EDGAR OREJUELA JORDAN 
Sábado 29 de octubre, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Jaime Vejarano Varona, nos ha enviado su articulo, que
mucho agradecemos, "Caballero de Fina Estampa" sobre
el vate payanés Edgar Orejuela Jordán.

Cordialmente,

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EDGAR OREJUELA JORDAN
“Caballero de Fina Estampa”
Por: Jaime Vejarano Varona
Popayán, octubre 2011


En el transcurso de la última mitad del siglo XIX y primera mitad del Siglo XX nuestra ciudad de Popayán, tenía notable influencia europea, como que el paso de la Colonia a la República había dejado la profunda huella de su culturización.

Eran tiempos en que se escuchaba la ópera y la zarzuela y se bailaba el minué. Las salas de sus casonas se decoraban con excentricidades traídas del viejo continente, como soberbias arañas de cristal, briseros, lámparas de mesa, porcelanas y muebles estilizados Luis XV. Y se celebraban saraos en las elegantes estancias de señoriales mansiones, entapetadas pared a pared, entre muros cubiertos de cortinajes y papel de colgadura, durante los cuales se interpretaban al piano, por la dueña de casa, melodías clásicas, se recitaban poemas y se escuchaban grupos musicales de calidad superior.

Las costumbres eran austeras y se cumplía exigentemente el rito de la visita social. Por ese entonces existía el médico de familia que ordenaba la fórmula magistral para ser preparada en la botica. Se daban serenatas y se estilaban los paseos familiares a la orilla del río Cauca.
Y en fin, era época, de refinamientos y conductas ciudadanas recatadas y sobrias, pero elegantes y discretas, así como de ancestrales y prolíficas familias.

Producto de esa época fueron las damas distinguidas y los cumplidos caballeros que conformaban nuestra sociedad y que se representaban en figuras de notable apostura, cultura y distinción como el Maestro Guillermo Valencia, don Carlos Vernaza Dueñas o de don Héctor Valencia Segura.

Pues bien, EDGAR OREJUELA JORDAN, fue quizá el último prototipo de ese payanés fino y elegante que exhibía con desenfado su ancestral señorío. Su vida transcurrió casi por un siglo, recorriendo nuestras viejas e historiadas calles coloniales, frecuentando los salones, orientando el protocolo en las ceremonias oficiales, o fungiendo como Regidor en nuestras procesiones, ataviado de impecable frac. Lo veíamos siempre luciendo elegante sombrero, vestido de tres piezas a la usanza republicana, chaleco con bolsillo relojero, leontina y recio bastón, con todo lo cual daba la apariencia de un Lord londinense.

Su distinción fue emblemática y quizá hasta anacrónica. Pero qué porte!, que figura! , qué personalidad!

Su residencia de planta alta, frente al Hotel Monasterio, alberga una notable colección de artísticas y valiosas antigüedades, distribuidas y exhibidas con esmero y gusto exquisitos.
Poeta de iluminada inspiración, ensayista, escritor, humanista, todo en uno, era poseedor de sólido talento, vasta ilustración y acicalada pluma. Su caballerosidad innata como herencia de nobles ancestros fue emblemática en nuestra ciudad.

Sus producciones poéticas de impecable factura y sentida inspiración, lo sitúan junto a los notables de nuestro parnaso.

Al expirar su valiosa y dilatada existencia de 94 años y al extinguirse la llama de su númen, se escuchan, y continuarán escuchándose en su honor, tal como él titulara su poemario, “Dianas al Atardecer”.

Ante tan gran pérdida para la sociedad de Popayán, reciban su esposa doña Cristina Rodríguez de Jordán, su hijo el Doctor Edgar Orejuela Contreras y toda su familia, nuestras más sentidas condolencias.

Jaime Vejarano Varona

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