POPAYÁN AYER Y HOY
Miércoles 30 de marzo,  2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopb@comcast.net

Amigos:

Horacio Dorado Gómez, es columnista, escritor, Miembro de la Asociación Caucana
de Escritores,
y de su libro "Popayán en columnas de papel", tomamos párrafos del
capitulo sobre el "Popayán de ayer y hoy" y la fotografía de la calle empedrada de la
carrera 7 entre calles 3 y 4.

Cordialmente,

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Popayán ayer y hoy
Popayán en columnas de papel
Por: Horacio Dorado Gómez.
Popayán. 2011

Foto: José Vicente Erazo Domínguez/Popayán en columnas de papel/Horacio Dorado Gómez
Un proverbio chino, dice "Recordar es vivir dos veces". Los años no son nada, se pasan volando: no podemos decir lo mismo de los aciagos 18 segundos de aquel 31 de marzo de 1983 que parecían interminables. A partir de esta fecha la historia de Popayán se partió en dos. Ya no conocemos a los nuevos habitantes de la ciudad. Salir a la calle y encontrarse a un "patojo" raizal causa alegría. De verdad, encontrarse con alguien conocido produce verdadera satisfacción, la que aumenta y pone a latir el corazón con intensidad al conversar, recordando pasajes agradables de otros tiempos.

Popayán era muy bueno, muy sabroso.  Olía a cal. Hoy huele a otras cosas diferentes y no tan buenas que nos desprestigian. En la calle, de diez personas que nos topamos, una es conocida. En los bancos, en los espectáculos, en las oficinas públicas, ya no vemos caras conocidas.

Los sitios y la manera de divertirse no es la misma. Las condiciones cambiaron bruscamente. El terremoto partió en dos la historia de la ciudad. Cambiaron sus gentes, sus costumbres y nos inundaron otros hábitos. Popayán no ha escapado a los terribles males de la modernidad. Enfermedades infecto-contagiosas y vicios importados que obligan aun toque de queda sin decreto. Popayán continúa siendo una pequeña ciudad de gentes de bien., pero con las dolamas de las grandes urbes.

En la actualidad se conoce que hay casi un centenar de discotecas de todo cartel y sitios de diversión nocturna. La ciudad se remueva de noche. Antes del terremoto se contaban en los dedos de las manos y sobraban dedos. Eran solo nueve "griles", así se les llamaba a los salones de baile, recordémoslos por sus nombres: El trapiche, La Sacristía, La Cabaña, La Carreta, La Llave, La Tranca, La Piscina Municipal, Los Monjes en el Hotel Monasterio y el Playboy. Este último manejado por su propietario Nelson Sevilla, hombre alegre, dicharachero, segundo de siete hermanos.

Cordialmente,

***
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