SEMANA SANTA EN POPAYÁN
Martes 29 de marzo, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/

Amigos:

Cercano el inicio de  la Semana Santa en Popayán los periodistas han comenzado a escribir sobre todos y cada uno de los detalles que incluye la celebración y realización de la Semana Santa de Popayán. En esta ocasión reproducimos parte del articulo que escribió Ariadne Villota Ospina para El Tiempo y que fue publicado por el mismo el 24 de marzo de 2010 y que da una descripción general de las ceremonias del sagrado evento.

Cordialmente,

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Así se vive una procesión de Semana Santa en Popayán (Cauca)
Por: Ariadne Villota Ospina, para El Tiempo
Bogotá marzo 24, 2010.
Fragmentos.

Foto: Ariadne Villota. Paso del Santo Sepulcro. Viernes Santo. El Tiempo


Quien asiste jamás la olvida. Cada detalle hace del conjunto una experiencia única llena del fervor y del sentido de religiosidad que ha caracterizado a los payaneses a través de la historia. Es algo que no se puede tocar como una artesanía, ni degustar como un plato típico, pero que llena de emotividad tanto al creyente como al más escéptico.

Los 'escobitas', contratistas de la Alcaldía Municipal para las labores de aseo, hacen el trabajo previo de barrer las calles minutos antes de la procesión para que todo esté limpio. Después, los fuertes sonidos de la banda marcial de la Policía indican el comienzo del desfile sacro marcado por la Cruz Alta y enseguida los pasos de la procesión, cada uno sobre los hombros de ocho cargueros que soportan pesos de más de 600 kilos.

Cada imagen representa un momento del Evangelio que revive la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Algunas de origen quiteño, otras españolas, datan de diferentes siglos y han sido conservadas gracias a una minuciosa labor de restauración y mantenimiento año tras año.

En el desfile, cada sonido es especial: el crujir de la madera de las andas, el tintinear de algunos paramentos de las imágenes, el arrastre de las alpargatas de los cargueros, el susurro de los alumbrantes que por centenares caminan al lado de los pasos y el canto único de los coros que acompañan la procesión.

La solemnidad de las más de cien personas que participan en cada procesión es única. Cargueros, síndicos, regidores, sahumadoras, moqueros, todos saben cuál es su rol y lo cumplen con entrega. Nada se deja al azar, todo se coordina con meses de anticipación para que los cinco desfiles sacros, de martes a sábado santo, sean ajustados a una tradición que nació en 1556.

El vestuario, el arreglo de las flores y de las imágenes, todo es un proceso casi continuo, pues al terminar una Semana Santa, comienza la preparación de la siguiente; sin embargo, el mes previo a las procesiones es un 'hervidero'.

Los personajes 'semanasanteros' van y vienen con sus preparativos. Se ven en las iglesias limpiando las imágenes, se reúnen en las casas de los síndicos para ultimar detalles, se encuentran en los sitios donde cosen las túnicas y se congregan en la Misa del Carguero, el Lunes Santo, cuando no sólo se rinde homenaje a quienes cumplen 35 años de carguío sino que se pide al Todopoderoso la fuerza física y espiritual para cumplir en cada procesión.

Todo esto, precisamente, fue el mayor argumento para que las procesiones de Popayán fueran declaradas 'Patrimonio Cultural inmaterial de la Humanidad' por la Unesco.

Por eso, no tener nada nuevo, contrario a lo que podría pensarse, es el mayor atractivo de las procesiones de Semana Santa en la Ciudad Blanca. Según explica Felipe Velasco, Presidente de la Junta Permanente Pro Semana Santa, son el arraigo y la singularidad de esta tradición, que ha permanecido durante 454 años, lo que la hace tan especial. "Nuestras procesiones tienen un sello, una característica propia que no se ha dejado influenciar y que las hace únicas en el mundo", explica.


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