LA PROCESIÓN VA POR DENTRO: V
CONCLUSIÓN
Domingo 17
de abril, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopb@comcast.net

Amigos:

En este Domingo de Ramos, 2011, que se inicia la Semana Santa en Popayán,
transcribimos los últimos párrafos del histórico articulo "La Procesión va por
dentro"
de Gustavo Wilches-Chaux.

Wilches-Chaux nos comunica que el mismo artículo está, con fotos [del autor]
de las procesiones, en:

 http://teologiadefractales.blogspot.com/2010/04/la-procesion-va-por-dentro.html

 Las personas que deseen leer el texto completo de "La procesión va por
dentro"
lo consiguen en:

URL: LA PROCESIÓN VA POR DENTRO/GUSTAVO WILCHES-CHAUX

Nuestros agradecimientos al doctor Gustavo Wilches-Chaux por participarnos
su histórico articulo.

Cordialmente,

***
La Procesión va por dentro
Conclusión.
Por Gustavo Wilches-Chaux
Popayán, Noviembre 29 de 1999
 

Foto: Gustavo Wilches-Chaux
Como ya dijimos, con el paso del Señor Resucitado, de la banda de guerra del batallón José Hilario López y de un pequeño contingente de soldados que cierra el desfile del Sábado Santo, termina la Semana Santa. Tras los soldados que cierran la procesión, el gentío se arremolina nuevamente. Hay quienes corren a esperar la procesión en otra parte, para volver a ver cargando al novio, al pariente o al amigo, o a la niña de los ojos que va de sahumadora, llevando una cinta en el Sepulcro, o simple y devotamente como alumbranta.

Pasadas las once de la noche, los pichoneros esperan la llegada de los pasos a una o dos cuadras de la iglesia y los distintos personajes que han participado en el desfile se dispersan. Los cargueros y los síndicos desarman cuidadosamente los pasos y guardan los ornamentos en baúles hasta el próximo año. Las imágenes retornan a los altares con su traje “de diario”.

Durante varios días los andenes quedan resbalosos por la cera de cirios de alumbrantes y alumbrantas. El Martes siguiente arranca la Semana Santa “chiquita”, una réplica exacta de las procesiones grandes, en donde los pasos a escala son cargados por niños herederos de la tradición popayaneja, y en las cuales también, todos y cada uno de los personajes humanos, tienen su réplica. Así se logra demorar un poco el final inevitable de la Semana Santa Aplazar esa espera de 360 días que tarda la luna en llegar a ese punto del cielo en el cual, según la iglesia, comenzará formalmente la próxima Semana Santa y Popayán volverá a convertirse, durante siete días, en ese fenómeno extraño, íntimo y profundo, que no resulta fácil de describir ni de entender con palabras.
 
Gustavo Wilches-Chaux
Popayán, Noviembre 29 de 1999


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