LOS MINEROS DE BUENOS AIRES, CAUCA
Martes 24 de julio, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
http://mariopbe.com/
mariopbe@gmail.com
 

Amigos:

Alberto Osorio, columnista invitado de El Liberal, se refiere a la actividad minera de Evencio y a la situación minera en la población de Buenos Aires, departamento del Cauca, Colombia.

La minería en Colombia es de vieja data. Ya en 1634 los mineros del Nuevo Reino de Granada consideraban que su situación no había mejorado en cuanto a la dotación de esclavos negros para las minas de oro y plata. En ese año dirigieron un memorial al rey solicitándole el envío de 2.000 esclavos procedentes de Cabo Verde y los ríos de Guinea, debido, decían los solicitantes, al aumento de la extinción de los nativos en Mariquita, Tocaima, Ibagué, Victoria, Remedios y en la Gobernación de Popayán y, además, al gran trabajo que tenían las minas.

Cordialmente,

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Opinión. Columnistas
Los mineros de Buenos Aires, Cauca
Por: Alonso Osorio,
alonsor63@yahoo.es/
El Liberal
Lunes 23 de Julio de 2012 - 12:20 AM


-Evencio tiene unos 45 años es un mulato, de Buenos Aires, Cauca, municipio que aun deriva su actividad económica en un 85% de la minería de oro y carbón, según el presidente del concejo de ese municipio. Cuando habla de minería muestra experiencia en el tema, incluso usa algunos términos que para un oído desprevenido suenan demasiado técnicos. Efectivamente los miembros de la cooperativa a la que pertenecen en el noroccidente caucano, comentaron que Evencio además de tener un pequeño pero completo montaje minero, es un experto en explosivos.

Al pedir la palabra en la asamblea de mineros para hacer referencia a la delicada situación de los mineros de Colombia, habló con tranquilidad de la cantidad de requisitos que hoy se hace a los buscadores de oro artesanales e informales tales como, higiene minera, seguridad social, socorredores calificados, medidores de gases, títulos mineros o reserva minera. Estas exigencias sumadas al cobro de energía que en muchos casos llegan con facturas de 50 millones de pesos, dice Evencio, no nos permitirán seguir con nuestra actividad.

Después el tono de voz de este minero de Buenos Aires se torna apagada, al comentar a la asamblea que la muerte de su hermano en el socavón hace apenas tres días se debió, según su experiencia, a un fallo aparente en la mecha que compran en Indumil. Su hermano solo tenía 22 años y ya era un experto minero. Evencio es tan previsivo que tenía a su hermano afiliado a la seguridad social haciendo un gran esfuerzo económico, de no ser así la tragedia hubiese sido peor pues el mismo funcionario de Ingeominas le informó que cerraría la mina si no cumplía este requisito.

El resto de medidas las hace con lo que tiene a su alcance pues es la vida de sus amigos y la suya propia la que está en juego. Los decretos del gobierno que de pronto le dio por preocuparse por los hombres del socavón, si no vienen acompañados de una política integral para la minería pequeña, mediana y artesanal, que incluya acceso a recursos oficiales y de crédito de fomento, seguros estatales alcanzables, quedará como otro acto de demagogia, donde aparentando preocupación por los mineros se les exige tanto que no pueden cumplir, llevándolos a abandonar la mina, que si es prometedora será operada por alguna multinacional.

En Colombia viven de la minería unos dos millones de personas de manera directa o en sus zonas de influencia, según la Confederación Nacional de Mineros. 44% de los municipios tienen actividad minera de pequeña y mediana escala. Sólo hasta 1993, con la ley 99 se impulsó el requisito de contar con una licencia ambiental para realizar minería o cualquier otra actividad que impacte los recursos naturales renovables o no renovables. Con la Ley 685 2001 o Código Minero se oficializa la decisión del estado de renunciar a la actividad minera Y convertirse en una especie de árbitro o facilitador donde las multinacionales serán las principales protagonistas.

Como el estado no puede participar en el negocio su única posibilidad de sacar provecho es a través del cobro de regalías, en una legislación que permite que el inversionista se quede con 96 de cada 100 onzas de oro extraídas, sobre inventarios de buena fe. Según la Contraloría General, el estado no tiene ni funcionarios ni la técnica para controvertir lo que de buena fe reporte la minera.

Al momento de publicar esta columna el joven hermano de Evencio ya lleva más de 8 días sepultado y nada asegura que la mina siga funcionando pues los requisitos son cada día más inalcanzables.

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