeta para darles sentido y felicidad a las cosas.

Esta semana la dicha corre por cuenta del doctor Dola Indidis, un abogado keniano que produjo una noticia fabulosa, de la que en minutos se hicieron eco los medios en el mundo entero: del Guardian al Spiegel, de Semana al Huffington Post o a la revista Time. El doctor Indidis –el letrado Indidis– acaba de elevar una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para declarar nulo el juicio que se le siguió, con las consecuencias que todos conocemos de sobra, supongo, a Jesús de Nazaret hace poco más de dos mil años.

No es la primera vez que Indidis se ocupa de tan trascendental tema, al contrario: en el 2007 llevó el caso ante un tribunal constitucional de su propio país y le pidió a una juez (nada menos que a Joyce Aluoch, hoy en la Corte Penal Internacional) que declarara la urgencia y la importancia de su pleito, y que le permitiera objetar la manera fraudulenta y viciada en que se le hizo el juicio a Jesús de Nazaret bajo las leyes de Roma en tiempos del emperador Tiberio, y bajo las leyes de los judíos en tiempos de Herodes y el Sanedrín y Caifás.

En Internet está la copia de esa demanda del 2007, firmada por el abogado Michael Chemwok, quien actúa como apoderado de Dola Indidis, quien a su vez es el titular de un grupo llamado ‘Los amigos de Jesús’. Los acusados, en su orden de responsabilidad, son: Tiberio, emperador de Roma; Poncio Pilatos, gobernador de Judea; Anás, miembro del Sanedrín; los doctores de la Ley; los sacerdotes del Templo; Herodes Antipas, la República de Italia y el Estado de Israel. Todos culpables de prevaricato, por acción o por herencia, aunque la juez rechazó el caso porque casi ninguno de los implicados puede ya comparecer.

Pero el doctor Indidis está dispuesto a llegar hasta el fondo en su empresa justiciera y correctiva, por lo menos ante los tribunales de este mundo; en los del otro ya se verá. Así que ahora acude a la Corte de La Haya (glup), para que sean esos jueces los que anulen el juicio que llevó a Cristo a la cruz. ¿Por qué? En una reciente entrevista en la televisión keniana, el demandante da muy serio sus razones, que aquí resumo: porque fue un juicio injusto e ilegítimo, porque al reo se le violaron sus derechos procesales, porque las pruebas en su contra eran muy débiles y las acusaciones muy confusas.

El pleito de este abogado se remonta, como es obvio, a la viejísima discusión histórica, jurídica y teológica sobre el proceso de Jesús y su crucifixión. Judíos y romanos endilgándose por turnos la suerte del condenado, su muerte. Y aunque sea un asunto de risas y aunque él mismo (el doctor Indidis) ni siquiera lo haya planeado así porque habla en serio, se trata también de una defensa a ultranza, casi delirante, del derecho y sus formas, de la reparación y la justicia a pesar del tiempo. En uno de los casos más célebres de la historia. Un performance involuntario, son los mejores.

La historia vista como si fuera una obra de Shakespeare –eso es; eso son los Evangelios, sobre todo en el proceso penal de Jesús– o el programa que hacía César Simmonds Pardo en la televisión, El Juicio.

¿Será muy caro incorporar al profesor Indidis al equipo de juristas colombianos en La Haya? No lo creo. Dios proveerá.

Juan Esteban Constaín
catuloelperro@hotmail.com

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