ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA :
SERVICIOS DE SALUD COLOMBIANOS.
Miércoles 25 de enero, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Gustavo Malagón Londoño, Presidente de la Academia Nacional de
Medicina de Colombi
a y Rodrigo Córdoba Rojas, Presidente de la
Asociación Colombiana de Sociedades Científicas han enviado una
comunicación al Señor de Presidente de Colombia, que describe los
diversos problemas por el que atraviesa el servicio de salud pública de
Colombia. Este tema es uno de los más importantes, no solamente para
los payaneses sino para Colombia.

Cordialmente,

***

Señor Doctor
JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
Presidente
República de Colombia
D.C.
 
Respetado señor Presidente:

Si algo ha quedado claro para nosotros, los médicos de Colombia, es el
conocimiento que usted tiene, señor Presidente, sobre el sistema de salud, los
problemas que lo aquejan y las soluciones que pueden ponerse en marcha para
sacarlo de la crisis en la que está desde hace años.
Para la muestra están no sólo los conceptos que constantemente le hemos oído
enunciar sobre el tema, también las propuestas que ha formulado a lo largo de su
mandato, orientadas a ponerle orden al sector y a mejorar las condiciones en que
los colombianos acceden a los servicios de salud. Todas ellas, vale resaltarlo, son
coincidentes con las emanadas del gremio médico, las mismas que pusimos en su
conocimiento en la reunión de agosto del año pasado.
Infortunadamente, y tras hacer un balance global de las condiciones por las que
atraviesa el sistema de salud, tenemos que admitir que la situación no es buena.
Aunque hay que reconocer que el 96 por ciento de la población goza de cobertura
en salud, -aunque todavía inequitativa según la capacidad económica-, los
avances en otros aspectos vitales para el sector son escasos y no se compadecen
con año y medio de prometedores anuncios.
Nos inquietan, para empezar, los pobres resultados en la búsqueda de los
responsables del gigantesco desvío de los dineros de la salud, que Usted, Señor
Presidente, denunció en una aparición televisada que lo enaltece y que hace
historia; durante años, miles de millones de pesos aportados por el país para
financiar el sistema, fueron a parar a los bolsillos de terceros. A la fecha, señor
Presidente, ni uno solo de ellos ha sido condenado por este desfalco continuado y
escandaloso.
Preocupa, también, la dura situación por la que atraviesa la red hospitalaria
pública y privada. Si bien en los últimos meses se han adoptado medidas
conducentes a aumentar sus recursos y a mejorar su flujo, este proceso ha sido, a
todas luces, insuficiente. Del billón de pesos que iban a ser girados directamente a
los hospitales públicos para compensar sus carteras atrasadas, menos de 150 mil
millones de pesos han sido entregados hasta ahora.
Mientras esto ocurre, las EPS reciben mensualmente los dineros de la
compensación, pero no sólo siguen incrementando las deudas con los
prestadores, sino que a juicio de todas las organizaciones de pacientes del país,
sus servicios carecen de la calidad y oportunidad que deberían tener. Los
colombianos seguimos a la espera de la prometida intervención y puesta en
cintura de estas entidades, muchas de las cuales siguen funcionando sin contar
siquiera con requisitos mínimos de habilitación.
No es gratuito que los principales indicadores de salud de la población sigan en
déficit, pese a unos repuntes que no compensan el gran esfuerzo financiero que
hace el país para sostener su sistema. En términos generales, la población está
enferma por males prevenibles.
Y si bien estas afectaciones hicieron parte de los insumos utilizados por la
Comisión de Regulación en Salud (CRES) para concretar la actualización del Plan
Obligatorio de Salud (POS), hay que decir que, a pesar de las buenas intenciones,
los resultados de esta tarea dejan mucho qué desear, dada la carencia de
información veraz y las debilidades técnicas de esta entidad.
No se puede desconocer, claro está, que la actualización le entregó al país un
POS más completo y más acorde con las necesidades en salud de la población,
pero los logros son pocos comparados con los recursos invertidos.
Todo eso, sin embargo, palidece frente a la desazón que deja el hecho de que el
sistema colombiano, pese a las determinaciones contenidas en la ley 1438,
continúa fundamentado en lo curativo y no en la promoción de la salud y la
prevención de la enfermedad. Inexplicablemente, la reglamentación de la norma
hoy es mínima y de bajo impacto.
Señor Presidente, reconocemos su voluntad de darle al país el sistema de salud
que espera y merece, pero este noble objetivo no se concretará jamás si éste
sigue por la misma senda y si no se intervienen urgente y efectivamente los males
estructurales que lo corroen.
Es nuestra responsabilidad como médicos, y en nombre de nuestros pacientes,
contarle todo esto y manifestarle la preocupación que nos asiste.
Hoy nuevamente le recordamos, señor Presidente, que los médicos y
especialistas de Colombia estamos a su disposición para hacer una revisión
profunda del modelo de salud de este país, que pese a las reformas y los
remiendos, sigue siendo costoso e ineficiente.
Un año y medio constituye un compás de espera más que suficiente. Los
colombianos esperan cambios y soluciones concretas que, con su liderazgo,
vemos posibles.

Del señor Presidente,

fdo. Gustavo Malagón Londoño
Presidente de la Asociación Colombiana de Medicina

fdo. Rodrigo Córdoba Rojas
Presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas

***
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