JESÚS ORLANDO GÓMEZ LÓPEZ
Viernes 3 de diciembre, 2010
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/

Amigos:

Jesús Orlando Gómez López, caucano nacido en Mercaderes, concluidos sus estudios de abogado
en la Universidad del Cauca viajó a la Argentina completando su especialización de penalista; se fue a
Alemania por un año y regresó a Popayán en 1977 para dedicarse al litigio y la cátedra.

Jesús Orlando ha escrito el libro "Las antiguas y sabias enseñanzas" que en sus 528 páginas
sintetiza el pensamiento védico ("aquel que conoce, ve la verdad"), el saber filosófico de tradiciones
egipcias, Persia, Grecia, China y el Evangelio.

Cordialmente,  

***

En busca del más elevado destino del hombre
El testimonio de un letrado
Por: Jorge Cardona Alzate
Reproducido por Blogger para
Proclama - Norte del Cauca
12/02/2010 11:53:00 AM


Foto: Óscar  Pérez
Desde sus días de infancia en Mercaderes (Cauca), acompañando a su padre tinterillo en largas jornadas a lomo de mula por el valle del Patía, Jesús Orlando Gómez López empezó a interesarse por los grandes enigmas de la vida. Aunque su vocación por el derecho fue genética, entre las horas de asueto con 30 grados a la sombra de su bachillerato intrascendente, empezó a preguntarse por los misterios ocultos en las crónicas de la historia sagrada. Pero no era el momento de indagar más allá de los dogmas de su raíz católica.

En 1968 viajó a Popayán a estudiar derecho en la Universidad del Cauca, en cuyos archivos se puede constatar que fue el mejor estudiante. Pero al tiempo que se destacaba en la cátedra de sus profesores y mentores Benjamín Iragorri o Luis Carlos Pérez, comenzó a coleccionar y leer libros de realismo fantástico que abrieron su imaginación más allá de los códigos. La línea de pensamiento imperante era la dialéctica materialista, pero él ya había encontrado otra veta de conocimiento personal: el antiguo Egipto y la magna Grecia.

Leyendo a Edipo asumió que el destino se cumple, pero después entendió que Ulises en La Odisea derrota a los dioses y tras su aventura se descubre un canto al poder de la liberación humana. Fueron días y noches descifrando respuestas en los escritos de Platón o Aristóteles, o abriendo su mente a nuevas cosmovisiones después de trasegar por textos como El retorno de los brujos, El Kybalión o El libro tibetano de los muertos. Su avidez de conocimiento espiritual desbordó su disciplina en el estudio de las leyes penales.

Sin embargo, cuando concluyó sus estudios viajó a Buenos Aires y completó su formación como penalista al lado del maestro Raúl Zaffaroni, hoy miembro de la Corte Suprema de Justicia de Argentina. Fueron años palpando la historia: la muerte de Juan Domingo Perón, la crisis del gobierno de María Estela Martínez, las operaciones guerrilleras. Salió del país justo antes de que los militares acabaran con cualquier vestigio de democracia. Se fue a Alemania un año y retornó a Popayán en 1977 a dedicarse al litigio y la cátedra.

Entonces empezaron a suceder hechos determinantes. Al frente de su casa vivía su alumna Julia Emma Garzón. Primero fue su amiga, después su confidente y a partir de 1980 su esposa y madre de sus tres hijos. Con ella formó un hogar donde el estudio del derecho era tan normal como las reuniones con amigos para desentrañar secretos gnósticos, estudiar la metempsicosis o leer El Fedón. Y, como lo refiere el propio Jesús Orlando Gómez, “cuando el discípulo está listo aparece el maestro”.

A Popayán habían llegado ocho lamas de Oriente a impartir cursos de sanación y se quedaron en su casa. Y después arribó Vasan Parampé, un maestro de línea discipular del budismo que le aportó la instrucción básica de la cosmovisión védica de India. Un día se fue y después volvió y así lo siguió haciendo muchas veces. La casa de Jesús Orlando y Julia Emma fue la suya. El maestro les enseñó oraciones, la iniciación del fuego, los campos energéticos del cuerpo. Cada día se transformó en una oportunidad para absolver interrogantes.

Hasta la gata de la casa, la sigilosa Susy, hizo su aporte. Un día orinó los manuscritos del libro que Jesús Orlando Gómez se negaba a publicar. Su esposa los pasó a máquina de escribir y así llegaron a manos de la editorial Temis. El texto se convirtió en su primer libro, El delito emocional, que ya lleva cuatro ediciones y que, en síntesis, aborda el estudio de aspectos humanos y fenómenos emocionales que inciden en la comisión de los delitos. Ni más ni menos que la síntesis de su vasta experiencia como litigante, catedrático y algo de alquimista.

Pero definitivamente el suceso que cambió su vida ocurrió una mañana en que cantaba oraciones y se le presentó un buda. “Yo no tomo licor, nunca he consumido drogas, soy demasiado serio y nunca me sugestiono. Pero era un ser vestido con túnica de color azafrán y cabello recogido. Mi reacción fue ponerme a llorar”. Desde ese día comprendió que hay otros seres en el universo y que éste llegó para conducirlo a una mujer cercana con poderes de vidente, quien le hizo saber que la misión de su vida seguía fuera de Popayán.

Vivía cómodamente, no había pensado dejar su ciudad, ni mucho menos la universidad donde llevaba más de 20 años como catedrático. Pero la política regional lo llevó al Congreso y a partir de 1994 a un reto aún más difícil: Procurador Delegado para los Derechos Humanos. Siete años donde pasaron por sus manos expedientes de masacres, crímenes políticos, excesos del Estado, terribles acontecimientos que para resolverlos aplicó su raciocinio de curtido penalista y su ética de buscador de una sólida conciencia.

En 2001, trasladado su hogar a Bogotá, mientras su esposa Julia Emma forjaba su propio destino —hoy es la presidenta del Consejo Superior de la Judicatura—, él persistió en su vocación filosófica y su pasión por la escritura. Sobre derecho penal, crímenes de lesa humanidad, legítima defensa, genocidio, y entre sus reflexiones su oficio de litigante, con clientes que asumen su peculiar consejo. Un estilo de vida que requería resumen. Por eso forjó su libro Las antiguas y sabias enseñanzas. Una retribución de lo aprendido.

Son 528 páginas donde sintetiza en sus palabras el pensamiento védico, el saber filosófico de los Upanishads, la tradición hermética de Toth en el antiguo Egipto, los destellos de sabiduría en Zoroastro en la antigua Persia, la elevada enseñanza espiritual en la Grecia de los filósofos de la línea pitagórica y platónica, la esplendente sabiduría de Buda Sakyamuni, el enigmático mensaje de Lao-Tse de la China, la bella y enaltecida tradición de los Sufíes y, por supuesto, el sublime y amoroso evangelio de Jesús el Cristo.

Con transcripción de invocaciones y textos originales del antiguo conocimiento, el abogado Jesús Orlando Gómez añade su búsqueda. Más de 40 años dedicado a leer y escribir con disciplina espartana para entregar una obra de vida. Un libro que no pretende sentar cátedra espiritual o religiosa, sólo contribuir al esfuerzo y experiencia de aquellos que entienden que el más elevado destino del hombre es la conciencia del ser supremo, y que la antigua sabiduría, por momentos olvidada en las bibliotecas, renace en el corazón de los hombres que quieren encontrarla.

Jorge Cardona Alzate
EL ESPECTADOR
Publicado por Blogger para Proclama - Norte del Cauca el 12/02/2010 11:53:00 AM

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