POESÍA DE JULIO ARBOLEDA "TE QUIERO"
Miércoles 4 de enero, de 2012
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Iniciamos el nuevo año 2012 con una poesía del "poeta soldado" Julio Arboleda
Pombo
(1817-1862) que dedicó a la que fue su esposa (1842).  La mayoría de
sus poesías las escribió por los años de 1842 a 1850 en el apartamiento y silencio
de sus haciendas de Popayán, cuando aún no iniciaba su protuberante actuación
en las guerras civiles y hasta cuando fue asesinado en el sitio El Arenal en la
Montaña de Berruecos, Nariño, el 13 de noviembre de 1862.

Cordialmente,
 

TE QUIERO

Te quiero, sí, porque eres inocente,
Porque eres pura, cual la flor temprana
Que abre su cáliz fresco á la mañana.
Y exhala en torno delicioso olor,
Flor virginal que el sol no ha marchitado,
Cuyo tallo gentil se eleva erguido
Por matutino céfiro mecido
Que besa puro la aromada flor!

Te quiero, sí; pero en mi pecho yerto
Ya con amor el corazón no late,
Ay! ni mi frente pálida se abate
Al contemplar tu cuello de marfil;
Pero te quiero como á aquella tierna
Hija de mi alma que inocente ahora,
En el regazo de su madre llora,
al vez, la pena que soñó infantil.

No dejaré que veleidoso vague
De flor en flor mi loco pensamiento,
Mas también la amistad tiene su acento;
Amigo soy, amigo te hablaré.
Feliz tú! feliz yo! Mis largos años
Cuentan dos veces los que tú has vivido:

TE QUIERO

Tú el aguijón de amor aun no has sentido,
Yo ya de amor el aguijón gasté.

El fuego brilla en tus abiertos ojos,
Pero no hará reverberar los míos;
Tu blando acento en mis oídos fríos
Rápido vibra y piérdese al caer:
Y si entrecubre el párpado bruñido
Tu dilatada, lúcida pupila,
Mi mirada pacífica, tranquila,
Admira el ángel -nunca la mujer.

Tal vez anima tu semblante puro,
Con gracia celestial, vaga sonrisa,
Como se anima, al soplo de la brisa,
El terso lago en tímido vaivén.
Y tu inefable sonreír de ángel
Al corazón arrancará un suspiro;
Mas yo impasible tu sonrisa miro
Y mirara impasible tu desdén.
DE: JULIO ARBOLEDA

¿De qué sirve en el árido desierto
De ruiseñor armónico gorjeo?
¿Á quién dará su música recreo,
Si todo en torno es yermo y orfandad?
Y qué valen la gracia y la hermosura,
Y la lágrima amiga y la plegaria,
Cuando el alma abrumada y solitaria
Está absorta en su propia soledad?

!Estéril soledad, do todo muere,
Que llevo yo doquier conmigo mismo,
Que, cual potente mar, torna en abismo,
Y á sí asimila cuanto en ella cae!
Ya para mí la brisa no levanta
El mar de las pasiones; está en calma;
Al estéril desierto de mi alma
Sólo la arena sus mudanzas trae.

Volcán extinto soy, ceniza fría
Que humedeció el dolor. Lee lo que escribo:
Tu mirada de fuego yo no esquivo,
Que la chispa al caer se apagará.
Lee sin temor. Algún futuro día
Dirás: -Era mi amigo! -Á más no alcanza
Ya mi ambición; mi tímida esperanza,
No de amistad el linde salvará,

Pero tu suerte, hermosa flor! tu suerte,
Yo quisiera labrar y tu ventura;
Eres hermosa: el crimen de hermosura
Persigue el hado, sin piedad, aquí.
Flor virginal que con la brisa ondeas,
El gusano te acecha, en torno andando,
El diente aguza, y en el tallo blando ...
!Oh Dios! buen Dios! apártale de allí!

Tú la hiciste, Señor, no la abandones!
Tú de gracia, de amor tú la vestiste,
Cuídala ahora! El enemigo existe,
Desnudo de virtud y de piedad.
No le permitas deshojar tu lirio!
Ay! ni en el cáliz exhalar su aliento!
Ay! ni permitas que enemigo viento
Aje tu linda flor, Dios de bondad!
  

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