PALABRAS DE AMALIA GRUESO DE SALAZAR*
EN EL FUNERAL DE
DORA INÉS MALAGÓN DE PACHAJOA
Sábado 11 de junio, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/


PALABRAS DE AMALIA GRUESO DE SALAZAR
EN EL FUNERAL DE DORA INÉS MALAGÓN DE PACHAJOA
EN LA IGLESIA SAN RAFAEL
ROCKVILLE, USA. MAYO 11 2011

Dorita:

Decirte adiós en este momento es bien difícil para mí y lo hago por petición de tu hija Dora Consuelo conocedora del gran cariño y amistad de más de 36 años y medio desde que llegamos los Salazar a vivir en este gran país y nos encontramos con ustedes los amigos del alma los Pachajoa Malagón.

Recuerdo que Gustavo, tu hermano Dorita, me dijo cuando nos veníamos a Washington que aquí vivía su hermana y nos la recomendaba y mi padre Hernando Grueso Arboleda también me dijo: en Washington vive un gran hombre que es Mario Pachajoa, búscalo. Ambos tenían la razón y fue así como esa amistad o hermandad cada día se fue fortaleciendo más y más y muchas faenas de la vida diaria las disfrutamos conjuntamente.

Cabe recordar entre otras cuando tú y yo entramos aprender Inglés en el Instituto” Americanization” de Washington y posteriormente tomamos clases de Inglés y de Deportes, en El Montgomery College y así miles de cosas más pudiera citar cuando nuestros hijos eran pequeños, o en la época de su adolescencia o primera juventud. Cuando cada hijo tomo su rumbo, iniciamos otras actividades en las cuales tú siempre estabas presente activa y contenta.

Posteriormente, la enfermedad de Mario Enrique y su fallecimiento, cambió tu vida. El dolor de esa pérdida fue difícil para ti superar. La aceptaste con la resignación y fe Cristiana heredada de tus progenitores. Sin embargo, la muerte de Kique, fue muy triste para ti y te escuche en repetidas ocasiones decir, que todos los días lo extrañabas y te hacia mucha falta.

Es increíble Dorotea, como así te llamaba cariñosamente, que en el preciso día en que tu hijo cumplía años, mi Dios te llevo de este mundo para estar con él. Dios sabe sus designios y hoy disfrutas de la compañía de tu hijo en la presencia del Señor y juntos seguirán siendo el faro para velar por Mario tu compañero fiel y amado, de tu hija Dora Consuelo, de tu yerno José, de tus nietos Ángela y Esteban, de tu hermano Gustavo y cuñada Marinita a quienes quisiste tanto.

Dorotea tu fuiste como una hermana para mi, nos hablábamos casi a diario en especial cuando iniciamos con Mario las actividades de la Red de Payaneses y de Popayán Corporation.

Recordar a Dorita es algo bello, pues estaba adornada de las mejores virtudes y cualidades que un ser humano pueda tener. Siempre amable y jovial, ella brindaba cariño, ayuda y con afecto lo hacia sentir a uno bienvenido, siempre pendiente en que actividades positivas o negativas podría colaborar.

Que falta Dorita nos vas hacer. Tu fuiste un ser especial y cuando uno esta lejos del solar nativo y de la familia, tenía la felicidad de tenerte a nuestro lado, de disfrutar de tu compañía, de pedirte favores o hacer recomendaciones cuando así lo necesitaba.

Tantos pensamientos y sentimientos están en mi memoria, como estoy segura lo sienten los amigos aquí presentes y distantes que compartieron su vida contigo en Washington.

En este momento, en que tú has tomado el camino eterno nos queda la realidad de Mario y de tus hijos con quienes te recordaremos siempre. Ellos, pueden estar seguros de que continuaremos ofreciéndoles nuestra solidaridad cariño y amistad.

En este sentido y con el debido respeto quiero citar aquí las palabras de Guillermo Alberto Constaín, en un mensaje que le envía a Mario y que dice:

“Parece imposible dejar el recuerdo el calor y el afecto de la queridísima Dorita.
Nos ha golpeado en el alma su despedida.
Nos la imaginamos llena de alegría e inteligente buen humor abrazando por fin a Mario Enrique, allá en la inmortalidad que conquistó con su bondad y su fe .
Tu bien sabes con cuanto afecto te acompañamos Mario, a Dora Consuelo y su prole, a Gustavo y los suyos, a los parientes y amigos del alma que compartieron su vida en el Washington que tanto amamos, donde su recuerdo ilumina nuestras vidas”
. Firman, Guillermo Alberto, María Cristina y familia.

Y para terminar, me hacen falta otras ideas para expresar mis sentimientos y recurro traer en mi ayuda las palabras que encontramos en la Biblia, en Corintios 1 versículos 3 y 4 que dice:

Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor. Padre lleno de ternura, Dios del que viene todo consuelo.

El nos conforta en toda prueba, para que también nosotros seamos capaces de confortar, a los que están en cualquiera dificultad, mediante el mismo consuelo que recibimos de Dios.

Adiós Dorita te llevas contigo nuestro corazón. Nunca te olvidaremos. Hasta que nos volvamos a encontrar.

* Amalia Grueso de Salazar, Presidente de "Popayan Corporation", ex-Gobernadora del Departamento del Cauca, Colombia.

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