PRISIÓN DE JULIO ARBOLEDA
Lunes 18 de junio, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
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Gustavo Arboleda en su obra Historia Contemporánea de Colombia relata la prisión del poeta soldado Julio Arboleda el 7 de abril de 1852, en los términos que transcribimos en esta nota. 

Mientas en Bogotá ocurrían deplorables escenas, en Popayán se verificaba otro suceso que ha llegado a ser célebre en los anales patrios, por la importancia del principal protagonista de él: Julio Arboleda. Este personaje, que combatía ardorosamente al gobierno escrito y de palabra, no desperdiciaba ocasión de manifestar su enemistad con el Gobierno y a sus agentes, y en un discurso pronunciado en una reunión vertió conceptos que movieron al gobernador de la provincia a seguir juicio por irrespetos a su persona.

Arboleda, para librarse de la prisión durante el juicio, presentó como fiador de cárcel segura a su hermano Sergio Arboleda. Terminado el juicio en primera instancia  fue condenado a tres meses de prisión y a penas pecuniarias.

Elevada la sentencia  con consulta al tribunal, el fiador, de acuerdo probablemente con el reo, se dirigió al tribunal expresando que retiraba la caución.  Don Julio, al propio tiempo, hizo otra petición manifestando que renunciaba al beneficio legal de excarcelación, porque debiendo ser práctica de democracia, no había  razón para que él no se le privase de su libertad cuando se reducía a prisión a la gente miserable que delinquía.

Esto bastó para que inmediatamente se le llevase a la cárcel, el 7 de marzo, día por él mismo escogido haciéndose acompañar de damas y caballeros que simpatizaban con su causa política.

Las autoridades locales creyeron que con el acompañamiento podrían surgir choques populares, y se alistó una partida de gente armada  para prevenir cualquier desorden.  Nada ocurrió y Arboleda llegó triunfalmente hasta la cárcel. Allí se le colocó junto con los demás presos, pero por empeño del jefe político, Andrés Cerón, le se pasó bien pronto a una pieza bastante cómoda, a donde le siguió su fiel preceptor y amigo Manuel María Luna, quien no había querido separarse del preso y que por acompañarlo renunciaba a su libertad.

La estadía de  Arboleda en la cárcel fue muy breve, porque se acogió de nuevo a la excarcelación bajo la fianza de su hermano.

A la Cámara de representantes llegó un memorial de Arboleda, quien relataba los hechos a su manera y se quejaba amargamente del juez letrado, Miguel Santiago Valencia, quien, decía, lo había hecho poner con criminales en sitio infecto y tratado de impedir que varias señoras lo acompañasen hasta la prisión. Quería que la cámara dictase lo que estimara conveniente, para que sus conciudadanos no fuesen victimas de arbitrariedades.

El asunto pasó al estudio del doctor Paláu quien informó narrando las cosas como habían pasado, según el relato de la prensa de Popayán, y pidió que se declarase no haber motivo de acusación contra el doctor Valencia. Así se aprobó.

REFERENCIA: GUSTAVO ARBOLEDA, Historia Contemporánea de Colombia.. Tomo III. Popayán MCMXXX, Imprenta del Departamento.

Cordialmente,

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