SINDICATURA DEL PASO DE LA CRUCIFIXIÓN
Jueves 21 de julio, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopb@comcast.net
 

Amigos:

Edgar Simmodns nos ha enviado la Carta Abierta que hoy transcribimos
sobre la sindicatura del paso de la Crucifixión de Popayán..

Cordialmente,

***

CARTA ABIERTA
Por: Edgar Simmodns
Julio 2011

La comunidad que gira en torno a la Semana Santa de Popayán, que la entendemos más como una gran familia, estamos desconcertados ante los acontecimientos desatados por la muerte de nuestro querido amigo Manuel José Olano Trujillo.

Mientras la familia aun llora su deceso, amigos cercanos han aprovechado el dolor propio de estos momentos para intrigar soterradamente y quitarles a sus descendientes lo que por méritos les corresponde.

Nuestra Semana Santa ha permanecido intacta por más de 475 años, periodo en el cual lo que hoy es Colombia paso de ser una Colonia a una República sobrevivió infinidad de guerras civiles, desastres naturales y varias Constituciones. Todo esto gracias a que se ha conservado como una amada tradición que pasa de padres a hijos y de generación en generación.

No hay reglas escritas y sin embargo en la historia difícilmente puedan existir unas más respetadas. No se obliga a quienes amen la Semana Santa a acudir desde todos los rincones del mundo a Popayán y sin embargo como aves peregrinas año tras año llegan; en ningún apartado se consagra que aquel que se considere semanasantero debe estar la mañana del Domingo de Ramos en las puertas de Belén pero año tras año son hordas de devotos las que se toman los Quingos.

Ningún carguero porta documento alguno que le acredite su barrote, sin embargo el peso de la tradición hace que este tanga mayor solidez que una Escritura Pública. Y son los barrotes en muchas familias payanesas en la diáspora su vínculo más fuerte con la ciudad.

Es la tradición el baluarte sobre el cual descansa nuestra Semana Santa, son las enseñanzas de nuestros padres y abuelos las que enseñaremos a nuestros hijos y en ese amor radica nuestra fortaleza.

Que tacha moral o ética puede tener nuestro querido Talo que le impida poder continuar con las enseñanzas de su familia. Que ofensa ha cometido para que sin haberle dado el último adiós a su padre ya se estuviera intrigando en su contra.

Quienes hacemos parte de la Semana Santa recordamos a Talo desde que era un niño, inmerso en nuestra tradición, es un excelente carguero, siempre respetó y ayudó a su padre en todos los oficios propios de la sindicatura y es un destacado y respetado miembro de la sociedad.

Donde están los valores cristianos y católicos para que no se respete el duelo, donde está la solidaridad y misericordia en un momento tan difícil. Quién es ese juez supremo que ha determinado que él es indigno de continuar con una tradición de más de 70 años en su familia.

Todo lo contrario… si hay alguien digno de continuar es él. Como miembros de la gran familia de la Semana Santa vemos en este atropello una falta grave que pone en riesgo nuestra tradición y solo reconocemos en Talo al Síndico de la Crucifixión como lo hubiera querido su padre y para lo que fue educado.

***
     Si desea descontinuar el recibo de estos artículos de la Red payanesa por favor
informar a mariopb@comcast.net
e incluir "descontinuar" en la línea "Subject"
 
     To receive no further e-mails, from Red payanesa, please reply to
 mariopb@comcast.net
 with "unlist" in the Subject line.