MARÍA TERESA AYERBE DE GONZÁLEZ
Domingo 23 de mayo, 2010
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/

Amigos:

Ismenia Ardila Díaz ha escrito el presente  in memoriam de la
Gran Dama María Teresa Ayerbe de González.

Cordialmente,

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Adiós a una gran dama, mujer de contrastes
Escrito por Ismenia Ardila Díaz
domingo, 23 de mayo de 2010
El Liberal.


María Teresa Ayerbe de González se distinguía por su elegancia, mujer refinada, culta y de buen gusto, sólo bastaba conocerla para saber que encarnaba una profunda sencillez, ternura y generosidad. Su fuerte temperamento nunca significó que fuera una mujer de odios y conflictos. “Nunca se le escuchó hablar mal de nadie, ni siquiera de los enemigos de su esposo”, nos dijo en una ocasión el Gobernador del Cauca. Le conocimos su preocupación por la pobreza de los pueblos del Cauca y su gestión para aportar un granito de arena, motivando el concurso de organizaciones públicas y privadas, sin ánimo de figuración alguna.

Desde su oficina en la Gobernación lideró acciones humanitaria a través del programa ‘Unidos por el Cauca’ y también dan cuenta de su compromiso social la puesta en marcha de una política pública en beneficio de los discapacitados, la tercera edad y la equidad de género, principalmente.

Recio carácter, fino sentido del humor y dulzura, se conjugaban en María Teresa Ayerbe para hacerla sin duda una mujer de contrastes, una dama entrañable que inspiraba por igual respeto y ternura. Así como siempre se distinguía por su elegancia, mujer refinada, culta y de buen gusto, sólo bastaba conocerla para saber que encarnaba una profunda sencillez, ternura y generosidad.

Con total autenticidad, siempre tenía la palabra exacta para las cosas, sin rodeos, con franqueza y espontaneidad. Tenía claro lo que quería y lo que pensaba e igual lo emprendía con entusiasmo y decisión. No magnificaba las cosas y siempre les buscaba la justa definición y proporción. Haciendo galas de un fino humor matizaba cualquier conversación haciéndola igualmente interesante y grata.

La delicadeza y la discreción se conjugaban perfectamente con su profunda sensibilidad hacia los problemas sociales del mundo y la región. De un profundo amor por la naturaleza, era común encontrarla en ensimismadas y amenas charlas con sus amigos las plantas, que amorosamente cultivaba y hacía florecer, y los pájaros, que arribaban a diario al jardín y a su balcón, entre ellos un hermoso pájaro barranquero con su singular canto y belleza.

Su casa en Popayán tiene en cada rincón un pedacito de ella, concebido amorosamente. El mismo lugar en el que se refugió por días enteros construyendo un entorno envidiable en armonía con la naturaleza, calidez y belleza en pleno corazón de la ciudad. El mismo donde enfrentó la evolución de su enfermedad, asumió el final, se despidió con tranquilidad de los suyos y partió en un día de cielo iluminado.

Su fuerte temperamento nunca significó que fuera una mujer de odios y conflictos. “Nunca se le escuchó hablar mal de nadie, ni siquiera de los enemigos de su esposo”, nos dijo en una ocasión el Gobernador, al ser consultado sobre su personalidad. Sin embargo, seguramente los conoció y sufrió en su condición de fiel compañera del dirigente político. Le conocimos su preocupación por la pobreza de los pueblos del Cauca y su gestión para aportar un granito de arena, motivando el concurso de organizaciones públicas y privadas, sin ánimo de figuración alguna.

Esposa, madre y gestora social ejemplar, nos deja gratos recuerdos. Por eso con el respeto y aprecio que me merece como su familia, sin otra intención que la de intentar describir a esa mujer que deja un gran vacío en muchos, un rápido perfil de María Teresa Ayerbe de González, agradeciendo la generosidad y confianza de El Liberal al concederme este espacio.

En 1993 cuando su esposo se desempeñaba como Embajador de Colombia en Brasil fue reconocida como ‘Mujer del Año’, por los aportes que hizo a la cultura en la ciudad de Brasilia.

VIDA Y LEGADO

María Teresa Ayerbe de González, nació en Popayán hace 62 años fruto de la unión del General Gerardo Ayerbe Chaux y doña Cecilia Rojas Llorente, hogar donde fue formada en los más tradicionales valores humanos y familiares junto con sus hermanos Cecilia Eugenia, Elvira, Ana Lucía, Alberto y Juan Carlos Ayerbe Rojas.

Realizó estudios primarios y de bachillerato en el Colegio San José de Tarbes y posteriormente de orientación preescolar en Bogotá y literatura en Popayán, que le formaron una profunda sensibilidad y cultura.  Hace 43 años contrajo nupcias con el ingeniero Guillermo Alberto González Mosquera, actual Gobernador del Cauca, a quien siempre acompañó con distinción, trabajo y compromiso social en labor pública y diplomática, luciendo siempre como una verdadera embajadora del país y de Popayán.

En 1993 cuando su esposo se desempeñaba como Embajador de Colombia en Brasil fue reconocida como Mujer del Año, por los aportes que hizo a la cultura en la ciudad de Brasilia. Además de numerosos reconocimientos públicos a su labor social y de servicio fue destacada en la ceremonia de los Personajes del Año 2009 por El Liberal como Caucana del Año.

Su discreta pero efectiva labor como Primera Dama permitió fortalecer el programa “Cauca sin hambre” que se adelanta con el apoyo de varias instituciones de la región para erradicar la desnutrición infantil y contribuir a la seguridad alimentaria de los más pobres. El poco presupuesto disponible y las dificultades propias para adelantar la labor social le hicieron poner todo su ingenio para evitar el retraso o la desaparición de las actividades ya iniciadas y propuestas, como dan cuenta los miembros de su equipo de trabajo.

“Visitó directamente varias instituciones educativas con el fin de observar los procesos que se adelantaban en ellas, recorrió las parcelas con los cultivos que después irían a aumentar la oferta de alimentos en las cocinas y mesas de los restaurantes escolares, opinó y se maravilló por lo hecho con gran esfuerzo de docentes, estudiantes y padres de familia en la obtención de una mejor y nutritiva alimentación para los niños, se conmovió con condiciones difíciles por las que atraviesan muchas de las comunidades del Departamento y apadrinó en particular a una escuela ubicada en una apartada vereda del municipio de la Sierra llamada Juana Castaña, para la cual gestionó ayudas para los niños, incluidos alimentos, juguetes, ropa y materiales de construcción”, testimonia uno de ellos.

Desde su oficina en la Gobernación lideró acciones humanitaria a través del programa ‘Unidos por el Cauca’ y también dan cuenta de su compromiso social la puesta en marcha de una política pública en beneficio de los discapacitados, la tercera edad y la equidad de género, principalmente. En los últimos meses se marginó de la actividad pública para enfrentar con entereza y valor un cáncer que terminó arrebatándole la vida este 22 de mayo, rodeada de su familia en la bella casona de Yambitará.

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