PRIMERAS RIVALIDADES
Domingo 28 de febrero, 2010
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Primeras rivalidades es el titulo del capítulo IV del libro de Historia Política de Colombia escrito por Manuel Arteaga Hernández y Jaime Arteaga Carvajal y que se refiere a la lucha interna que siguió inmediatamente después del 20 de julio de 1810 en la Nueva Granada. La siguiente es una versión condensada.

Manuel y Jaime empiezan diciendo que desgraciadamente el espíritu de independencia había llegado hasta el absurdo. Las provincias se sintieron heridas en su dignidad porque la Junta de Bogotá se titulaba Suprema, y olvidando el común peligro que las amenazaba a todas, crearon a su vez juntas independientes a la de Bogotá sin considerar que carecían de hombres capaces, de fuerza armada y así fue que Cartagena, Antioquia, Popayán, Cali, Neiva, Mariquita, Pamplona, Casanare, Tunja y otras, formaron juntas independientes y rivales entre sí. Especialmente Cartagena no podía soportar que la Junta de Bogotá tomase la dirección y rechazó la invitación que se le hizo para que enviase diputados al Congreso. El gobernador de Popayán, español Miguel Tacón, disolvió la Junta de la Provincia. En Santa Marta imperaban los realistas.

Los autores continúan afirmando que mayor anarquía no podía concebirse; ya federalistas, ya centralistas, ocupaban su campos respectivos y preparaban el más sombrío futuro. Tan sólo habían transcurrido ochenta días después del 20 de julio y ya estábamos completamente divididos. La Junta de Santafé vio bien claro el peligro que se acercaba y convocó a un Congreso que se realizó en una casa particular el 22 de diciembre de 1810 y al cual solamente concurrieron Mariquita, Neiva, Nóvita, Pamplona y el Socorro. Fracasado este Congreso, se erigió el Congreso Constituyente de Cundinamarca y una comisión para que redactase un proyecto de constitución. Este se reunió el 27 de febrero de 1811, nombró como Presidente a Antonio Nariño y al final, se echó por tierra la Constitución.

Los Arteaga escriben que: llenos de desconfianza los federalistas ante los hechos cumplidos, se apresuraron a formar juntas preparatorias de un Congreso Federal y comisionaron a Camilo Torres, jefe del partido federalista, para que redactara un Acta, que la hizo con precisión y elegancia de estilo que lo caracterizaban. Por esta Acta se formaba una confederación a llamarse: Provincias Unidas de Nueva Granada. Presentado este proyecto se negaron a firmarlo Cundinamarca y Chocó por considerar inconveniente así como el sistema Federal. Nariño se declaró en abierta pugna con el federalismo. Sólo quedaron en el pacto Antioquia, Cartagena, Pamplona, Tunja y Neiva. Cada una de las firmantes se apresuró a redactar su propia constitución: República de Tunja el 19 de diciembre de 1811; Estado Soberano del Cartagena el 11 de noviembre de 1811; Estado Soberano de Antioquia 21 de marzo de 1812.

El presidente Nariño informado que el arzobispo de Cartagena, Juan Bautista Sacristán, con el gobierno de Cádiz, España, estaba en convivencia para gestionar en contra de la Revolución de Nueva Granada, envió la instrucción a Cartagena para el destierro del arzobispo. En Popayán se tomaron providencias para que fueran expulsados todos los eclesiásticos adictos al partido español. La Bagatela, fundada por Antonio Nariño, siguió adelante predicando el centralismo y tratando con poca consideración al clero.

Cundinamarca acordó realizar el Serenísimo Colegio Revisor para revisar y reformar la Constitución. No cumplidos diez meses la constitución quedaba anulada.. El 17 de abril de 1812 Cundinamarca se declaraba República independiente, con gobierno popular y representativo. El 18 de mayo de 1812 se hizo otro esfuerzo de unión en Ibagué mediante el documento "Tratados entre el Supremo poder Ejecutivo de Cundinamarca y los comisionados que nombró la Diputación General de Provincias residentes en Ibagué".  Tunja no aceptó el convenio y en secreto aprestó sus fuerzas. La rivalidad entre Cartagena y Santa Marta revistió caracteres de gran intensidad. No menos grave era la situación en el Sur; Popayán y Pasto habían caído en manos de los realistas, pero con fuerzas armadas llegadas de Bogotá a órdenes de Antonio Baraya, fueron vencidos en la batalla de Palacé. El triunfo de Palacé llenó de prestigio a Baraya y al regresar a Bogotá lo destinó Nariño a comandar una expedición que debía marchar al norte pues las diferencias con Tunja habían llevado a la guerra civil. El 2 diciembre de 1812, en Ventaquemada, las fuerzas de Nariño se enfrentaron a las de Tunja, siendo esta la primera de la serie de batallas entre granadinos que durarían todo el siglo XIX.

Cordialmente,

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