LUÍS ÁNGEL RENGIFO MUÑOZ
Sábado 13 de agosto, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopbe@gmail.com

Amigos:

El Banco de la República de Colombia, a través de su oficina en Popayán "Agencia Cultural Popayán" preparó una conferencia, solicitada por el alcalde de Almaguer, Cauca, sobre "Vida y Obra artística del Maestro Luis Ángel Rengifo Muñoz" a realizarse en la mencionada población, con motivo de la celebración de sus 460 años de fundación y la apertura y nombramiento del nuevo edificio de la Alcaldía de Almaguer que llevará el nombre de "Luis Ángel Rengifo".  El conferencista sería el distinguido Maestro Orlando Martínez Vesga.

Lastimosamente, la Agencia aplazó la conferencia por seguridad debido a situaciones de alteración del orden público en la zona.

Luis Ángel Rengifo Muñoz nació en Almaguer, Cauca, Colombia, el 26 de diciembre de 1906 y falleció en la ciudad de Bogotá en 1986. En 1939 contrajo matrimonio con  Carmen Tulia Sánchez Largacha. Inició sus estudios de arte en Popayán con el maestro Efraín Martínez y los continuó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Bogotá. En México estudió grabado con los Maestros Francisco Díaz de León, José Tulio y Pedro Castelar. Numerosas fueron sus exposiciones y presentaciones en Colombia, México y España.

Luis Ángel es un artista polifacético que ha cultivado: el óleo, la acuarela, el grabado en todas sus técnicas, el muralismo y el dibujo. Su estilo es expresionista; ha sido retratista y paisajista. Fue profesor de arte en varios centros docentes y recibió numerosos honores, diplomas y medallas por su arte.

Una corta biografía y su arte, escrita por Guillermo Alberto González Mosquera se puede leer en:

http://pachajoa.110mb.com/rengifo.htm

Un artículo del maestro Luis Ángel, poco conocido, transcribimos a continuación.

Cordialmente,

Referencia: Popayan Corporation.

***

En trance de paleta y buril
Por: Luis Ángel Rengifo Muñoz.


"Gracias por la tranquila
visión que has dado a mi conciencia en calma,
por la niñez que asoma a mi pupila,
y el alto gozo que me exalta el alma".
Rafael Maya

¡Papá! -le dije aquella vez- ¿... cuando termine este dibujo ya me puedo llamar pintor?

Mi niñez frisaba en los ocho años y mi mano trazaba líneas y bosquejos con cierta facilidad que en el colegio producía, entre algunos compañeros, sentimientos de envidia, tantos que en cierta ocasión dirimimos el asunto a puno cerrado.
Mi padre se interesaba en que copiara una estampa grabada al buril de un viejo cazador, su perro y su presa, y él mismo me enseñaba a formar el sistema de la cuadricula para facilitarme la fidelidad en la copia.

Ocho años que florecían a la vida, plenos del concepto incipiente de arte primitivo, intuitivo y autodidacta.
Ausente de trompos y canicas era mi juego el dibujar soldados en batalla, entre franceses y alemanes, en la guerra europea, con marcada inclinación al triunfo germanófilo.
Admirador de la geografía y de la historia, en aquel tiempo como hoy, han corrido mis días transparentes y felices en el arte y la lectura.

Fue entonces cuando descubrí que en mi vida brotaba aquella fuente energética del arte y que era uno de los privilegiados para formar en el ejército minoritario de locos que el mundo y Cervantes nos denominan "Quijotes de la belleza ideal".
Y me fui por aquellos caminos, seguro de mí mismo, buscando la difícil meta del triunfo; persiguiendo todo aquello que colmara mi siempre insatisfecho deseo de culminar en la escala de valores, halagando mi propia personalidad; sin vanidad ni soberbia, pero con marcado e indomable orgullo de mí mismo, de la herencia de mis apellidos y de mi nacionalidad.

El arte es fuerza individual, de carácter vivo; interpretativo del mundo que el artista expone como propio; es la expresión exacta de un mundo interior; es un autógrafo que denuncia la presencia del artista y que llamamos estilo. El arte es un reflejo que fluctúa entre la verdad y lo inexistente; entre lo real y lo abstracto, que es, en el fondo, el plinto de lo real.
El geometrismo en el mundo es el director de las formas en la naturaleza: el universo se sostiene en los planos geométricos y el hombre responde a su maravillosa estructura integrada sabiamente, cuya euritmia y complejidad armónicas hacen de él un prodigio mayor sobre lo creado y corpóreo; bajo su poder mental; poder creador capaz de las grandes bellezas y capaz de las grandes tragedias.

Y en estas sendas de disciplinas, consagración y estudio, han surgido mis maestros; todos mis maestros; el primero y el mejor, mi padre Daniel Rengifo Manzano, luego los que guiaron mi espíritu en los campos de la cultura y prepararon mi mente para disciplinar mi mano, para que fuera ella la que justificara gráficamente la composición de sus creaciones.
Creaciones, quizá sencillas, y humildes; no de profundas concepciones atrevidas, pero trasparentes y sinceras, porque en la escala de la gran pirámide del arte, el talento y la serenidad es saber apreciar su sitio en ella y brindar noblemente admiración a los galardonados por el triunfo, así como también al mirar hacia la base, huir de la soberbia y de la vanidad, no olvidando que el peor complejo de inferioridad es el de creerse superior a los demás.

Así mi espíritu se forjó bajo la disciplina de mis maestros que fueron, en ejemplo y altísimo talento, nuestro ilustre Rafael Maya; mi inolvidable amigo Víctor Quintero Rivera, el pintor y maestro José Vicente Rivera y el gran Efraín Martínez Zambrano, quien tanto ha influenciado mi ánimo como su magisterio técnico y sincero.
También Coroliano Leudo y José Domingo Rodríguez y posteriormente los mexicanos célebres por su obra universal, maestro Díaz de León, José Julio y Pedro Castelar, en las materias de dibujo, composición y grabado. En acuarela el genial Carlos Ruano Llopis, español-valenciano, radicado en México y la consejería cercana y amistosa del coloso Diego Rivera, de Alfaro Siqueiros, quien en el taller de grabado de Leopoldo Méndez supo brindarme sabios consejos de composición y fuerza expresiva y conceptual.

Qué hermoso es recordarlos y hacerles homenaje constante, llevándolos vivos en los silenciosos campos blancos del ama, en donde es grato conservarlos con veneración.

Y así se han alejado los años, en la corriente sin retorno, tras el ideal forjado, siempre inalcanzable y esquivo como la línea inestable del horizonte siempre presente y definida y siempre proyectada en el azul imposible.
Pero como los buenos guardianes nunca ceden su puesto de vigías, sigo el ejemplo de mis maestros, proyectando en mis discípulos la alegría del arte, su claridad indeficiente, su fe en sí mismos, bajo la indeclinable disciplina académica, transmitiéndoles todo lo que a su favor es posible dar, sin egoísmos; sembrando en esa tierra fecunda y noble del estudiante brotes de ideas y superación, en donde, más tarde pueda haber un recuerdo de gratitud, bajo la sombra de una recia estructura brillante en el nuevo panorama nacional.

En tanto mi obra responda por mí, tendré la satisfacción de haber cumplido mi primer destino, tal como lo he forjado desde la infancia a la senectud.

Referencia: "Popayan Corporation"


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