NUEVO PASO EL JUEVES SANTO.
Martes 26 de marzo, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Horacio Dorado Gómez nos informa sobre el nuevo paso en la
Procesión del Jueves Santo en Popayán, y los esfuerzos y trabajos
que tuvieron en su elaboración. Agradecemos a Horacio esta
deferencia y a los constructores nuestras felicitaciones por
incrementar el valor y la presentación de la Semana Santa de Popayán...

Cordialmente,

***

EL CALVARIO
UN PASO MAS
Escribió: Horacio Dorado Gómez
Popayán, 25 de marzo, 2013


Sobre los hombros de ocho tradicionales cargueros de la procesión del Jueves Santo, saldrá el nuevo “paso” que con él, se aumenta  a 17 este año.  Más de dos kilómetros de calles coloniales recorrerán llevando a cuestas las pesadas “andas” de “El Calvario”, ubicado  en  lugar privilegiado del desfile, entre “La Crucifixión” y el “Cristo del Cachorro”. Bellísima obra de arte, cuyo nombre concuerda con la dispendiosa tarea que desde hace más de dos años se inició con la idea del sacerdote Jorge Torres Sarria. Apoyado por Felipe Velasco Presidente de la Junta Pro Semana Santa y Manuel Tobar Cerón, con el ir y venir; aquí y a cuyá, lograron que esa formidable obra maestra que hoy se estrena, sea la sensación de los fieles en la procesión religiosa.

“En el Calvario está la carne y está la sangre. ¿Cómo no poder hablar de Eucaristía en el Gólgota?”

 Valió la pena el esmero, desvelo y tiempo dedicado a semejante manifestación artística. No fue fácil acometer esta artesanía que empieza con las manos del nonagenario Luis Carlos Durán, carguero durante 50 años, y quien moldeó las andas en cedro Caquetá  y achapo  a este desconocido “paso”, constituyéndose a sus 96 años, con plena lucidez y vigor en otro personaje insignia entre la cofradía de los cargueros.
 
 Los paramentos: carteras, jarras, perilleros, fueron tallados y enriquecidos minuciosamente en enchape con el pan de oro de laminillas muy finas de oro y pintura al oleo en los talleres de la Junta Pro Semana Santa, bajo la maestría de Nelly Fajardo, decoración por medio del dorado en diferentes objetos artísticos: esculturas, iconos y, retablos.
Sin la cruz no hay auténticos discípulos de Cristo. Ese símbolo radical y predilecto de los cristianos, la cruz del Cristo, igual que las carteras y jarras, fueron talladas por Rodrigo Alegría con la habilidad aprendida de su padre,
El sitial fue elaborado en terciopelo, bordado con hilos de oro y fleco europeo (español), proceso de bordado que tardó un año “sin soltar aguja” doña Blanca Solarte de Medina.

 Las únicas piezas que no fueron hechas por el prodigioso talento payanés, fueron las varillas en plata del sitial, que fueron encomendadas al caleño Rafael Ramos. Pero no por ello, una obra de orfebrería de gran calidad. Mediante el martillado  que es una técnica simple  de la orfebrería. Técnica que se elabora en una lámina de plata sobre una forma metálica. 
El “paso” se compone de tres imágenes.  “El Calvario” acompañado por una Virgen y un San Juan, tallas del siglo XVIII, antiguas imágenes restituidas por la restauradora Patricia Caicedo, quien por su calidad profesional, fue enviada por el Ministerio de Cultura hace varios años, y que llegó por una temporada, pero se quedó para “restaurar santos”.
 “En el Calvario hay también unos destinatarios muy precisos: María, ante todo, primero ella: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Después dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. 
 
 Pero, faltaba ¡nada menos que la imagen procesional de un Cristo de madera, encarnado y de estatura de un hombre" Y como buenos “patojos”, que no creemos en lo nuestro, la Junta Pro Semana Santa autorizó buscar talladores en Pasto e Ibarra (Ecuador) donde tienen fama de darle vida a un trozo de madera. Pero, nada de lo que vieron los satisfizo. Como el viejo proverbio, “buscaban rio arriba”  y estaba en Popayán, en el barrio Yanaconas, Raúl Perugache M, el escultor y pintor de imágenes religiosas. Colombo-Ecuatoriano, hijo de madre ecuatoriana y padre colombiano (Armenia).
Un Consejo de Semana Santeros le exigió que esta fuera la oportunidad de su vida para colocarse entre los grandes maestros de la talla. Debía lucirse elaborando un Cristo para las procesiones de Semana Santa de Popayán, declarada mediante Ley 891 de 2004, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad reconocida por la Unesco.
 
 De allí en adelante, “el calvario” continuaría. Todo sería controlado. El médico Alberto Vallejo, supervisando las medidas anatómicas, proporcionadas al tamaño de un humano de 1.70 de altura, corrigiendo, extremidades, músculos, venas, etc. La encarnada para darle el color apropiado de la piel como lo indicaban las condiciones del contrato a fin de que la hechura del Cristo del Calvario y su acabado fuera lo más natural posible. Fase que estaría bajo la orientación de la restauradora Patricia Caicedo.  Fueron profusas las pruebas para combinar los colores. El tallador colombo ecuatoriano salió general, oía pero no atendía las indicaciones.

 Llegó el momento de las angustias, cuando le imprimió un color “uva” ¡Horrible! ¡Se tiró el Cristo! Le dijeron. “Tiene el arte de hacer lo que le da la gana”.  Pero el que sabe, sabe. Silencioso el maestro Raúl Perugache, le había empapado el químico especial que con transcurrir de los minutos,  adquiriría el color de piel que buscaban. Nunca se supo, porque eran secretos de sus ancestros. “El que sabe no habla, el que habla no sabe”.

 Se trata entonces, de una excepcional escultura realizada en madera policromada por el artista payanés Raúl Perugache M, que será reconocida como “El Calvario” que representa a un Cristo vivo, con evidentes muestras de martirio y con un sudario enrollado a la cintura que se anuda en las dos caderas, equilibrando la composición. “La cruz de Cristo alimento y fortaleza de la religiosidad popular”.

 Su salida procesional hoy Jueves Santo, se le debe a toda esta legión integrada por el Cura Párroco de San Francisco, Jorge Torres Sarria,  solidarizado con Felipe Velasco Melo, su Junta, y sus Síndicos Manuel Tobar Cerón y Diana Lucía Tobar Quintero, quienes con un sentimiento religado a estos ritos anuales que los lleva a entregar hasta, parte de su patrimonio familiar a una tradición cristiana de 457 años. Festividad religiosa que ha resistido y resistirá en la sangre de nuestras gentes por ese espíritu que hace parte vital en el alma idealista de quienes componen con autonomía la Junta Pro Semana Santa de Popayán.

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