PUENTES DE POPAYÁN
Martes 10 de enero, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Horacio Dorado Gómez, hace un relato sobre los catorce puentes de Popayán.

Cordialmente,

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Los puentes de Popayán
Por:  Horacio Dorado Gómez
Del libro: "`Popayán en columnas de papel:"


La Villa de Ampudia o Popayán de Belalcázar, según con la óptica como se mire, también es la ciudad de los puentes. Tiene varios, pero muy poco nos percatamos de transitarlos. Veamos.
 
“El puente de la eternidad” que atraviesa el contaminado río Cauca, en la autopista norte, contiguo al seminario mayor, la chispa “patoja” resolvió colocarle así, en virtud de la lentitud con que se construyó. Pero la verdad, lleva el nombre del constructor, el diligente Ingeniero Tomás Castrillón quien como Ministro de Obras en 1970 lo inauguró; pero por aquellas cosas del destino, allí también, años más tarde, encontró la muerte trágicamente.
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Desde aquel entonces, no se edifica un solo puente en Popayán, ni tampoco sobre el empequeñecido río Molino que la cruza. Para quienes no lo saben, hay catorce puentes sobre este manso río. El primero, está entre Pueblillo y Yanaconas. El segundo, es un pequeño puente antes de la iglesia de Yanaconas. El tercero, cruza la vía que va hacia “Claro de Luna” y “Amoriente”, -dirección patoja.

Continuando su curso, encontramos el puente número cuatro, construido en las inmediaciones del centro deportivo “Tulcán” El quinto, está ubicado entre la galería del barrio Bolívar y el parque Mosquera. El puente seis, queda adentro del mismo parque. Le sigue el puente del Humilladero, que es el siete, cuyo nombre parece se debe al repecho escarpado que afeaba esa entrada de la ciudad, pues no se podía trepar por él sin inclinar la cabeza. Fue dado al servicio público el 31 de julio de l873. Es decir, lleva 134 años en pié. Sin ostentar título de ingeniero fue director de esa obra el Fraile Serafín Barbetti, de origen italiano.

Al lado oriental de este Puente, se halla otro pequeño, o sea el ocho, mandado a construir con recursos del propio bolsillo de don Jacinto Mosquera y Figueroa, conmovido al ver que un sacerdote que llevaba los sacramentos a un enfermo que vivía al otro lado del río, debia atravesarlo montado en un mal caballejo de un peregrino. Durante 160 años, o sea, hasta que se construyó el gran puente sobre el Molino, se conservó tradicionalmente la costumbre de pasar a caballo por el “puente chiquito” o de la Custodia.

Luego, el noveno puente, el de la carrera 7ª diagonal a la lotería del Cauca y el de enseguida es el número diez, bajando hacia Cedelca. El once, está sobre la carrera 9ª con calle primera. El doce, queda a la entrada del barrio el Cadillal. Y en el cuartel de la policía, sobre la utopista hay dos: de ida y venida para catorce en total.

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