LA POBREZA DEL GRAN GENERAL MOSQUERA
Sábado 14 de julio, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
http://mariopbe.com/
mariopbe@gmail.com

Amigos:

El Gran General Mosquera que nació muy rico y amasó
cuantiosas fortunas, tuvo también un periodo de pobreza.
El notable historiador payanés José María Córdovez
Moure (1835-1918) en su libro Reminiscencias de
Santafé y Bogotá
ilustra este periodo del cuatro veces
Presidente.

Cordialmente,

***

LA POBREZA DEL GRAN GENERAL MOSQUERA
Reminiscencias de Santafé y Bogotá
Por: J. M. Cordovez Moure


En 1858 volvió al país el general Tomás Cipriano de Mosquera después de sufrir tenaz persecución de sus acreedores en los EEUU, motivada por la quiebra de la casa comercial conocida bajo la razón social de Mosquera, Herrán & Cía.; quiebra producida por la incapacidad de su hijo Aníbal, durante el corto tiempo que este estuvo al frente de la casa, mientras los generales Herrán y Mosquera vinieron a combatir la dictadura de Melo.

El trayecto de a Habana a Colon estuvo a punto de perecer ahogado por la tormenta que lo sorprendió en el mar Caribe, y a su llegada a Cartagena sufrió un ataque de fiebre maligna tan violenta, que se le creyó perdido.

No se preocupen por mi– dijo el general Mosquera cuando se le insinuó que corría peligro de morir –: una pitonisa me vaticinó en Nueva York que yo moriría a los ochenta años, y apenas cuento con sesenta de vida.

Deplorable por demás era la situación en que se veía al general Mosquera en Bogotá durante el año a que nos referimos. Habitaba entonces una pieza en el entresuelo de las galerías que daban a la Plaza de Bolívar, adonde se le apareció una noche el joven Federico Jaramillo, hijo de una de las victimas de los Escaños de Cartago, en el año de 1841. Al verlo extinguió la luz, como precaución, y esparció la voz de que se había intentado un ataque a su persona; esto motivó una publicación de Jaramillo en la cual se leían estas frases: "No es que yo haya querido matar al general Mosquera, sino que este cree que yo debo matarlo."

Aflictiva era la situación pecuniaria que puso al general Mosquera en esos días en la cruel y humillante necesidad de ocurrir a los muy escasos amigos que cortejaban la pobreza, con el fin de procurarse lo estrictamente necesario para vivir.

No faltaron insinuaciones al presidente Ospina en el sentido de que enviaran al general Mosquera a desempeñar una delegación en Europa, con lo cual se obtendrían dos resultados proporcionar decorosa posición a un hombre que había ejercido el poder supremo de la nación, y alejarlo del país, en donde no sería improbable que fuera una amenaza para el orden público; pero a esto replicaba aquel magistrado diciendo que era humillante para el poder civil emplear un militar que viviera holgadamente en el extranjero con el pretexto infundado de que se le temía, con tanta mayor razón cuanto que el Gobierno poseía todos los medios conducentes a imponer respeto y hacerse obedecer de aquel general voluntarioso y desprestigiado.

Fue aquel un error de apreciación que produjo funestas consecuencias.

Texto tomado de: Reminiscencias de Santafé y Bogotá, Por José María Cordovez Moure. Biblioteca del Congreso.CALL NUMBER: F2291.B6 C82 1978


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