¡SE ACABÓ ESTE AÑO!
Jueves 30 de diciembre, 2010
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/

Amigos:

Horacio Dorado Gómez,  Secretario Asociación Caucana de Escritores, Columnista
Diario El Liberal, Miembro Comisión Bicentenario del Cauca,
en su articulo
¡Se acabó este año! escribe sobre los pensamientos que embargan los recuerdos de una
persona al final de un año que tuvo sus partes buenas y malas.

¡FELIZ AÑO NUEVO 2011!

Cordialmente,

***

¡Se acabó este año!
Escrito por Horacio Dorado Gómez
jueves, 30 de diciembre de 2010
horaciodorado@hotmail.com
El Liberal.

Mañana 31 se termina este año, fecha en que tradicionalmente despedimos el "año viejo" y, recibimos el "año nuevo". Al amanecer, levantaremos una copa y brindaremos con nuestros seres queridos por el comienzo del 2011. Es una costumbre aprendida desde nuestra infancia y que practicamos sistemáticamente.

Desde ahora pienso en mis amigos, en ese momento culminante que se inicia con las doce campanadas anunciando que un año se va y otro que llega cargado de promesas. Estoy pensando en la silla vacía del comedor que ocupaba doña María Teresa, en la que, previamente habría colocado un pequeño frutero con doce uvas; las mismas que conforme a la tradición, eran comidas con cada una de las campanadas del reloj. En el lugar que Dios le deparó, desde allí, el significado de dicho ritual, lo estará haciendo con las aspiraciones y anhelos de su amado esposo, con el deseo expreso de que se conviertan en realidad. Sólo Dios sabe, como se siente la familia, allegados y amigos. La fortaleza de este hombre no está en la cantidad de amigos que tiene, está en lo buen amigo de sus hijos, quienes le ayudan a sopesar las cargas, tomando cápsulas de conciencia tranquila.

Estoy pensando también, en mi amigo Álvaro y su esposa cuando en la despedida del año, vengan los vecinos en medio del sonido de flautas y tambores, palpitando el corazón, y recuerden ¿dónde está el niño? Y todos al unísono, contesten dulcemente: Está en mi mente, en mis ojos, en mi cuerpo, en toda mi alma. Una pérdida no significa que dejamos de amar a nuestros seres queridos, sino que encontramos nuevas formas para amarlos. Antes, nuestro amor estaba mediado por la presencia, ahora, está acrecentado por la ausencia. Sólo que necesitamos aprender a recordarlos y a amarlos aunque no estemos juntos.

Evoco también, a la familia del soldado que por defender la patria expone ante el peligro, su seguridad y hasta la vida. Igual, testimonio de fortaleza lo ofrece, quien entrega su existencia por salvar a quienes mueren en las calamidades naturales: incendios, inundaciones, aludes de tierra, etc.

En fin…, estoy pensando en todos los que en estas reuniones familiares, avivan los recuerdos de forma aguda en una cascada de emociones y sentimientos ante esa silla que queda vacía en el hogar.

Como se deduce de todo esto, las manifestaciones de la virtud de la fortaleza son abundantes. Algunas más conocidas que otras o ignoradas, pero todas tienen la misma dignidad. Los enlutados hemos sido colocados en el salón de clases de la vida donde debemos aprender un nuevo idioma.

Entonces, imploremos al Espíritu Santo esta gracia que se llama "don de fortaleza". Porque es necesario que este "Don de lo Alto", haga de cada uno de nosotros personas fuertes para que en el momento oportuno nos diga "en lo íntimo": ¡Ánimo! y ¡Feliz año!


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