EL NEGRO TOMÁS
Sábado Santo 23
de abril, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopb@comcast.net

Amigos:

Otón Sánchez, carguero de los pasos de Semana Santa de Popayán desde 1906 hasta que su edad y salud se lo permitieron, en su libro: "Guía Histórica de Popayán" relata, con transcripción de documentos entre los involucrados, el célebre proceso de abril de 1941 en la Ciudad Procera.

El Negro Tomás, Tomás Rodríguez, era un veterano carguero del paso de La Veracruz en la procesión del Jueves Santo que sale de la Iglesia de San Francisco de Popayán. Desde tiempos inmemorables cargarlo es un gran honor. En él cargaron toda su vida los generales José María Obando, José María Sánchez Caldas y  Juan Gregorio Sarria y el presbítero Teodoro Sánchez de quien se dice que al encontrar en la calle algún pozo de agua o barro se colgaba de los barrotes para no embarrarse las alpargatas o su vestido de nazareno. A 1946 lo hicieron Otón Sánchez desde 1906, Teófilo González desde 1911, Tomás Rodríguez desde 1919 hasta su muerte, Laurentino López T desde 1928,  Olmedo López desde 1938, Gerardo Garrido y Hernando Rojas Arboleda desde 1939.

El Síndico del Paso La Veracruz Sixto Rebolledo, el Miércoles Santo, víspera de la procesión del Jueves,  se vio en un grave problema: tenia nueve cargueros, con Carlos Arboleda a quien le había prometido un barrote, para un paso de solamente ocho. Evidentemente tenia que eliminar a uno... pero ¿Cual?. Rebolledo consultó la opinión del presbítero J Laureano Mosquera, Rector de la Parroquia de la Catedral, quien ordenó sacar uno. Casi todos a una voz fueron de la opinión que se sacara al Negro Tomás, quien era uno de los más antiguos cargueros. La noticia se regó como relámpago por toda la ciudad..

El Negro Tomás Rodríguez se presentó inmediatamente a reclamar sus derechos adquiridos; protestó, lloró, amenazó, sacó una lujosa documentación que lo acreditaba como carguero viejo y el Síndico decidió dejar al Negro Tomás y sacar a Hernando Rojas Arboleda. Y el problema se agravó...

Monseñor Mosquera decidió rogar a Guillermo Valencia, Hernando Castrillón, alcalde de la ciudad, y Rafael Obando Rebolledo, el que se dignaran resolver este caso, ya que el Síndico notificó a Hernando Rojas Arboleda  que "por no saber cargar" dejó de pertenecer al grupo y que en su reemplazo había nombrado a Carlos Arboleda.

Valencia y Obando conceptuaron que se dejara como carguero titular a Rojas. Se tomaron declaraciones juramentadas a los cargueros y 4 estuvieron en contra y dos a favor, entre ellos Otón Sánchez, aunque señalaron los defectos que tenían al cargar Hernando y Carlos.

Monseñor Mosquera vistos los testimonios de Valencia y Obando y la súplica de los dos cargueros para dejar a Hernando, solicitó al Síndico la obligación de restituirle el barrote y reponerlo en la plenitud de su derecho.

A las seis y media de la tarde del Jueves Santo todos los cargueros del Santo Cristo estaban al pie de sus correspondientes barrotes. Hernando a pocos pasos de distancia,. observaba mudo, lívido y sudaba por todos los poros. El culpable Síndico se había escondido. Uno de los cargueros habló a solas con el Negro Tomás y de repente, en un magnífico arranque, tiró por el suelo la alcayata, se quitó el túnico y dirigiéndose a Monseñor le dijo: "Padre Mosquera, no es el negro Tomás quien viene a ponerle problemas a usted; yo señor, tengo el mayor gusto en ceder mi barrote al doctor Rojas y advierto que quedo tan amigo de usted, del Sindico que tiene la culpa de lo que está pasando y de mis queridos compañeros de carguío, como lo he sido siempre.. No le guardo rencor a nadie. Ante Él, dijo señalando al Cristo, mi intención vale más".

Monseñor abrazó al negro, igual los demás cargueros. Hernando con los ojos llenos de lágrimas, estrechó contra su pecho al negro y así permanecieron largo rato sin que nadie se atreviera a interrumpir. El Síndico apareció pidiendo mil perdones a Tomás y Monseñor Mosquera ordenó que en adelante nadie le tocaría el barrote al Negro Tomás y que le sería respetado aún después de muerto.

Inmediatamente se supo en la ciudad que el incidente había terminado debido a la caballerosidad del Negro Tomás.

Cordialmente,

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