JOSÉ SÁNCHEZ
Lunes 25 de abril, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopb@comcast.net

SE NOS FUE JOSÉ SÁNCHEZ, EL ANTICUARIO.
Por: Jaime Vejarano Varona
Abril, 2011


Silenciosamente, como transcurrió su vivir, se ha marchado Josesito Sánchez, nuestro querido amigo el anticuario. Toda su existencia la dedicó al servicio de su ciudad y sus gentes.

Coleccionista por vocación se dio a reunir cuanto elemento pudiese dar testimonio del devenir de Popayán: fotografías, actas y documentos históricos, utensilios caseros, discos de todas las épocas, producciones literarias, libros prácticamente ya incunables; monedas, estampillas y una curiosa serie de policromías diminutas que obsequiaba Cigarrillos El Puracé y que reproducían la estampa de niños que después fueron figuras notables de la ciudad. Qué antigüedad no había en su archivo!. Se decía que José se enfadaba cuando alguien al entrar a su casa le preguntaba: “Y qué hay de nuevo, José?”

Hijo del muy recordado don Roberto Sánchez, conspicuo propietario de la farmacia que llevó su nombre y donde se reunía una tertulia de amigos intelectuales, desde pequeño aprendió las artes curativas, los nombres de los componentes y las dosis de fórmulas magistrales; practicó inyectología y exámenes de signos vitales como ayudante en el consultorio del Médico y ex Gobernador Gilberto Cruz, y así tuvo la oportunidad de enriquecer esos y muchos más conocimientos de farmacología y de curaciones.

Todo ese saber lo puso generosamente al servicio de sus conciudadanos que en él veían un paramédico humanitario y de confianza.

Hizo parte de La Tertulia Payanesa a la cual concurría llevando sin falta un fólder de curiosidades gráficas o escritas que exhibía con modesto orgullo. En las tenidas sociales de ese grupo fue un anfitrión maravilloso. Alguna vez, celebrando en su residencia la fecha de fundación, nos brindó generosamente sabrosos tamales de pipián y, al faltarle el aguardiente, nos obsequió con una fina Champaña Francesa. ¡Exótica combinación! Así era él, sencillo, y bondadoso hasta el fondo.

Prudente y servicial diagnosticaba, daba consejos, acudía a la casa de quienes lo solicitaban ya para aplicar una inyección , ya para ejecutar algún tratamiento ordenado por los médicos, o para dar consuelo a quienes padecían. Alma bondadosa y caritativa como otra ninguna.

Presente en cuanto acto cultural hubiese en la ciudad, siempre lo vimos llevando bajo el brazo un cartapacio de fotos curiosas y documentos que exhibía con satisfacción y orgullo. Durante mucho tiempo colaboró en EL LIBERAL con crónicas historiales o anecdóticas que eran la delicia de los lectores.

La fachada de su casa en el tradicional Barrio la Pamba (calle 3 #2-77) con apenas un metro de ancho, contrastaba paradojalmente con la amplitud de su espíritu para con sus visitantes.

Recordamos sus lágrimas cuando entre escombros producidos por el terremoto de 1983, se llevaban de su estancia los fragmentos de la mayor parte de su colección de discos de acetato, más de 3000, que había seleccionado pacientemente.

Fue un personaje típico de nuestra ciudad? No!. Fue un típico payanes de grata recordación.

La estocada final a la serenidad de su vida la recibió con la reciente muerte de su esposa, su eterna compañera, quedando sumido en la desolación. Eso lo llevó al sepulcro.

Quizá haya alguna Entidad que rescate, clasifique y conserve el legado de antigüedades que nos dejó y que hacen parte del acerbo cultural histórico de Popayán.

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