LA COLUMNA DE FLASH 
Domingo 1 de abril, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
http://mariopbe.com/
mariopbe@gmail.com

Amigos:

La Columna de Flash del Heraldo de Barranquilla, Colombia, publica un espléndido texto de Fernán Martínez Mahecha, notable payanés, por sus actuaciones y operaciones comerciales internacionales, sobre el inmigrante colombiano (payanés) en USA.

Cordialmente,

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Columnistas 27 de Marzo de 2012 - 10:22 pm
La columna de Flash
Texto de  Fernán Martínez Mahecha
www.elherando.co

Para los que sueñan con irse del país porque les irá mejor en Estados Unidos les publico hoy un texto de mi amigo Fernán Martínez Mahecha que es revelador y que puede servir de referencia. Y esperando correos que opinen al respecto.

“Tengo muchos amigos ilustres, nacidos en Colombia y criados en Estados Unidos. Criados de la esposa, criados de los hijos, criados de los cuñados. Criados de todo el mundo. He visto a muchos ejecutivos colombianos haciendo lo que nunca hacían en Colombia: barrer, trapear, sacar el perrito a hacer pipi, lavar el carro y mercando en costeo donde sale mas barato. Vendieron todo para ir a Miami y ahora, más arrepentidos que un tatuado, están vendiendo y tienen razón. Dicen que para salir con un millón de dólares de Estados Unidos la forma mas segura y efectiva es llegar con dos millones de dólares. La ida a Miami les sirvió para darse cuenta de que en Colombia se vive mejor y que el sueño Americano puede ser una pesadilla si no se habla ingles y si no se esta dispuesto a arrancar desde el físico suelo. Y además se necesita haber criado, pero de verdad, en Estados Unidos.

Ganarse los primeros cinco mil dólares mensuales trabajando en Miami no es nada fácil para un Juan Valdez recién llegado. Aquí no valen placas ni recomendaciones, ni ser amigo del gerente o del ministro. Eso de que en Miami todo el mundo habla español y no se necesita hablar ingles es un cuento chino.

El que no habla ingles es medio hombre, gana como medio hombre, vive como medio hombre y sufre como un hombre entero.

Abogados, administradores de empresa, filósofos y odontólogos tienen que trabajar por horas de valet palking repartidores de pizza o vendedores de herba life para pagar la “renta”, echarle combustible al carro y comer son extraditados voluntarios. Se Fueron de Miami a quejarse del clima pegachento, de los resfriados por el aire acondicionado, las distancias, los arriendos caros, los impuestos, la falta de licencia de conducir, las donaciones de los colegios, la indiferencia del vecino, los malos médicos, odontólogos inseguros, el lujo de las empleadas de servicio, el arrume de cuentas mensuales, la comida que solo engorda, las áreas de no fumadores, la ausencia de la prima de medio año, la prima de navidad y las cesantías, las fiestas de guitarra y trencito, las preguntas con un solo signo de interrogación, la falta de amigis, los puentes Emiliani, los reinados de belleza, el campeonato de futbol, las despedidas de soltero, las fiestas de bodas de 3 días, las cabalgatas nocturnas y la tienda de la esquina.

Viven aburridos en Estados Unidos porque los tamales los envuelven en papel aluminio Reynolds, no hay columpios de vuelo, las empanadas son blandengas, el tomate sabe a pepino, el pepino a papa, la papa a tierra y el pollo a nada, las naranjas no tienen pepas, los bananos son enanos hay que buscar un cirujano para que ponerse una inyección o vender la casa para pagar una operación, el lulo lo venden en cubitos congelados, morirse es más caro que vivir y las arepas tienen químicos.

No se puede acostumbrarse a que los sábados y domingos hay que quedarse echados en el sofá, el cura no los conoce, la gerente del banco no les da sobregiro nadie golpea en la puerta de la casa, el perrito no puede ladrar porque le llaman la policía y por cualquier piropo a una secretaria les pueden demandar por sexual harrasament.

EXTRAÑAN:

El hotel mamá, los vendedores de minutos, el paseo a panaca con los niños, los tinterillos, el numero de la cedula, los silleteros, el fin de año en Cartagena, los tríos de serenateros, las noticias llenas de sellos, bañarse en San Andrés de pisimbalá, la complicación para entrar a los edificios, los gimnasios Body Tech, los manguitos de azúcar, la vuelta a oriente, las rumbas electrónicas de Cha Cha, el jueves santo en Popayán, la ciudad perdida, los frailejones de los paramos, el museo de arte moderno, la bañada en el paradisiaco río Guatapurí, el transmetro la plaza de villa Leiva donde venden fósiles prehistóricos, las guacamayas, los edificios de Salmona, los helados de San Jerónimo, La esquiadas en calima o prado, la papa criolla, el rafting de San Gil, las esculturas de la avenida El Dorado, el tejo o tenis cundiboyacense, la quinta de bolívar, volar ultralivianos en Flandes, los noticieros de las 7, las telenovelas de las 8, las telenovelas de las y las telenovelas de las 10, feria de Cali, la bajadita a Girardot, las ensaladas con queso de la avenida 19, la sierra de la Macarena, los cuartos de Casa Medina, los paseos con olla al río Pance, los amaneceres en los llanos orientales, bucear de noche en Gorgona, los atardeceres del valle de Pubenza, bucear de día en Providencia, tomar fotos desde Monserrate, la Brisa helada de Santa Marta (el único puerto del Caribe y el trópico con vista a una montaña cubierta de nieve), el divino niño, los cañones del rio cauca, el cuchuco de salpicones de la ciclovía, los calzones y brasieres leonisa.

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Para mas sofisticación habrá que hablar del jugo de tamarindo de la plaza del reloj, las arepas de huevo de luruaco, los chicharrones de la carretera a Bucaramanga, la lechona de san Andresito o la de Carrefour de la 80 se la ingenian para que toda porción salga con un pedacito de cuero bien crocante.

Los que se regresan a Colombia se dan cuenta de que los dolores están baratos, el estrés mas escaso, las flores que venden en los semáforos son mas que las que venden en las mejores floristerías de Miami y cien veces mas baratos, los árboles de los cerros mas verdes, el cielo de la ciudad es mas azul, la luna mas brillante y los ruidos de pájaros mucho mas variados, el agua de las Islas del Rosario o San Andrés tiene mas trasparencia y mas colores que las de los mares mas famosos y mas caros y que los domingos son mas divertidos.

A Colombia no solo regresan inmigrantes arrepentidos sino todos los extranjeros que alguna vez les tocó venir por negocios, por chiripa, a un matrimonio o un entierro,

Los aviones a Bogotá y Medellín traen miles de pasajeros que no tienen cuartos reservados en hoteles, sino en clínicas y hospitales. Gringos, suramericanos, europeos llegan en busca de salud y belleza.

Tratamientos seguros y baratos existen muchos, de los mejores médicos y esteticistas del mundo. No son pocos los que se van felices de Colombia con tetas nuevas, sin arrugas. Con implantes de pelo, papadas estiradas, dientes blanqueados, muelas de titanio, marcapasos, rodillas biónicas, liposucciones, diseños de sonrisa, estómagos reducidos, embriones implantados, cuerpos depilados, narices respingadas, nalgas levantadas, pelos teñidos, visión 20/20 y penes engordados por citar solo algunas de cientos de operaciones que son otro de los atractivos turísticos de Colombia igual que las brujas que leen el tarot, los científicos que hacen cartas astrológicas y los chamanes ejecutan cualquier daño o beneficio con sus pócimas sospechosas.

La llegada a El Dorado es un despliegue de paisaje con todos los matices de verdes existentes donde hasta el río Bogotá se ve bonito, los empleados de inmigración DAS son mas amables que los de allá y los maleteros de gorro y uniforme color vinotinto son los mismos bigotudos de siempre pero mas joviales y agachados”…

@flashedgarg
flashedgar@hotmail.com

Edgar García Ochoa

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