PIROPOS A POPAYÁN.
Miércoles 26 de octubre, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Jaime Vejarano Varona, poeta, escritor, historiador, columnista,
está distribuyendo su colección "Piropos a Popayán" que hoy
transcribimos. Nuestros agradecimientos para Jaime por
participarnos su escrito.

Cordialmente,

***

PIROPOS A POPAYÁN
Por: Jaime Vejarano Varona.
Popayán. Septiembre, 2011

Conocedora de mi acendrado popayanejismo, alguna amiga me escribió encabezando la data de su misiva con la siguiente frase: “Desde Cali … la sucursal del cielo”. Pretendía puyarme con irónica intención, de modo que, aceptando su reto, ni corto ni perezoso le contesté: “Desde Popayán … del cielo la principal”. Quedamos así a paz y salvo, reímos y … tan amigos, ella y yo.

Este piropo a nuestra ciudad me dio pié para ponerme a rebuscar, primero en mi memoria, luego entre mis papeles, los otros muchos piropos con que poetas y cantores la han obsequiado. Y … he aquí el resultado de mi pesquisa:

En sus canciones.
Ciudad de los muros recios, como las almas de antaño (Sergio Rojas).
¡Popayán … Popayán!, tibia cuna de gente hidalga (Silvio Fernández).
Hay un misterio en tus ojos, como el azul de tu cielo (Sergio Rojas).
Popayán de mis amores, dulce y bella ensoñación (Efraín Orozco).
Soñar en Popayán es parte del vivir (Gustavo Gómez Mosquera).
Popayán, en tu nombre palpita y se alegra la ciudad (Francisco Velasco Navas).
Popayán, rincones de belleza y majestad (Jorge Villamil).

En poemas, escritos y discursos
Fecunda Ciudad Maternal (Guillermo Valencia).
Ciudad, ciudad lejana, perdida en la aventura de algún sueño heroico (Rafael Maya).
Popayán, cuyo nombre escribo con un abecedario de campanas (Helcías Martán Góngora).
Popayán, clarísimo compendio de la inmortal Atenas (Manuel María Astudillo).
Yo solo puedo hablar de Popayán en alucinadas, poéticas palabras. Tengo de Popayán una visión que me perfuma los ojos (Eduardo Carranza).
Tus casas … tus casas blancas, ¡oh Popayán sin murallas … tus casas, bella ciudad! (Ricardo León Rodríguez Arce).
Ciudad por la que olvido mi sed de lejanía (Helcías Martán Góngora).
Su historia es una página que debiera llamarse La Leyenda Sagrada (Manuel María Astudillo).
“Popayán de piedra pensativa, en su clima de tibia melodía (Eduardo Carranza).
Su amor al pasado no es tema nostálgico sino impulso hacia el porvenir (Misael Pastrana Borrero).
“Hay un valle feliz, su tierra ondula-en continuas y plácidas colinas-que la brisa al pasar besa y adula … Y al fin de aquel edén verde y riente-la ilustre Popayán alza la frente (Julio Arboleda “el poeta soldado”).
Popayán goza el milagro de propiciar el reposo indispensable para la meditación y la creación cultural (Guillermo Alberto González Mosquera).
Hay ciudades númenes, ciudades musas que se aplican a una misión espiritual. Una de ellas es Popayán, en Colombia (Gabriela Mistral-chilena).
Los payaneses son finos, dignos, elegantes y discretos y, aunque lo intentaran, no sabrían disimular su señorío (Benjamín Bentura –español).
Popayán, bosque de robles para las coronas de sus héroes (Hernando Arboleda Ayerbe)
Popayán, tendida como una bandada de torcazas (Sir Lancelot).
Popayán es el paraíso de América (el Barón de Humboldt-alemán)
El temperamento de los hijos de Popayán se halla concorde con su paisaje (Benjamín Bentura).

Con gracia y donosura:
El clima de Popayán es la prolongación de la epidermis (Miguel Antonio Arroyo).
Cielo, suelo y pan … los de Popayán (anónimo).
Todo el mundo es Popayán (anónimo).
Popayán, una ciudad que fue grande cuando era chiquita (Juan José Saavedra Velasco.).
Cosa sabida y sin treta es que en Popayán comulga por cada nigua un poeta y un prócer por cada pulga (Daniel Gil Lemos).
En Popayán hasta los borricos tienen vocación para caballos de estatua (Augusto Ramírez Moreno en célebre discurso en la Plaza de Caldas).
Hace 35 años vivo en Cali, pero nunca me he ido de Popayán (Livio Paz Navia).
En Popayán se aprende a conversar antes de dar los primeros pasos (Antonio Cruz Cárdenas).

Y, con la exclamación final de mi poema “Alabanza de mi Ciudad”, NO cierro, dejo abierto este repertorio de “piropos” a nuestra ciudad, para que sea enriquecido por otros curiosos rebuscadores,

Popayán:
Quién que no la conozca no desearía conocerla?
Quién quien la conozca dejaría de amarla?
… Popayán, ¡oh mi Popayán!
(Jaime Vejarano Varona).

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