RAMÓN DOLORES PÉREZ
Sábado 19 de marzo,  2011
De: Mario Pachajoa Burbano
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mariopb@comcast.net

Amigos:

Ramón Dolores Pérez era un personaje muy popular en la ciudad de Popayán en los finales de la década de los treinta y principios de los cuarenta del siglo pasado. Músico, poeta, bohemio y se decía que el violín que utilizaba era un Stradivarius.

Jaime Vejarano Varona en su libro "Popayán en su anécdota 1537-1999" relata la anécdota que transcribimos.
José Tomás Illera López nos ha enviado una poesía inédita de Ramón Dolores Pérez que reproducimos al final de esta nota. Nuestros agradecimientos para José Tomás. 

Cordialmente,

***
Ramón Dolores Pérez
Por: Jaime Vejarano Varona
Popayán en su anécdota 1537-1999


Ramón Dolores Pérez, el fáustico y genial violinista, que nunca más se repetirá en nuestra ciudad, era personaje central en la vida social de Popayán. Se le invitaba a todo tipo de reuniones y se hizo imprescindible en la bohemia de las noches pubentinas.

Alguna vez, como de costumbre, fue invitado a una reunión muy amena en casa principal y también, como era de rigor, se le pidió, casi exigió, que llevase el violín para que amenizara el sarao. Ramondé los complació y estuvo deleitando a la concurrencia con sus acrobacias musicales, pues tocaba el instrumento con singular maestría, a tiempo que adoptaba las más caprichosas e insólitas posiciones.

Ya cerca de la una de la mañana comenzaron a repartir los tamales. El hambre que tenia era ya canina y ¡Al fin!, vio que venía en su dirección una nueva bandeja de tamales con pan. Cuando faltaba un turno para ser atendido, y aprestaba a servirse, con tan mala suerte que la persona que le antecedía le tomó la delantera por el único tamal que quedaba.  La anfitriona simplemente le ofreció el pan que era lo que había aún en la bandeja.

Ramondé lo tomó y agarrando de nuevo su violín le encajó el pan entre las cuerda, a tiempo que le decía; "Comé, comé, que vos sos el invitado".

***

Soneto inédito
De: Ramón Dolores Pérez Esparza
Popayán, 11 de septiembre de 1941
Suministrado por José Tomás Illera López.

Huyó de mí la tarde placentera,
para hundirse en las aguas de Occidente;
Sólo quedaron impresos en mi mente
los transmisores de mi edad primera....!

Me dió lozanas flores primavera,
cuando tuve la dicha de abrazarte ;
y la pena que hoy tengo es de llorarte.
al pensar en tu blonda cabellera....!
Torna otra vez, Aurora de mis sueños,
a engalanar mi vida con tu manto;
nó deseches, oh reina, aqueste llanto,
que exhala de mis ojos aguileños;
y aleja de mi pecho el cruel quebranto,
haciendo asaz felices mis mis ensueños...!
 

COMENTARIO RECIBIDO DE MARLENE CANENCIO MUÑOZ.
RE: 059. RAMÓN DOLORES PÉREZ


Que rico leer sobre personajes que aunque no conocí, sí escuché hablar de ellos. Papá fue vecino, nunca conocí la casa mencionada, del maestro Efraín Martínez, hablaba mucho, del Maestro Ramón Dolores Pérez, su violín, decía que cuando tocaba hacía "hablar" este instrumento. Hablaba de las tertulias del maestro Pérez, del maestro Guillermo Valencia y el Maestro Martínez, de la abuela que iba a sacarle de estas porque no estaba de acuerdo que su hijo anduviese en compañía de un hombre que pintaba mujeres desnudas, un músico y un poeta que no hacían más que hablar y tomar. Mi padrino de Confirmación fue un hijo de Ramón Dolores Pérez, el abogado Gerardo Pérez. No sé, pero leyendo todo esto y recordando, no es que me sienta vieja pero ya siento que hago historia.

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