SANDRA JUSPIAN MOSQUERA
Lunes 28 de octubre, 2013
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Ismenia Ardila Díaz se refiere a Sandra Juspián Mosquera nacida en Popayán hace 41 años, de ancestro yanacona y que proclama con orgullo "soy poeta de la verdad".

Cordialmente,

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Sandra Juspián Mosquera: "Soy poeta de la verdad"
Escrito por Ismenia Ardila Díaz
Domingo 10 de agosto, 2008
El Liberal. Popayán


El testimonio de vida de una mujer humilde, de convicciones y sueños firmes. Su pasión por el teatro y la escritura la motivan para seguir adelante, viendo el futuro con optimismo. Muy a pesar de sus limitaciones económicas y educativas, se siente poeta y defiende sus escritos 'a capa y espada', puesto que considera que salen del alma, "son producto de mi inspiración en la verdad".

Esa verdad que le duele tanto como la pobreza, la tragedia, el abandono y la soledad, siempre presentes en sus letras. "Ser poeta para ella es escribir con el alma", afirma, al tiempo que se siente orgullosa que de los 80 que ha escrito ya ha publicado buena parte de ellos, gracias al apoyo de un ex alcalde y del gobierno español a través de la Escuela Taller de Popayán, que editaron en los últimos años dos libritos, que muestra con orgullo: "Mi inspiración en la verdad" y "Realidad bajo el cielo azul".

"El que persevera alcanza", afirma, y sin pena cuenta que un poeta muy conocido en Popayán "me dijo que mis escritos no son poesía porque usan un lenguaje vulgar y hasta me regañó por escribir de los gamines… yo le dije que son los niños de la calle y que también merecen un poema… es que él es de los que escriben para la burguesía". Desde los 16 años empezó a escribir, pero nunca pensó que le publicaran un libro. Por eso considera que la confianza en si mismo y la persistencia, son la fórmula para lograr nuestros sueños.

"Me duele lo que le pasa a los demás, por eso escribo de esos temas, me gusta conocer gente y me gusta gente que sonríe, que es optimista (…) Siempre he buscado y me sigo buscando mis espacios", afirma, y para eso ha tenido que hablar más de la cuenta, ser imprudente, acercarse a la gente, comentar sin permiso de su afición por la escritura y la necesidad de apoyo.

Y es que detrás del brillo de sus ojos y la fuerza de su mirada, encontramos a una mujer echada pa'lante, madre cabeza de hogar, optimista, que le encanta la cultura y el arte y siente que "tiene madera para eso". "Mi pasión es el teatro", arguye. 'No se le arruga' a ningún trabajo; por eso, luego de graduarse como Técnico en Pintura en la Escuela Taller de Popayán, no lo dudó un minuto para asumir como auxiliar de construcción y restauración de pintura mural en la Casa Obando y la iglesia de El Carmen, donde aprendió y disfrutó al lado de la restauradora Patricia Caicedo y de maestros como Rossi Muñoz.

Sandra aún adolescente, superó un grave problema de salud que ocasionó que le extirparan buena parte del intestino y por eso de ahí en adelante no se le asusta a nada. "Yo trabajo en construcción, echo pala, me subo en el techo, eso no es solo para los hombres… valoro mucho a la gente y ayudo a los más pobres".

Por eso cuando se acabó el presupuesto y con ello la posibilidad de seguir trabajando en los artes que apenas empezaba a experimentar en las casonas y templos de Popayán, aceptó trabajar como auxiliar de servicios generales de algunas entidades públicas y actualmente lo hace en la Secretaría de Salud Municipal. Como lo repite a diario, "el trabajo no es deshonra" y no se avergüenza de que la vean con trapero y escoba en la mano, porque en su interior es la misma y su sensibilidad le permite disfrutar del entorno laboral y seguir pintando sueños, desde el humilde y amoroso lugar donde comparte con sus dos hijas y sus padres, dos ancianos a su cuidado.

La rudeza de algunas de sus expresiones contrasta con la femineidad de su larga cabellera que casi le llega a la cintura y dice, que nunca se la cortaría. Ya una vez dejó pasar una oportunidad importante para ella cuando luego de pasar el casting, no aceptó recortarlo para caracterizar la protagonista del documental "Marcando calavera", grabado en Popayán hace unos años.

Sin embargo, luego el paso por la Escuela Taller de Popayán no sólo le permitió aprender un arte que disfruta, sino que le dejó amistades, confianza y la realización de un sueño: experimentar con el teatro y protagonizar una obra de Miguel de Cervantes, que fue bien acogida a nivel departamental.

Y mientras sigue escribiendo un libro sobre la historia de un militar frustrado, su hermano, un soldado asesinado en la vereda Quintana, de Popayán, dice que su pasión seguirá siendo el teatro y que no pierde la esperanza de volver a las tablas. Entretanto, trabajará sin vergüenza en servicios generales, sacando tiempo para hablarle y cuidar las flores del jardín de su humilde casa y tomando el lápiz y el papel cada vez que le la invada la musa de la inspiración.

Un instante de mi vida

Te dedicaré todo el tiempo de mi existencia porque te amo
Lloraré si no estás a mi lado cuando te necesite
Pensaré qué estarás haciendo cuando estés lejos de mí

Partiré con nostalgias por el triste camino de mi destino
Enfrentando con valentía lo que haya que destruir

Venceré la lucha de la traición
Logrando ser la heroína del amor

Un instante de mi vida para ti
Un instante de mi vida para volverte a amar.

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