LUÍS HERNANDO LEDEZMA VELASCO "EL MONO"
Jueves Santo 5 de abril, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Horacio Dorado Gómez, escritor columnista, historiador, Vicepresidente
de la Asociación  Caucana de Escritores, dio una conferencia el pasado
miércoles 4 de abril sobre la obra y vida del fotógrafo Luis Hernando
Ledezma Velasco,
con ocasión de la presentación del nuevo libro de
Luis Hernando que contiene una magnifica selección de fotografías del
Popayán de antaño que ya no volverá.

Cordialmente,

***

VIDA Y OBRA DE LUÍS HERNANDO LEDEZMA VELASCO ALIAS "EL MONO".
Por: Horacio Dorado Gómez
Vicepresidente Asociación Caucana de Escritores.
horaciodorado@hotmail.com
Popayán, Jueves Santo  5 de abril, 2012

Nada más propicio para el reencuentro de la “patojada” que la celebración de la Semana Santa. Por eso, quienes rendimos culto a la ciudad, hoy nos congregamos en este recinto para dar un vistazo a las imágenes de Popayán en la magia fotográfica de Luis Hernando Ledezma Velasco.

Octogenario, pero completamente lúcido en la recordación y lucido con sus placas en blanco y negro de la otrora, “muy noble y culta ciudad”. Nació sano y vigoroso sin la tramito manía ni las filas de EPeses, sino con antigua orden de apoyo de una partera. En el callejón del Barrio Bolívar, arrogantemente “pitingo”. Hijo de Águeda Velasco y Efraín Ledezma, quienes sin subsidio familiar levantaron cuatro hijos. Uno de ellos, socio del “mono” en una carreta de mano para ganarse el sustento con el sudor de la frente. Con la pata al suelo y pantalón corto, llevaban mercados de la galería a la pamba o maletas al Ferrocarril. Sólo las niguas lograban acelerarlo, buscando una piedra en la primera esquina para apaciguar ese delicioso placer o afán de rascarse que solo conocimos los raizales patojos.

Ahorrando centavo a centavo, logró subir de estrato social, montándose en su primera bicicleta en la que acarreaba rollos de películas al Teatro Municipal, levadura Fleishmann del Ferrocarril del Pacífico y como cartero de Avianca. Allí en donde lo ven, con su estado físico, producto de subir y bajar las hidalgas calles payanesas, “el mono” incursionó en el ciclismo. Fue “recordman” de la doble Silvia, Tambo, Puracé y el triangulo Popayán-Timbío-Tambo. Con agua de panela, y pipián, sin mucha proteína, fue seleccionado para la I Vuelta a Colombia en bicicleta. Acompañado de Francisco Valenzuela y el carpintero Silvio Torres, recorrieron en bicicleta las rutas por Colombia. Derrochó condiciones físicas, huérfano de triunfos y fuera de tiempo, pero brindando a la fanaticada expectativas al poner la oreja en la Voz de Belalcázar para saber la hora de llegada del “mono Ledezma”.

Una máquina Kodak de cajón con la que tomó las postales de sus gestas ciclísticas, fue la que infundió su amor por el arte. Había recibido el nombramiento del Registrador de instrumentos públicos Dr. Álvaro Pío Valencia, devengando 50 pesos mensuales. Pero su vida no era esa, porque desde 1949 ya pendía de su cuello una cámara fotográfica. Fue la fotografía de ese bien trajeado e inmortal gigante Volcán de Puracé, cubierta su cresta de nieve y su negra falda, captada desde el campanario de la iglesia de San José la que le dio popularidad. Esa fotografía de importancia relevante, publicada en primera página del periódico de “El Tiempo” y el artículo de Jaime Paredes Pardo en ´”lecturas dominicales” lo catapultó, le disparó el prestigio a Luis H. Ledezma. De allí en adelante, una “mano al mono” de otro benefactor la del sastre José Orozco, quien lo albergó en su céntrico lugar de trabajo para que pudiera exhibir junto a sus trajes, las fotos en 35 milímetros. Desde allí exhibía todos los eventos importantes de la ciudad: desfiles procesionales, eventos políticos, posesiones de gobernantes y magistrados. Todos los momentos más importantes en la vida de los payaneses: Matrimonios, bautizos, cumpleaños, hasta pomposos desfiles mortuorios de la “jai”. Por la vitrina del prestigioso sastre circulaba la ciudadanía para estar al tanto de la moda confeccionada en trajes para hombre y ver las fotografías de la actualidad de aquella época. Quien no ha abierto algún cajón en casa de los abuelos, encontrando fotografías que parecieran estar olvidadas. ¿Quién es ese señor con sombrero? ¿Y esa señora con ese vestido tan pasado de moda? No los conocen porque vivieron hace ya muchos años, pero cuando oyen hablar de ellos, se pueden imaginar cómo eran gracias a esas amarillentas fotografías. Asimismo, la ciudad cambia continuamente. Modifican edificios y plazas ¿Cómo creen que era la ciudad antes?

Convertido en el fotógrafo de familias de la sociedad y dada su bonanza clientelista se vio obligado a montar su propia tolda. Con su Rolex Flex, tomó los retratos más seductores de la belleza payanesa cuando empezaba a deslumbrar “El bikini”. La primera y única señorita Colombia que ha tenido el Cauca, Elsa Garrido, también contribuyó a que “El mono Ledezma” figurara en primerísimos lugares a la par con la beldad en páginas de los principales diarios de Colombia.

Las miradas desde la lente del fotógrafo Luis H. Ledezma sobre Popayán y el Cauca, han servido para exposiciones configurando un sugestivo imaginario visual del paisaje colombiano a través de una muestra representativa, desde la lente fotográfica, con una visión lúcida, lucida y personal de la geografía comarcana.

Pero si en la lente de Ledezma tuvo cabida la galería de personalidades de distinción y alta clase social, también logró admitir en su imaginario la colección de personajes típicos. No los voy a enumerar aquí, no sólo por la inmensa gama, sino para dejarlos con la gana de adquirir el libro que hoy lanza a luz pública.

La ciudad tuvo célebres personajes típicos ¡Hasta en eso se llegó a distinguir Popayán! Sus tipos populares tenían una estampa característica que estaba determinada por su actividad, su vestimenta, su travesura y lenguaje. Todos ellos fueron registrados con el acucioso teleobjetivo de Ledezma, que será motivo de otro libro que espero terminar para ustedes.
No incluyó en su registro histórico las panorámicas con los diferentes ángulos de los 18 segundos del aciago 31 de marzo de 1983, en que la naturaleza partió en dos la historia de nuestra bien amada ciudad. Prefirió elegir la memoria gráfica del bello Popayán reconstruido, aunque ahora con calles más amplias, pero con mentes más estrechas.

La fotografía también escribe la historia. Y Luis H. Ledezma desde siempre la ha escrito. A lo largo de los años, nunca pudo acumular riqueza pero si una costosa memoria fotográfica de Popayán para la posteridad en más de 15 mil negativos en blanco y negro. Hoy lanza a los cuatro vientos un recorrido temático, un recuento cuando Popayán era pequeño, pero muy feliz.

Estamos acostumbrados a estudiar la historia leyéndola, Ledezma le puso cara, paisaje y lugar. La imagen fotográfica convertida en fuente documental, unida a la prensa, cartas y otros documentos escritos, nos ayudan a conocer el pasado y a entender mejor el presente.

¡Muchas gracias!

Salón Cámara de Comercio del Cauca. Popayán, Abril 04 de 2012

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