PLAN CAUCA. COMENTARIOS.
Lunes 19 de septiembre,  2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Jorge Castro Bucheli, ha tenido la amabilidad de suministrarnos
dos documentos que contienen comentarios sobre el Plan Cauca..
El de la izquierda publicado por El Espectador el 16 de septiembre.
Nuestros agradecimientos para Jorge.

Cordialmente,

***

Siriri
Peor el remedio…
Por: Mario Fernando Prado


El problema de tierras en el Cauca no parece tener fin y, en un afán mediático, el Gobierno ha planteado un esperpento tal que ha recibido el rechazo unánime de todos los estamentos sociales, políticos y gremiales del departamento.

El proyecto del Incoder —no consultado con ninguno de estos estamentos de la región— pretende, a pupitrazo limpio, que se adquieran 74 mil hectáreas para ser entregadas a los indígenas, creándose así 14 nuevos resguardos y convirtiéndose a estas comunidades en los mayores terratenientes del departamento.

¿De dónde van a salir las 74 mil hectáreas? Del desalojo, despojo o compra (¿?) de tierras que actualmente poseen campesinos, afrodescendientes, desplazados e incluso indígenas que en su mayoría no pertenecen al CRIC —Consejo Regional Indígena del Cauca—.
¿Se imaginan lo que puede suceder? Pues que se plantee una lucha de clases de insospechadas consecuencias.

Sabido es que los indígenas —cuyos dirigentes en su mayoría se dan la gran vida— son ineptos para el manejo y la productividad de la tierra: no saben del tema ni parece que les interesara. Les importa más el territorio que la misma tierra. Sin embargo se les van a dar más extensiones sin que antes se haya analizado cuál es el balance de lo que han hecho con las otras miles de hectáreas que han recibido y que, según parece, han dedicado en su mayoría a todo menos a explotarlas y sacarles partido como era y es su compromiso.

Lo otro y más espinoso es el tema del contubernio que también dicen que existe entre algunas comunidades indígenas y la “cadena productiva” de la narcoguerrilla, que las utiliza para la siembra, recolección y hasta el procesamiento de la coca y la heroína.

Menos mal que se suspenderá esta agresión contra el Cauca porque, a decir del candidato a la Gobernación Juan Carlos López Castrillón, “no se resuelven los asuntos de fondo de territorialidad sino que se refuerza la división y el enfrentamiento entre las etnias que viven en el departamento”.
 
El Incoder y Cauca
Por: Cartas de los lectores.
Por:
Juan Manuel Ospina
Gerente General, Incoder. Bogotá.

He leído con preocupación la columna de Manuel Prado (Siriri) publicada el viernes en El Espectador.

Me preocupa la ligereza con que se aborda un tema tan delicado como es el de la tierra en el Cauca, que históricamente ha sido fuente de conflictos sociales, de enfrentamientos entre grupos de la sociedad caucana y que en ocasiones ha desembocado en violencia. Plantea que el Incoder está, de manera inconsulta e irrespetuosa con las realidades de esa región, tomando decisiones que sólo servirían para alejar cualquier posibilidad de reconciliación y de convivencia democrática. Me preocupa que el columnista, sin análisis previo y tomando como ciertas afirmaciones que algunos han hecho sobre los planteamientos del Instituto, relacionados con la ejecución de decisiones tomadas en períodos anteriores y que en la reunión del Acuerdo para la Prosperidad realizada en Popayán en agosto del año anterior fueron renovadas como compromisos del Gobierno. Concretamente, quiero referirme a las compras de tierras para las comunidades indígenas. Ante todo debemos aclarar que dichas comunidades poseen y habitan en el Cauca aproximadamente 74 mil hectáreas a las que ascendieron desde años atrás. En mayo del 2010 el saliente gobierno se comprometió a adquirir 8 mil hectáreas adicionales, para lo cual incluyó en el presupuesto del 2011 aproximadamente $15 mil millones. Y se acordó que el Gobierno debía reconocer la realidad de las familias de pequeños y medianos productores que por los procesos de tomas de tierras por los indígenas perdieron cerca de 6.300 hectáreas. Esas tierras que hoy poseen las comunidades como propiedades colectivas deben ser legalizadas bajo la figura de los resguardos indígenas. Para hacerlo se está en el proceso de realizar los estudios previos. Sólo entonces, aquellos que cumplan con las condiciones legales serán presentados al Consejo Directivo del Incoder para su aprobación. Debe quedar claro que compras nuevas sólo son 3.270 hectáreas. No es cierto que se trate ahora de comprar 74 mil hectáreas para nuevos resguardos. Estos son compromisos legales que este gobierno va a honrar y que bajo ningún punto de vista pueden ser interpretados, según el columnista, como motivos que agudicen los conflictos sociales. En el del Cauca, con la presidencia del gobernador, se adelantarán los análisis que conducirán al plan de acción para el desarrollo rural del Cauca. El llamado Plan Cauca convertido en ese plan de acción es un compromiso que habremos de hacer realidad con la participación de las fuerzas regionales. Lo anterior es bien distinto de lo planteado por el señor Prado en su desafortunada columna.

Juan Manuel Ospina. Gerente General, Incoder. Bogotá.


 

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