ARÍSTIDES GONZAGA CONDA
Jueves 17 de marzo,  2011
De: Mario Pachajoa Burbano
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mariopb@comcast.net

Amigos:

Jairo Castaño Moreno escribe en Proclama Norte del Cauca del 4 de marzo, 2012, un jocoso articulo "Ricos al reino de los cielos", sobre su amigo el científico Arístides Gonzaga Conda, quilichagüeño,  físico nuclear, ya jubilado, que obsesionado por el versículo 19-24 del evangelio de San Mateo: "Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de los cielos", decidió encontrar solución a este problema, preocupado porque él también es rico y creyente cristiano.

Del mencionado articulo en Proclama Norte del Cauca, y distribuido por Alfonso José Luna Geller, transcribimos a continuación algunos de sus párrafos.

Muy joven se fue de auxiliar en barcos de cabotaje por la costa del Pacífico, llegó al puerto de Long Beach, USA, e ingresó a la reconocida Universidad de Princeton, donde estudió matemáticas y se doctoró, sin honores, en Física de Partículas.

Hace dos décadas empezó a estudiar la solución a la parábola mencionada. Pensó forjar una aguja gigantesca con un ojo acorde al tamaño de un camello, pero un pastor le recordó que al Dios hebreo no le agradan las bromas. Fue entonces cuando tuvo una revelación audaz: pulverizar un camello, proyectarlo en un chorro de electrones y así, pasarlo por el minúsculo hueco; ya al otro lado, organizar los electrones, integrar átomos, moléculas, células y tejidos, órganos, músculos y dientes y recogerlos en un artefacto parecido, en principio, al botellón que semeja una pantalla de televisión.

The Miami Herald decía: “El reconocido físico Gonzaga Conda ya logró pasar de un lado a otro, sin tocarla, una micra de azufre puro y pudo calcular hasta donde lo permite la cautela de la materia, la energía cuántica suficiente para disparar una oreja de camello…

En los días siguientes la Fundación Aristi, que sólo contaba con el profesor, un kilo de azufre, un camello sin oreja y una aguja, hizo colapsar al banco con las donaciones que millonarios del mundo hicieron. Las puertas del cielo están abiertas, pensaron, gracias a las investigaciones del singular profesor. El científico me dijo que la construcción de la aguja debía hacerse en aleación de elementos tales como titanio, osmio, acero aberrante y columbita-tantalita (coltan), purificados en agua regia y fraguados con trozos de aerolitos, para alcanzar temperaturas de infierno, necesarias para su fundición. Sólo así, la aguja resistiría la fricción del chorro de electrones inyectados a una velocidad próxima a la de la luz.

Hasta ahora, Aristi ha logrado evaporizar una décima de camello, pero al otro lado, la reorganización normal de las partes sigue complicándose: el resultado son fenómenos tipo Frankenstein. De todas maneras, las investigaciones continuaron y el célebre investigador decidió trasladarse a su natal Santander de Quilichao, Colombia, con todo y equipos.

Jairo Castaño Moreno concluye su articulo diciendo: Siendo pesimistas, porque todo hay que decirlo, saliéndole mal las cosas a mi amigo Arístides, y si al cabo de unos años, lustros o decenios, no le funciona la cosa, también es bueno porque el profesor Arístides Gonzaga Conda pasaría a la Historia, sin duda, como el gran desintegrador mundial de capitales y fortunas; y los ricos inversionistas empobrecidos en serie por los altos costos de financiación de las infinitas investigaciones, entrarán lánguidos y pelados al Reino de los Cielos, por el ojo de la aguja.

NOTA: Artículo completo leerlo en:

    URL: Ricos al reino de los cielos/Proclama - Norte del Cauca

Cordialmente,

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