MANUELA ROJAS
Sábado26 de junio, 2010
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/

Amigos:

La prensa colombiana profusamente está informando sobre "La Ruta Manuela la Libertadora" que se inició el pasado 3 de mayo desde la ciudad de Paita, Perú, con los restos simbólicos de Manuela Sáenz La Libertadora del Libertador Simón Bolívar. Los días jueves 1 y viernes 2 de julio, 2010, pasará por Popayán en donde se le rendirán honores, llegando a Caracas el 24 de julio, sepultándose al lado del Libertador Simón Bolívar.

Ramón Rocha Monroy (Bolivia 1950), escritor, periodista, gastrónomo, diplomático e investigador, ex Viceministro de Cultura (1999), docente universitario, Licenciado en Derecho, ha escrito "Los amores de Bolívar y Sucre: Las dos Manuelas". Su título lo dice todo. Sucre fue el segundo presidente de Bolivia ( 1825-1828) y Simón Bolívar el primero.

Ramón Rocha se refiere a Manuela Rojas como la tarijeña (Tarija, Departamento de Bolivia) que conquistó al Mariscal Antonio José de  Sucre. Dicen que Casimiro Olañeta se la presentó a Antonio José de Sucre como si fuera su prometida, una broma, pues Manuela tenía 16 años y Olañeta ya era casado con su prima María Santiestevan desde 1817. Pero la tarijeña cautivó de inmediato el corazón del Mariscal y mantuvo con él un cálido romance del cual no se conocen muchos detalles, porque Sucre era hombre discreto y caballeroso. Hay escritores que atribuyen la animadversación de Olañeta por Sucre no tanto a razones políticas como al demonio de los celos. Luego de más de dos años de un gobierno difícil, Sucre enfrentó a la conspiración abierta del general Agustín Gamarra, que alentaba la subversión en Bolivia con el pretexto de que el ejército libertador abandonara el territorio boliviano y la secreta intención de anexar la nueva república al Perú. Argentina, por su parte, socavaba el gobierno de Sucre desde el sur.

El motín del 18 de abril de 1828

En la madrugada del 18 de abril de 1828 estalló un motín en el Cuartel de San Francisco. Se trataba, al parecer, de unos cuantos argentinos y chilenos que se insubordinaron, pero detrás de ellos se percibía la mano de Gamarra y la más próxima de Olañeta. Sucre fue a caballo a dominar el motín, pero fue baleado y retornó a la casa de gobierno con una pequeña herida en la cabeza y una muy seria en el brazo derecho. Fue trasladado de una a otra casa hasta que tropas leales llegaron de Potosí y dieron cuenta de los amotinados. Sucre pudo así retirarse a una hacienda de Ñujcho para reponer sus heridas.  En ese trance tuvo el consuelo de Manuela Rojas, que lo visitó llevando en sus brazos al hijo de sus amores con Sucre, nacido el 7 de junio de aquel aciago año. El niño fue bautizado con el nombre de Pedro César y el propio Antonio José lo llevó a la pila bautismal y le dio su apellido, fundando un linaje que llega hasta nuestros días.

Poco después, Agustín Gamarra invadió Bolivia y Pedro Blanco, coronel boliviano, secundó los planes del peruano, se trasladó a Ñujcho y se llevó en rehenes a Sucre, hasta que se firmó el Tratado de Piquiza por el cual lo pusieron en libertad para despedirse del país y marchar al norte, donde se casaría con María Carcelén y Villarrocha, Marquesa de Solanda, residente en Quito.

¿Cuántos amores había tenido Sucre hasta entonces? En Guayaquil, tras la victoria de Pichincha, conoció a una señorita de apellido Gainza. Dicen que bailando con ella se enganchó al vestido de la dama una de las condecoraciones de Sucre y éste, muy galante, se la regaló como prenda de amor. Años más tarde, a su ingreso a La Paz, tuvo amores con Rosalía Cortés, de la cual hay descendientes que llegan hasta nuestros días, pues uno de ellos, José Sucre Guzmán, es diputado por Santa Cruz elegido en los últimos comicios. Y más tarde, Sucre conoció a Manuela Rojas, de quien desciende don Atilio de Sucre.

De esta mujer bella e inquietante y de sus hermanas arranca el linaje de los Rojas Estenssoro, del cual el miembro más ilustre es el varias veces Presidente Víctor Paz Estenssoro, el también Presidente Jaime Paz Zamora y, colateralmente, los Presidentes Mariano Melgarejo (su esposa era Rosa Rojas) y Gregorio Pacheco. Entre otros, son de la misma familia los Rojas Tardío de Cochabamba, según el enjundioso estudio de Elvira Zilvetti de Peñaranda.

Cordialmente,

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