PERSONAJE TÍPICO PAYANÉS: CHANCACA
Lunes 14 de noviembre, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Horacio Dorado Gómez, caucano, nacido en Popayán, escritor, historiador, periodista, de entre sus numerosas e históricas páginas sobre el pasado de la ciudad de Popayán, transcribimos hoy, la correspondiente al personaje patojo típico, apodado, "Chancaca" .

Cordialmente,

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Así era Chancaca
Por: Horacio Dorado Gómez


Evocando al pintoresco y soñador personaje “Chancaca”, tengo que decir que su nombre de pila era Olmedo Vidal, descendiente directo de un fundador e integrante de la chirimía, “Los gavilanes”, tal vez el grupo más famoso de ese género que existió en Popayán. Chancaca era un célebre actor, formidable flautista, pasó por el Conservatorio de Música, por sus afueras, por el andén. Pero cargaba la “Facultad” musical, que solfeaba con aliento etílico.

Larguirucho, de tez morena, pelo ensortijado, pata al suelo. Desharrapado, camisa abierta y por fuera, escasa de botones, con raído sombrero ladeado. No conocía de nota musical, pero eso era: “Una Nota”. La armonía, al interpretar la flauta de carrizo, muchos la apetecían. Caído en el vagabundaje con rumbo incierto, soñaba las jumas en los sardineles, en los portalones, debajo del puente el “Humilladero”, donde le cogiera el “aguarnis”.

Una vez reposando la “perra” en el portalón de lo que hoy es la Cámara de Comercio, llegó la “jaula” a reprenderlo porque era prohibido dormir en la calle. Un policía lo zangoloteo, para que se levantara y se fuera del lugar, de lo contrario se lo llevaría a la “guandoca”. Al cabo de un rato, volvió a pasar la “tomba” y encontrándolo aún dormitando, lo regañaron con mayor rudeza, diciéndole: “Chancaca no te hemos dicho que aquí no se puede dormir”. Enojado y con voz aguardentosa, levantándose les dijo: “Y con esa joda de ustedes quien duerme”.

Otro día, alguien que tenía la caritativa costumbre de ayudar al popular: "Chancaca", al darle veinte pesos le dice: "Bueno Chancaquita, pero no te los vas a beber. Son para que te comas un buen desayuno". Al instante Chancaca le replicó: "Pues si lo que Ud. pretende es que yo desayune, le cuesta más".

En otra ocasión, reposando la “jala” tendido cual largo era, en una de las bancas del Parque Caldas, unos estudiantes por jugarle una mala pasada, le sacaron la flauta que escondía en medio de sus zancas. Estos, haciéndole musarañas de lejos le mostraban la flauta que le habían quitado. Entre juma y guayabo, pues no era extraño que “Chancaca” permaneciera todos los días de Dios soplándose un trago de “guarilaque”, con voz en cuello, les gritó: “Ya me robaron la flauta desgraciados, ahora vengan por la música”.

Después del fatídico remezón del 31 de marzo de 1983, la mayoría de habitantes del centro histórico quedaron durmiendo en la calle y Chancaca que siempre lo hacía debajo del puente, apuntó: “Ahora si quedamos todos igualitos”.

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