HA FALLECIDO  EL MAESTRO EDGAR NEGRET DUEÑAS.
Viernes 12 de octubre, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Pablo Federico Roa Arboleda nos ha comunicado la triste noticia
de la pérdida de uno de los más importantes artistas colombianos
del XX, el maestro Edgar Negret Dueñas, quien falleció en
Bogotá el día jueves 11 de octubre hacia las 11 y 40 de la noche
por afección cardíaca.

Incluimos la nota de El Liberal informando el fallecimiento.

Cordialmente,

***
A sus 92 años, falleció el maestro Edgar Negret.
 EL LIBERAL.Viernes 12 de Octubre de 2012 - 07:05 AM


El artista payanés Edgar Negret, muy conocido por sus distintas esculturas, falleció de un ataque cardiaco en Bogotá en las últimas horas. La carrera del maestro, nacido en 1920 en la ciudad de Popayán, ofrecía un recorrido completamente diferente aunque igualmente fascinante. Negret, quien fue considerado como el gran maestro colombiano en la escultura, falleció el mismo día que estaba cumpliendo sus 92 años. Había nacido en Popayán el 11 de octubre del año 1920. 

Según indicaron familiares de Negret, el maestro pudo compartir el jueves su nuevo onomástico, pero cerca de la media noche falleció en su residencia en el norte de Bogotá. 

Su obra artística se basó en fundir el aluminio en diversas figuras, las cuales fueron admiradas en Colombia y muchos museos, calles y plazoletas del mundo, entre ellos Estados Unidos y Europa, en donde se reconoció de manera especial su obra. Una de las obras más destacadas es “El Sol”, el cual está al ingreso del Aeropuerto Internacional José María Córdova, que opera para Medellín y Antioquia. 

En Bogotá también están expuestas de manera permanente algunas de sus obras. Una es “Dinamismo”, que es la que se encuentra al ingreso de la Procuraduría General de la Nación en el centro de la ciudad y la otra es “La Cascada”, que adorna el Parque El Virrey, en carrera 15 con 85. En el llamado sector de San Victorino, está expuesta "La Mariposa". 
En la ciudad de Popayán hay un museo, la Casa Museo Negret & Mueseo Iberamericano de Arte Moderno de Popayán, en el cual se expone al público visitante la gran mayoría de la obra del artista. 

Fue hijo del general Rafael Negret Vivas y de la señora María Dueñas de Negret, una de las familias más prestantes en el siglo XIX. 

SU CARRERA

A los 18 años, Negret asistió a la Escuela de Bellas Artes de Cali, y en 1944 estableció contacto en Popayán con el escultor español Jorge de Oteiza, quien sería una influencia dominante en el inicio de su carrera.

En 1950, y luego de participar activamente en la vida artística de Bogotá, Negret expuso en Nueva York en la muestra "Sculpture and Painting From Colombia", en The New School for Social Research, en compañía de Grau y Ramírez Villamizar, pintor este último con quien había comenzado a desarrollar una estrecha amistad.

Después de su visita a la metrópolis norteamericana Negret se marchó a Europa, donde residiría sucesiva aunque temporalmente en Barcelona, Mallorca y París.

Para 1955, el prestigio internacional de Negret se encontraba en ascenso. Ello le permitió participar, además de otras exposiciones, en "New Acquisitions" del Museo de Arte Moderno, en Nueva York.

Su carrera es una de las más distinguidas que haya podido tener un escultor a nivel internacional.
En su momento, en Nueva York, Negret puedo asociarse con artistas norteamericanos que representan su contraparte, como por ejemplo Louise Nevelson, Jack Youngerman y Ellsworth Kelly.

Su serie de "Aparatos Mágicos" expuestos por primera vez en la Bienal de São Paulo de 1957 y luego en Bogotá al año siguiente ­ a la cual pertenece Mapa ­ son un excelente ejemplo de este período.

Igualmente, Navegante Espacial y Torre Metálica lo son de otro cuyo momento culminante es el reconocimiento concedido a su trabajo en la XXXIV Bienal de Venecia, al adjudicársele el premio David E. Bright de escultura.

La obra de Negret está llena de alusiones a la tecnología de la postguerra, pero al mismo tiempo está cargada de una disgresión inteligente que nos hace cuestionar la relevancia de nuestro presente y las ansiedades del futuro.
Como objetos, sus esculturas llevan a cuestionar asimismo la obviedad del lugar que aquellos otros de necesidad obligada merecen, o mejor dicho obligan a ocupar en nuestro espacio personal y en el comunitario que debemos compartir, aunque no queramos, dentro del devenir de la sobrevivencia diaria.

Ese cuestionamiento ha llevado a Negret, al igual que a Ramírez Villamizar aunque en opuesta dirección, probablemente, a investigar otros objetos productos de tecnologías milenarias, de las cuales ha extraído su poesía y parte de su misterio, dotando a su trabajo de un tono telúrico que no obstante sorprende por su intemporalidad.

Las obras de Negret se convierten finalmente en eso: aparatos mágicos cuyo genio escondido, como en la antigua historia, se personifica solamente cuando los frotamos con el tacto de nuestra humanidad para ayudarnos a convivir más espiritualmente con la frialdad desalmada de la máquina, la despersonalización de la producción en serie, la homogenización de la sistematización formal, hechos irremediables con los que el hombre común debe confrontarse e idealmente convivir en armonía, tratando contradictoriamente de elevar su nivel de espiritualidad.

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