NACIMIENTO DE UNA NACIÓN
Domingo 9 de enero, 2011
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/

Amigos:

Gustavo Arboleda (Popayán 1881- Cali 1938)
en el primer capitulo del primer volumen de seis
de su extensa obra "Historia Contemporánea
de Colombia"
se refiere a las dificultades al
inicio de la hoy República colombiana.

Cordialmente,

***
Historia contemporánea de Colombia
Volumen I, Capitulo I
Por: Gustavo Arboleda
Bogotá MCMXVIII
Casa Editorial de Arboleda y Valencia
Fragmentos
.

Colombia, nación constituida a raíz del triunfo de los republicanos en Boyacá, al impulso de Bolívar y por acto del congreso reunido en Angostura el 17 de diciembre de 1819, con los territorios de las actuales repúblicas de Colombia y Venezuela, vio ensancharse su superficie con la libertad del istmo de Panamá, conseguida por los propios istmeños el 28 de noviembre de 1821, con la libertad de Quito, lograda por las armas victoriosas de los colombianos, y con la adhesión de Guayaquil, libre desde 1820; allí se disputaban la supremacía dos corrientes encontradas, una por la integración de la presidencia de Quito y otra por la unión con los peruanos. En julio de 1822 quedó asegurado Guayaquil para Colombia y las huestes de esta República fueron a libertar a Bolivia y al Perú.

Colombia, grande y respetada, llegó a ocupar puesto prominente en el Nuevo Mundo mas su vida como miembro de la familia de los estados habría de durar muy poco, una vez cimentada la independencia de este continente, que permitió el libre juego de intereses encontrados y heterogéneos, que se hallaban adormidos gracias al acicate que a la unión comunicaba el León ibero, enemigo común, entonces, de todos los colombianos.

El general José Antonio Páez, que mandaba en el departamento de Venezuela, el cual comprendía el centro de la actual república de ese nombre, fue el primero que atentó contra la existencia de la Nación, colocándose al frente de una sublevación separatista. Se escudaba en que no obtenía resultados satisfactorios de la ley de servicio militar, expedida en 1821 y regimentada en 1824, por el vicepresidente general Santander. El jefe civil del departamento, elevó acusación contra el comandante al gobierno de Bogotá; el asunto pasó a la cámara de representantes y esta a su turno, acusó al militar de Venezuela ante el senado, que accedió a ser juez de esa causa y pidió al acusado se presentase a responder personalmente de su conducta.

Páez se preparaba a marchar a la capital de la República cuando un motín militar ocurrido en Valencia el 30 de abril siguiente desconoció al gobierno general de Colombia y lo proclamó a él jefe civil y militar de los departamentos de Venezuela, Zulia y Orinoco. No trepidó en aceptar la proclamación y comenzó a obrar como si hubiesen cesado todos los vínculos con las autoridades de Bogotá. El general Simón Bolívar, que se hallaba en esa época en el Perú, supo de las ocurrencias de Venezuela ya de regreso, en el puerto de Guayaquil, apresuró su viaje a la capital y de aquí siguió a restablecer el antiguo orden de cosas. Páez, al enterarse de su aproximación, no opuso resistencia y antes se aprestó a recibirlo con todo el respeto y homenajes que le eran debidos. El Libertador-presidente desembarcó en Puerto Cabello el 4 de enero de 1827 tuvo con Páez una entrevista que dio fin a la sublevación y aseguró por el momento la integridad de Colombia.

Dos años después vencían una vez más las armas colombianas en el sur de la República, repeliendo una agresión del Perú. La Nación presentábase, como siempre, fuerte y pujante, pero abrigaba en su seno los gérmenes de inmediata e irreparable disolución, en aras de un militarismo prepotente que ya los pueblos estaban hartos de soportar. "Militares, dice el historiador Restrepo, eran los jefes superiores, militares los prefectos y militares los gobernadores de las provincias, cada una de las cuales tenía también su comandante de armas. Tanto el Libertador como el ministro de guerra (Urdaneta) habían prodigado los grados y empleos en la milicia, de modo que los militares y el ejército absorbían todas las rentas públicas. Por ese motivo era casi imposible establecer en ellas orden y contabilidad. He aquí el cáncer que devoraba a Colombia". A esa corruptela se agregaban los celos y emulaciones regionales, sobre todo entre venezolanos y granadinos.

El general José María Córdoba fue el primero en sublevarse contra Bolívar, en la provincia de Antioquia, en el mes de septiembre de 1820. Allí figuraban de gobernador y de comandante de armas el doctor Manuel Antonio Jaramillo y el coronel Salvador Córdoba, hermanos político y carnal, respectivamente, del jefe sublevado.  Córdoba, antiguo y entusiasta sostenedor de la dictadura establecida por Bolívar desde 1828, había cambiado de ideas radicalmente, pues se contaba entre los ciudadanos más
exaltados y hacía alarde de su oposición al Libertador, no ocultando los planes bélicos que contra el gobierno acariciaba.

Córdoba asumió la dictadura, titulándose comandante del "ejército de la libertad", desconoció el gobierno nacional, declaró en vigor la constitución de Cúcuta, e hizo que en todos los cantones antioqueños se le secundase, mediante proclamas y agentes que envió doquiera, asegurando que el Liberador quería hacerse monarca y gobernar a su amaño. El 26 se supo en Bogotá lo ocurrido en Antioquia y el 27 salieron de esta capital, ochocientos veteranos mandados por el general Daniel Florencio O'Leary, súbdito británico el servicio de Colombia. Este jefe, después de sorprender un destacamento rebelde en Nare y penetrar con su tropas a la montaña de Juntas envío ante Córdoba, con resultados infructuosos, al comandante José Manuel Montoya, coterráneo, condiscípulo y amigo del militar sedicioso, para hacer que desistiese de sus propósitos. Córdoba pasó a situarse en la hacienda del Santuario. Allí lo atacaron las tropas del gobierno; una compañía de este se retiró, por ardid y él suponiendo que cedían, avanzó impunemente, comprometiendo todos sus hombres; estos pelearon con denuedo, pero al cabo de dos horas estaban muertos, dispersos o prisioneros. Córdoba ordenó entonces que su hermano Salvador huyese, y con unos pocos oficiales y soldados se colocó en la puerta de la casa principal de la hacienda e hizo desde allí un nutrido fuego; herido, se retiró al interior de dicha casa, donde fue muerto de un sablazo en el cráneo por el comandante de caballería Ruperto Hand, irlandés, que había venido a servir la causa colombiana en 1818. Además de Córdoba murieron en esa acción cerca de doscientos de sus oficiales y soldados, hubo muchos heridos y buen número de  los que permanecieron ilesos cayó prisionero.  El gobierno tuvo doce soldados muertos y quince heridos.

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