"EN POPAYAN PIEDRA PENSATIVA"
Sábado 6 de abril, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Gloria Cepeda Vargas,  escribió el preámbulo del folleto
"Así es Popayán" de Nohra Delgado de Hormaza,
editado por Hernán Franco Ramírez, al cual nos
hemos referido en artículos anteriores.

Cordialmente,

***

Así era Popayán
De: Nohra Delgado de Hormaza
"En Popayán de piedra pensativa"
Por: Gloria Cepeda Vargas
Editor: Hernán Franco Ramírez,.
Enero 2008.

Torno las palabras de Eduardo Carranza para titular esta breve semblanza de  Nohra  Delgado de Hormaza, autora de una de las más fieles recopilaciones de lo que fueron los personajes y las circunstancias cotidianas de la vida en el Popayán de su juventud.

La conocí hace muchos años. La ciudad de recios muros y calles sembradas  en  el oro de agosto, la vio crecer.  Poco a poco, la niña se desdobló en una de las mujeres más hermosas que por entonces deambulaban en esas calles donde cafán, como  monedas de  plata, los noventa días de las vacaciones del  verano y los nueve meses   vestidos con la boina oscura  y  el uniforme a media pierna de las alumnas salesianas.  Eran las tardes de matinée en el Teatro Municipal y estudiantes arremolinados en la esquina de Santo Domingo para vernos pasar.

  Las tardes de melcochas de goma y  monjas apenas traducibles en  sus almidonadas siluetas   de  algodón. Así transcurrió su adolescencia y la agobió, como  una  fruta  descomunal, la juventud.  Después le perdí el rastro para  reencontrarla casada y  hermosamente multiplicada, en  cuatro hijos y no sé cuantos nietos.

Todos venimos a este lugar provistos de  lo  que  nos identificara mientras  dure  el  viaje. Yo diría  que a   Nohra  le  entregaron al nacer la capacidad para respirar   equilibradamente. Al conjuro de su varita mágica,  llegaba  el  resplandor.   Casi aérea,   podría   haber levitado o si  el corazón  no   la  hubiera  llamado al orden  tantas  veces. Rodeada de finos objetos,   fue  una criatura tocada con la aristocracia del coraz6n.La estética era dócil material en sus manos. A ella acudía para pensar, para contar con donaire los pequeños sucesos cotidianos, para abrir las puertas de su corazón  a  los  amigos, para a mar y servir a sus hijos, y hasta para rezar,   convencida de que la fe que profesó con convicción  inquebrantable, es trasunto armonioso  de  Dios.

Revisando las cosas que dejó, se han hallado los escritos en prosa y verso que delatan  su  sensibilidad y su  talento . Son la recopilación de la ciudad amada. Por sus páginas, algunas ya amarillentas, desfilan los personajes típicos que convivieron en armonía con la sencilla vida de entonces. Hombres y mujeres  humildes, hechos de piedra y arcilla memorables como las  paredes de sus  casonas. Fantasmas de alpargata y ruana o personajes de la intelectualidad de entonces, que vuelven del silencio a decimos que la vida no acabara mientras exista alguien que nos recuerde.

Escritas con estilo y lenguaje sencillos, vibra en estas paginas la extraña atmósfera que rodea una ciudad n acida para la reflexión y el canto. Su paso mesurado por los caminos de la historia, su paisaje volcánico, y como un árbol que da sombra al rigor de los días, la poesía escrita para exaltarla.

Este libro es un relicario y un testimonio. Crónica de lo que fue Popayán   y  memoria de sus ejecutorias, plasmadas con amor, para que sus  nuevos habitantes   se  reconozcan  y se enorgullezcan de un legado indestructible como el tiempo .

***

Si desea descontinuar el recibo de estos artículos de la Red
 payanesa por favor informar a mariopbe@gmail.com

 
     To receive no further e-mails, from Red payanesa, please
 reply to  mariopbe@gmail.com