HENRY GARRIDO
Viernes 30 de marzo, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
http://mariopbe.com/
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Henry Garrido, fue una de las personas más conocidas y queridas
de la ciudad de Popayán. Siempre estuvo atento a prestar sus
servicios en bien de la ciudad y su gente. Reciban su familia nuestros
sentimientos de pesar.

Cordialmente,

***

Henry Garrido: un hombre cabal
Publicada por: Columnista invitado
E\l Liberal. Obituario
Jueves 29 de Marzo de 2012
Columnistas


Venía de una familia con un destino providencial. Su padre, el Coronel Julio Garrido había nacido en Cali, pero desde muy joven se afincó en el Cauca en donde desempeñó un rol protagónico, que se prolongaría en una estirpe numerosa y destacada, que ha llegado ininterrumpida hasta nuestros días en heterogénea fila de múltiples actividades bien ejercidas en la vida comarcana.

Henry fue el menor de doce hijos y no me cabe duda que se propuso afianzar en su propio caso, los valores y sentimientos familiares que le habían sido inculcados en la vieja casa frente al templo de San Francisco. Cuando encontró en Josefina Angulo la compañera de su vida, quiso y lo consiguió, que se respetara y estimulara el amplio vuelo político que ella emprendió desde la juventud. No es fácil que el jefe de la familia permita que la esposa se realice en la actividad pública que es absorbente por naturaleza en tiempos y espacios, caprichosa y exigente. Hay que poseer una personalidad que sienta que no se lo relega a un puesto secundario, sino que se comparten los días de triunfo pero también los de tempestades. Henry, dio en esto un ejemplo que pone de relieve su personalidad. En su hogar se practicó la tolerancia y se dio libertad para pensar y formar los hijos en el servicio a los demás. Es una visión del mundo en la que se conjugan la inteligencia con la virtud, la práctica de lo social con la realización personal de lo cotidiano.

Practicó la ingeniería civil que alternó con el oficio agropecuario, tan caro a los caucanos. Fueron muchas las veces en que hablé con él sobre ganados, pastos y tierras en lugares que nos llegan muy hondo en el sentimiento sobre la vida rural. Historias encontradas en el paisaje de Timbío que forman parte de la vida bucólica que se acumula en el tiempo y allí se queda definitivamente instalada. Prestó sus servicios en la vida pública en el campo de la ingeniería sanitaria sin contiendas distintas a las que provienen del deseo de mejorar la vida de los demás y llegó al Senado de la República cuando su partido lo llevó a una representación que ejercitó para no contradecir su generosa historia política.

Lo visité en varias oportunidades durante sus días de enfermedad y encontré a la persona más rodeada de afectos que haya conocido. De allí su serenidad para enfrentar al destino que sin excepción todos encontramos en la recta final. En fin, fue un payanés integral que cumplió con sus deberes familiares, sociales y personales. Tuvo una vida plena y con una suerte feliz al lado de los suyos y de los amigos que apreciamos y admiramos siempre su hidalguía, su señorío sin estridencias, ni exigencias desordenadas a la vida. Saben Josefina y toda su descendencia que hoy estamos recordándolo con la natural tristeza que tienen las partidas definitivas, pero con el afecto de los recuerdos gratos.

Publicada por Columnista invitado

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