OCTOGENARIO SI ... ... VIEJO, NO
Martes 22 de febrero, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopb@comcast.net

Amigos:

Jaime Vejarano Varona, escritor, poeta, historiador caucano, nos ilustra,
con detalles personales, el ser que es octogenario y no es viejo.
Nuestros agradecimientos para Jaime.

Cordialmente,

***

OCTOGENARIO,  SÍ …….   VIEJO,   NO
Por: Jaime Vejarano Varona
Popayán, febrero 2011.


Hace veinte años, cuando cumplía sesenta de vida, ad-portas de mi ya próxima pensión jubilatoria y pensando que, supuestamente, había llegado a una avanzada edad, escribí un artículo titulado VIEJO YO?, que tuvo gran aceptación entre quienes lo leyeron, publicado en El Liberal y reproducido por El Tiempo en su página central. En ese escrito me refería a la falsa idea que se tiene sobre la vejez y que hace suponer a quienes llegan a los 60 calendarios estar en edad senil y a punto de verse convertidos en física chatarra.

Pues bien hoy, cuatro lustros después, siendo ya en un octogenario u ochentano, me siento como en mis sesenta, pleno de vida y en el goce de mis facultades físicas y mentales. Y de verdad que me sorprendo al ver cómo pasaron 20 años sin sentirlos. Será, como lo dijera Gardel, que veinte años es nada?. En el espejo veo cada mañana una cabeza blanca, pero un rostro expresivo, capaz de sonreír y pleno de optimismo.

Riquezas de que disfruto y que me dan esa satisfactoria sensación?: veo bien y leo hasta la letra menuda (esa tan peligrosa en los contratos de adhesión); oigo, aunque me susurren; camino sin ayudas, pausadamente si, “como perdonando al viento” al decir de Piero, aunque podría apresurarme un poco más. ¿Para qué ?; como lo que me ofrezcan, con buen apetito y gusto; duermo como Dios manda. Y, sobre todo lo anterior, amo, recuerdo, sueño y discierno. Podría pedirse más a la vida?

Recrearse con todas las manifestaciones del arte, pensar, leer, escribir, eso es vivir.

Carecer de innecesarias apetencias. Tener lo que se necesita, quizá no más, pero tampoco menos y con ello sentirse pleno. De esta manera se puede lograr el disfrute cabal de la existencia a través de los años longevos.

Por eso, he pensado dar este testimonio de vida para aquellos que vienen atrás y que se quejan continuamente de todo. Saber vivir es disfrutar de las cosas de que disponemos, puesto que se es más rico entre menos se desea; y no estar quejándonos por aquello de que carecemos. Filosóficamente, el secreto de la vida no es hacer lo que nos da gusto, sino hallar gusto en lo que hacemos. Es aceptarnos como somos, sin buscar falsas apariencias, o ambicionando vanas e ilusorias aspiraciones.

Amigos transeúntes del camino de la vida. Miren hacia a adelante con la vista en alto y con optimismo y seguridad. Atrás las lamentaciones o arrepentimientos por lo que fue ó nó, lo que se hizo o nó, aquellas ilusiones no cumplidas o frustraciones experimentadas. Vivamos cada día como si fuera el último en nuestra ruta. Solo el hoy; no el ayer que ya se fue o el mañana que no sabemos si vendrá..

Y así podremos afrontar tranquilamente nuestra cita final con el destino, cuando exclamemos con el poeta:

“ Vida, nada te debo.
Vida, nada me debes.
Vida, estamos en paz.”
 

Jaime Vejarano Varona
 
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