HISTORIA DE LA ESTATUA DE CALDAS DE POPAYÁN
Domingo 23 de enero, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
mariopb@comcast.net

Amigos:

La estatua de Francisco José de Caldas de Popayán tardó en
inaugurarse ¡treinta años!. Proyección del Cauca, edición Nº 283
reproduce el articulo de Luis Carlos Iragorri sobre la historia de
este importante proyecto. De él transcribimos los párrafos en esta nota

Foto: Popayan Corporation
En el año de 1880 los miembros de la Cámara, el Dr Manuel María Castro y don Jorge Quijano, presentaron el proyecto que fue luego la ley 14 del Siete de abril de ese año, por medio de la cual se "Honra la memoria de Francisco José de Caldas."  Se apropiaron $ 25.000 para la estatua y el retrato que en ella se ordenaba. Fue sancionada la ley por el presidente Julián Trujillo y por Luis Carlos Rico como encargado del despacho de gobierno.

Como corriera el tiempo y no se diera cumplimiento a tal ley, el doctor Pedro Antonio Molina, gobernador del Cauca, dictó el decreto 440 del 20 de julio de 1895, por el cual se abre una suscripción patriótica para levantar una estatua en bronce del sabio Caldas.

La Asamblea del Cauca por la ordenanza Nº 31 del 9 de julio de 1896 apropió $ 25.000 para completar la partida de ley 14 de 1880 y del decreto 440 de 1895, sumas estas que debían agregarse a la obtenida en la suscripción popular. Por acuerdo Nº 23 de febrero de 1905 se dispuso que la plaza mayor de Popayán se llamaría Plaza de Caldas.

El representante Guillermo Valencia, que por primera vez acudía a la Cámara, sin tener la edad requerida, presentó a la consideración de ella el proyecto que vino a ser la ley 19 de ese año. El maestro Valencia se entendió con su gran amigo Juan Evangelista Manrique respecto de la estatua de Caldas y el escultor que debiera hacerla. La carta del Ministro de Colombia Valencia decía que el escultor sería Francis Raúl Verlet, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Francia, cuyo Director L Bonnat, se lo había recomendado.

La estatua fue contratada  en 1910 por la Junta del Centenario con Vernet, fundida en París en febrero en los talleres Jaboeuf y Renard. Fue empacada y remitida en dos cajas de 378 y 275 kilos de París a Havre y de allí a Tumaco, desembarcando en Buenaventura en el vapor Perú, el 30 de abril. De allí en tren a Caldas y luego en parihuela.  Llegó a Popayán el 6 de julio.

El pedestal lo construyó Francisco Barriaga, contratado en Pasto y ayudado por los maestros Marciano Vergara y Pedro Campo y por el Hermano Policarpo, lego de los redentoristas.

La gobernación por decreto 42 del 9 de febrero de 1910 había dispuesto que se colocara la estatua del Sabio Caldas en el parque de Caldas. Dicho parque tenía en el centro una pila grande de piedra de cantera construida por el maestro Baltasar Paredes Cuellar y dirigida por Rafael García Urbano. La pila fue regalada al Municipio de Timbío y éste se la devolvió cuando el Gobernador Edgar Simmonds le dio el busto de Ospina que estaba en la Estación. La pila está ahora en la Plazuela de Santo Domingo.

Por fin el 20 de julio de 1910 se inauguró la estatua de Caldas ordenada desde 1880. El Dr Alfredo Garcés como gobernador del Cauca habló en la inauguración a nombre del gobierno. José María Iragorri Isaacs como presidente de la Corporación delegó la representación al Maestro Guillermo Valencia, quien pronunció una de sus más bellas oraciones.

URL discurso del Maestro Guillermo Valencia, 1910.

Cordialmente,

***

Posterior a la distribución a los subscriptores del articulo anterior,
nos llegaron las siguientes comunicaciones, las que mucho agradecemos:

Juan Carlos Iragorri:
Dos anotaciones sobre el artículo de mi abuelo Luis Carlos Iragorri que usted transcribe y que cuenta la historia de la estatua de Caldas situada en el parque central de Popayán. La primera es que fue justamente mi abuelo quien me contó que el fusil que aparece acostado en medio de los pies del sabio lo hizo poner el maestro Valencia para significar que Caldas se "había enredado en la revolución". La segunda anotación es ortográfica: el nombre "José María Iragorri Isaac" que figura al final del texto, en referencia al "presidente de la Corporación" (supongo que era el Concejo Municipal), se escribe "José María Iragorri Isaacs". Era mi bisabuelo, sobrino que fue de Jorge Isaacs.
Juan Carlos Iragorri

Jaime Vejarano Varona:
Y VAYA COMO ANÉCDOTA, QUE NO PODÍA FALTAR EN EL INGENIO PAYANES: AL TERMINAR VALENCIA SU DISCURSO HUBO ENTRE LA AUDIENCIA UNOS MOMENTOS DE ESTUPEFACTO SILENCIO QUE APROVECHO EL DOCTOR JOAQUÍN REBOLLEDO PARA EXCLAMAR EN VOZ ALTA ESTA FRASE LAUDATORIA DEL ORADOR : "BIEN HIZO EL SABIO EN ESPERAR UN SIGLO"
LUEGO SE ROMPIÓ EL SILENCIO, DANDO PASO A UNA ESTRUENDOSA SALVA DE APLAUSOS.
Jaime Vejarano Varona.

Álvaro Thomas M:
Esta nota sobre la estatua de Caldas, me hizo recordar una anécdota que me participó Carlos A. Mosquera: Resulta que durante el transporte de las cajas con las diferentes partes de la estatua, el tren llegaba sólo hasta Suárez. Esas estatuas, además, no eran fundidas en una sola pieza... De Suárez en adelante, debieron ser trasportadas en cajas de madera, a hombro de hombres. Cargadas por grupos de presos, la procesión tomó rumbo a Popayán. Como existía el telégrafo, empezaron a circular mensajes, más o menos así: "El tronco se quedó en Jelima, la cabeza está en El Hato, los barrilitos con cemento están cerca a Matarredonda, stop. Esperamos con las piernas y el globo terráqueo en Piendamó... etc. etc.". A medida que avanzaba la procesión, como un gusano desmembrado, el interés en Popayán crecía al ritmo de la clave Morse. De alguna manera, fue el primer evento histórico del Centenario payanés, mediatizado socialmente gracias a los nuevos medios comunicacionales...
Al entrar la primera caja a Popayán por la carrera tercera y detenerse en El Carmen, antes de girar hacia el parque - ¿Què parte de la anatomía de Francisco José le correspondería? - un miembro de la familia Arroyo ("quien pagaba un peón para que de su bolsillo limpiara los sifones de la ciudad", según Carlos Arturo) - no pudo contener su entusiasmo. Con cubilete y bastón en mano, ordenó bajar la caja al suelo. La transformó en pulìto y con tono patriótico le diò la bienvenida al Sabio, cuyo sacrificio fue recordado con un discurso apasionado...Esta fue, en verdad, la primera oda de un Patojo, para recibir al Sabio comarcano, antes que se debatiera para donde debía mirar la estatua una vez montada en su pedestal. No creas que ese fue un debate menor.
No recuerdo si esta parte de la historia de Caldas, fue escrita en alguno de los periódicos conservadores de Popayán por Carlos A. Existía uno llamado HOY. A él le gustaba explorar y humanizar este tipo de relatos de la memoria local....Lo cierto es que, ni corto ni perezoso, usé esta anécdota para sacar buena nota en el módulo relativo al impacto de los nuevos medios, durante los procesos de restructuración de sentido. Fue en el primer año durante mi Maestría en Comunicación y Diseño Cultural en Univalle. Dios nos bendiga. Un fuerte abrazo
Álvaro Thomas M.

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